Quiste benigno o canceroso: la apariencia por la que deberías preocuparte

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Los quistes sebáceos aparecen en la capa superior de la piel, son benignos y de lento crecimiento. (Foto: Getty)
Los quistes sebáceos aparecen en la capa superior de la piel, son benignos y de lento crecimiento. Por lo regular, se originan en la parte superior de la espalda, en el pecho, en el escroto o en el cuello y, pueden aparecer como resultado de una glándula obstruida o de alguna lesión surgida anteriormente. A veces pueden presentar síntomas, como dolor o crecimiento excesivo. En estos casos es importante acudir al dermatólogo, y si el quiste está muy infectado, el médico puede decidir extirparlo para evitar la posibilidad de que se convierta en un tumor maligno. (Foto: Getty)

Cuando aparece una nueva protuberancia o bulto en la piel es natural preguntarse sobre la causa. Los bultos y las protuberancias pueden ser tumores o quistes, y potencialmente incluso cáncer.

Sin embargo, no todo bulto va a ser un tumor maligno que requiera radioterapia. Algunos podrían serlo, pero otros podrían ser simplemente un quiste benigno. Además, existen múltiples tipos de tumores y quistes que pueden aparecer visibles o al palpar la piel y los músculos, y que desaparecen espontáneamente al cabo del tiempo.

"Un quiste es una cavidad, delimitada por una pared (por lo general, una fina membrana) y rellena de un líquido digamos fisiológico (agua, sangre, moco, líquido sinovial, líquido cefalorraquídeo), según explica en Quora el doctor José Manuel López de Vega, médico adjunto de Oncología Médica de Valdecilla (HUMV), en Santander, y jefe de la Unidad de Oncología del Hospital Mompía (Cantabria).

En efecto, un quiste es un saco lleno de aire, líquido u otro material que se puede formar en cualquier parte del cuerpo o debajo de la piel, incluidos los huesos, órganos y tejidos blandos.

En general, los quistes no son malignos, pero a veces pueden ser peligrosos debido a los efectos negativos que pueden tener sobre los tejidos cercanos, provocando compresión, dolor u otros síntomas asociados.

A veces se presentan como masas rojas e hinchadas, y pueden contener un centro negro. Incluso pueden producir una secreción de color blanco, amarillo o verde y, dependiendo de su ubicación, pueden ser sensibles al tacto. Además, un quiste podría moverse debajo de la piel.

Por otro lado, es importante no confundir los quistes con los tumores. Un tumor es "cualquier masa anormal de tejido o hinchazón que, al igual que un quiste, se puede formar en cualquier parte del cuerpo", tal y como recoge la Clínica Mayo. Pero, como decíamos, la mayoría de los quistes no son cancerosos, aunque algunas veces el cáncer puede producir un quiste. De ahí viene la confusión.

"Y es que el cáncer es una enfermedad por proliferación celular, lo cual genera una lesión fundamentalmente sólida. Solo a veces puede tener un aspecto 'quístico', por lo común con una pared gruesa o irregular, y entonces hablamos de un quiste 'sospechoso' o 'atípico', justamente porque ese quiste no se ajusta al párrafo anterior", añade el Dr. López de Vega.

Por eso, debido a la complejidad del tema, siempre se aconseja acudir al médico ante un bulto que molesta y no desaparece. No obstante, debes tener en cuenta que:

  • A diferencia de los tumores, los quistes son el resultado de una lesión o irritación de una célula.

  • Un conducto obstruido dentro de un folículo piloso o un poro puede provocar un quiste.

  • El deterioro gradual de los tejidos dentro de las articulaciones puede causar la formación de un quiste.

  • Si no se eliminan las células muertas de la piel, se puede producir un quiste.

  • La mayoría de los quistes no son dolorosos. No suelen causar problemas a menos que se infecten, sean muy grandes, afecten un nervio o vaso sanguíneo, crezcan en un área sensible y afecten la función de un órgano.

A pesar de estas características, no resulta sencillo distinguir los quistes buenos de los malos a simple vista (muchos son internos, y para eso hay pruebas específicas como la ecografía o la biopsia).

