Quentin Tarantino, un hijo rencoroso de cuidado

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Parece que Quentin Tarantino es un tipo que cumple sus promesas, aunque estén teñidas con rencor del pasado. Tanto es así que el director se prometió a sí mismo nunca compartir ni un céntimo con su madre si algún día percibía ganancias con sus guiones, después de una frase que le dijo en su infancia.

A sus 58 años, el director de Pulp Fiction y Kill Bill mantiene que solo ha roto su promesa en una ocasión, pero que nunca le compró nada costoso a su progenitora.

Quentin Tarantino en los Premio Kodak Film el 29 de enero de 2020 en Hollywood, CA. (American Foto Features, OConnor/AFF-USA.com, Gtres)
Quentin Tarantino en los Premio Kodak Film el 29 de enero de 2020 en Hollywood, CA. (American Foto Features, OConnor/AFF-USA.com, Gtres)

Tarantino se encuentra promocionando la novela de Érase una vez en… Hollywood, y en una de sus entrevistas recientes explicó al mundo un detalle que seguramente sorprenderá a más de uno. Fue en el podcast The Moment With Brian Koppelman donde aseguró que supo que quería dedicarse a escribir historias desde pequeño, pero que su madre “lo pasaba mal” con la idea porque no le iba bien en el colegio.

Sin embargo, en una ocasión, mientras su madre lo reprimía por su mala actuación académica, le dijo algo que lo marcó para siempre. Tanto que es la razón por la que se niega a compartir su fortuna con ella.

Y entonces, en medio de su pequeña diatriba, dijo ‘Ah, y por cierto ¿esa carrerita escribiendo? ¿esa pequeña carrera de escritor que estás haciendo? Se ha terminado’” recordó Tarantino.

El cineasta aclaró que su madre se refería a que no quería que escribiera en clase cuando “se suponía que debía estar haciendo otra cosa”, pero sus palabras se quedaron grabadas a fuego en aquel futuro cineasta. Tal y como explicó en el podcast, al oír cómo su madre se dirigió a su sueño -según él de “forma sarcástica”- le dijo: “cuando me convierta en un escritor exitoso, nunca verás un céntimo de mi éxito. No habrá casa para ti. No habrá vacaciones para ti. No habrá un Elvis Cadillac para mami. No tendrás nada porque dijiste eso”.

Y dicho y hecho. Décadas más tarde, Tarantino se mantiene firme a su palabra a pesar de haber amasado una fortuna estimada en $120 millones (102€ millones, según Celebrity Net Worth) y tan solo la habría ayudado con un problema de impuestos, pero ni le compró casa, ni el Cadillac.

El presentador del podcast intentó persuadirlo de que le comprara una casa a su madre, pero el director se mantuvo en sus trece asegurando que, básicamente, ella "lo llevó" a demostrarle que estaba equivocada al haber utilizado un tono sarcástico al referirse a sus sueños. Incluso añadió como moraleja y lección para padres del mundo que le parece importante que los progenitores comprendan que sus comentarios pueden tener un impacto significante en sus hijos. “Hay consecuencias por tus palabras cuando lidias con tus hijos” dijo. “Recuerden: hay consecuencias por tu tono sarcástico sobre lo que es importante para ellos”.

Quentin terminó cumpliendo su sueño, convirtiéndose en un director y guionista de renombre, ganador de dos premios Óscar a mejor guion original. Es decir, logró su cometido y cumplió su promesa.

Si bien es cierto que no conocemos las dos versiones, o si existen detalles no revelados sobre la relación con su madre que quizás añadan más contexto a la historia, no deja de llamar la atención el rencor que parecen retratar sus palabras. Puestos a opinar desde la distancia y teniendo sus propias palabras como referencia, si su promesa tiene que ver con una reprimenda única y particular como él apunta -no continuada o constante que lo hiciera sentir que su sueño sería inalcanzable- por no atender en clase o por distraerse escribiendo historias mientras debía estar prestando atención al profesor, pues se antoja un tanto exagerada. Es probable que expertos en la materia puedan sugerir si la madre podría haber empleado otra táctica para promover la educación, que no restara importancia a los deseos internos del joven Quentin.

De todos modos, me pregunto si hubo una falta de apoyo general por parte de su madre que justifique la promesa del director o si estamos ante una promesa infantil salida de una rabieta en particular. Solo ellos lo sabrán…

Tarantino nació en 1963 fruto del breve matrimonio de su madre, Connie McHugh, con el aspirante a actor Tony Tarantino. Pero tras la separación, Connie regresó con el pequeño a su Knoxville natal para regresar a Los Angeles cuando Quentin tenía 3 años. Allí volvió a contraer matrimonio con el músico Curtis Zastoupil, sin embargo, a los 10 años el pequeño se marchó a vivir con sus abuelos durante un tiempo tras el segundo divorcio de su madre.

No obstante, a pesar de aquella charla sobre el rendimiento académico que acabó en una promesa que distanció su fortuna de la madre, Quentin abandonó sus estudios a los 15 años, trabajando como acomodador en un cine adulto y comenzando clases de actuación. Pasó los próximos años en diferentes empleos y escribiendo historias hasta que logró su primer trabajo como guionista con el libreto de Abierto hasta el amanecer, derivando poco después en su opera prima, Reservoir dogs en 1992, dando el pistoletazo de salida a una carrera que no ha dejado de crecer.

Sin embargo, y a pesar del éxito, él no olvidó las palabras de su madre y la promesa que hizo en consecuencia. Tarantino es padre de un niño llamado Leo, nacido en febrero de 2020 a raiz de su matrimonio con la cantante israelí Daniella Pick.

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