¿Quieres controlar lo que comes? Elige platos curvados

Javier Sánchez

La mente humana trabaja obsesivamente para mejorar la vida del hombre. La invención de la rueda, los aviones transatlánticos y, ahora, el plato curvado. Atención, porque la cosa tiene miga: un diseñador gráfico letón, Nauris Cinovics, ha desarrollado un plato que hace curva en el centro, elevándose levemente de la mesa. El resultado es que engaña a nuestro cerebro, que se piensa, ingenuo él, que hay una porción grande de comida donde solo hay una pequeña. Una idea tan sencilla como esta podría ser la última apuesta del mercado para tratar de ayudar en la lucha contra el sobrepeso, una auténtica epidemia moderna en los países desarrollados.

(Foto: Academia de Arte de Letonia)
(Foto: Academia de Arte de Letonia)

Cinovics no se anda con bromas. Procedente de la Academia Artística de Letonia, ya está trabajando junto con el gobierno del país ex soviético para tratar de desarrollar totalmente su idea con el fin de que sea testada. Muchos pensarán, al verlo con sus montañitas debajo, en que es solo la enésima creación de un diseñador modernete pero hay tantas esperanzas depositadas sobre él…

“Mi idea es la siguiente: lo que pretendo con este plato es que el comensal piense que la ración que tiene ante él es mayor de lo que realmente es. Si haces el plato tridimensional con subidas y bajadas –como si se tratara de una montaña-, realmente parece que hay la misma comida que en un plato normal cuando, en realidad, hay menos”, explica Cinovics. “Se trata de engañar al cerebro haciéndole creer que está comiendo más”, añade.

Si finalmente se produce el prototipo de Cinovics, la idea sería crear un plato de vidrio que podría cambiar la forma en la que comemos. El objetivo de la creación de este artista letón es dificultar de alguna manera la forma en la que comemos actualmente. También ha desarrollado unos cubiertos más pesados que podrían ralentizar nuestro ritmo de ingesta. Ya ha hecho pruebas con esta vajilla y cubiertos con un resultado sorprendente: en lugar de tardar siete minutos en comer un plato de pescado, los comensales invirtieron 11.

(Foto: Pixabay)
(Foto: Pixabay)

“Nuestro cerebro tarda al menos 20 minutos en recibir el mensaje de que ya estamos llenos, así que si comemos realmente rápido pensaremos que necesitamos ingerir más. Si lo hacemos al revés y vamos despacio, habremos comido menos para cuando nuestro cerebro reciba la noticia de que ya estamos llenos”, añade Cinovics.

La presentación de Cinovics tuvo lugar en un Congreso de Obesidad celebrado en la ciudad portuguesa de Oporto, donde generó un gran interés. Lo que no deja de resultar paradójico es que, tras años y años de intentar hacer nuestra vida más sencilla, ahora haya que complicarla con el fin de luchar contra el sobrepeso dificultando el hecho de comer: contradicciones del ser humano.