De hecho, de acuerdo con información publicada por la Clínica Mayo, los quistes y tumores pueden ser detectados mediante un ultrasonido o una tomografía computarizada y, la mejor prueba para determinar si son benignos o malignos es realizando una biopsia -un procedimiento diagnóstico que consiste en extraer una muestra de tejido para ser examinada por un médico anatomopatólogo-.

Sin ermbargo, sí existen algunas claves generales que nos puede orientar hacia si ese quiste es "bueno" o "malo":

La localización: Dependiendo de dónde esté el quiste debemos preocuparnos más o menos. Hay en zonas del cuerpo donde se encuentran los ganglios linfáticos y si aparecen "bultos" como los definiría cualquier persona o quistes, nódulos, lesiones podría ser indicativo de enfermedad que hay que estudiar

El tamaño nos puede indicar la peligrosidad de un bulto Si el quiste aumenta de tamaño y luego disminuye, orienta a benignidad. Si es a 2 cm y va aumentando, orienta a malignidad, y cuando el tamaño es superior a 4 cm es necesario ir al especialista y realizar una biopsia

La consistencia y la uniformidad del quiste también nos dan pistas. Si al tocarlo se deshace no es preocupante, pero si permanece duro, está rojo o hinchado hay que pedir cita cuanto antes.

Pero sobre todo hay que esta atento a las sensaciones que produce: si pica, escuece o duele y no se va podría ser una señal de ruptura o infección. Acude sin demora al especialista para que lo valore y analice

Por otro lado, como publica Healthline, existen más de una docena de tipos de quistes, según la ubicación y la causa. Por ejemplo, los quistes 'epidermoides' aparecen como pequeños crecimientos de crecimiento lento en los genitales, la espalda, la cabeza, el cuello o la cara.

También son muy frecuentes los quistes 'sebáceos', que surgen de un poro obstruido y, a menudo, se encuentran en el cuello, el torso o la cara.

Otro tipo de quistes habituales son los quistes mamarios, que son sacos llenos de líquido dentro del seno que se pueden mover debajo de la piel y que, en ocasiones, pueden salir en serie. Una persona con varios quistes mamarios desarrolla una afección llamada 'senos fibroquísticos'.

También pueden aparecer quistes cerca de los tendones o las articulaciones, estos se conocen como 'ganglionares'; y los quistes 'pilonidales' se forman cerca de la hendidura de las nalgas y cerca del coxis. Si aparecen en estas zonas hay que vigilarlos de cerca ya que al estar vinculados a zonas sensibles podrían estar avisando de un problema mayor.

El chalazión, conocido popularmente como 'orzuelo', es otro tipo de quiste más pequeño pero también muy común que suele aparecer en los párpados. Los quistes mucosos aparecen en el labio o dentro de la boca, y los bultos en la parte posterios de la rodilla se conocen como quistes de Baker.

Aún hay más: los vellos encarnados pueden convertirse en quistes en cualquier sitio del folículo. Por ejemplo, los quiste pilares se desarrollan en el cuero cabelludo, ya que es un área con una mayor densidad de folículos pilosos. Estos suelen ser benignos y son, por lo menos, cinco veces más frecuentes en mujeres de 65 años en adelante. Asimismo, un poro severamente obstruido en cualquier parte del cuerpo podría dar lugar a un acné quístico.

Como ves, existen más de una docena de tipos de quistes, y lo importante para saber si es benigno o no es fijarse en la ubicación, y en su aspecto, teniendo en cuenta los criterios que hemos señalado antes. Muchos desaparecen por si solos pero si duelen, se infectan y cambian de aspecto es importante acudir al médico para descubrir la causa y descartar malignidad.

Cuando los quistes crecen dentro del cuerpo, no puedes verlos pero sí sentirlos. Algunos pueden causar síntomas. Por ejemplo, los quistes ováricos, como los que resultan del síndrome de ovario poliquístico (SOP), pueden causar problemas con la función reproductiva y ovárica. La enfermedad renal poliquística (PKD, en inglés), que provoca el crecimiento de quistes dentro de los riñones, puede afectar negativamente la función renal.

En resumen, la mayoría de los bultos suelen ser benignos. Sin embargo, se debe acudir al médico para que corrobore que, efectivamente, no hay riesgo y descarte la posibilidad de una lesión maligna. Es importante pedir la opinión de un especialista, sobre todo si se detecta la aparición de un bulto o de una herida en la piel que no cure a pesar del tiempo.

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