Qué se sabe realmente de los problemas de bulimia de Diana de Gales que aparecen en 'Spencer'

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Kristen Stewart se encamina hacia el Óscar y con todo el mérito del mundo. La princesa del cine independiente se mete de lleno en la piel de Diana de Gales en Spencer, embriagándose por completo de su figura, desde la imitación de sus gestos, miradas y forma de hablar hasta el derroche del torbellino emocional que vivía por dentro. La película dirigida por Pablo Larraín (Jackie) nos hace partícipes de la presión emotiva y personal que cargaba la princesa durante las Navidades de diciembre de 1991 en la tradicional casa de campo de la reina, Sandringham House.

Más que biopic podríamos definir la película como drama psicológico, básicamente porque centra sus intenciones en transmitir la tormenta emocional que arrastraba Diana como víctima de una prisión protocolaria y solitaria que la consumía por dentro. Y lo hace desde diferentes ángulos, como mostrar el repudio del príncipe Carlos hacia ella, el acecho de la sombra de su amante, Camilla Parker Bowles, la opresión del protocolo y la falta de comprensión en el entorno que la rodea pero, sobre todo, acentuando su bulimia y autolesión como exposición gráfica de esa cárcel interna. Pero ¿qué se sabe realmente del trastorno alimenticio de la princesa?

Kristen Stewart en Spencer (Pablo Larraín, cortesía de Diamond Films)
Kristen Stewart en Spencer (Pablo Larraín, cortesía de Diamond Films)

El tema de Diana y su bulimia ya fue tratado en la cuarta temporada de The Crown, con un par de escenas gráficas del personaje (Emma Corrin) de rodillas en el retrete de un lavabo del palacio tras una discusión con el príncipe Carlos, comiendo postres con desesperación para luego repetir la misma secuencia y hasta con un comentario que hace la reina Isabel II (en la piel de Olivia Colman) cuando le dice a su hijo mayor que no sabe lo que come o deja de comer su esposa, como si fuera un problema incómodo más que un asunto que necesita ayuda. Aquellas secuencias despertaron todo tipo de comentarios y reacciones de amigos y allegados de Diana. Muchos espectadores comentaron las secuencias en redes sociales tachándolas de ser “demasiado gráficas” y hasta biógrafos reales criticaron si la serie debería haber tratado el tema con más sensibilidad (DailyMail). Pues será mejor que esos críticos sensibles se preparen, porque Spencer va mucho más lejos en la exposición de este capítulo de la princesa con más ahínco y grafismo que la serie de Netflix.

Porque Spencer no esconde el asunto sino que lo expone a gritos, mostrando a Kristen Stewart corriendo al baño en varias ocasiones, comiendo pollo y postres con una desesperación que grita a mordiscos la soledad e incomprensión de una mujer atrapada en su propia vida. Incluso expone la autolesión de la princesa como un impulso desesperado sin medir las consecuencias.

Y es que más allá de las críticas de aquellos que puedan sentirse ofendidos por ver a la princesa de corazones protagonizando estas escenas, y la tristeza que provoca verla autoflagelándose como mecanismo de escape y reflejo de la baja autoestima que padecía por entonces, les guste o no, lo cierto es que la princesa Diana sí sufrió bulimia y también se autolesionaba. Ella misma lo confesó en varias ocasiones, incluso empoderó su recuperación como plataforma para convertirse en portavoz del trastorno y ejemplo de superación.

La princesa Diana en la Universidad de Northwestern (Reuters, Scott Olson, Gtres)
La princesa Diana en la Universidad de Northwestern (Reuters, Scott Olson, Gtres)

Todos sabían de la bulimia en la familia y todos culparon el fracaso del matrimonio sobre la bulimia”. Esta frase no la dijo un biógrafo, amigo, familiar o fuente cercana a Diana. La dijo ella misma en el documental de 2017 de Channel 4, Diana: in her own words que utilizaba confesiones que hizo ante una cámara entre 1992 y 1993 mientras vertía su historia a su coach vocal. “Era rechazada, sentía que no era suficiente para esta familia así que actué sobre mí misma. No podía usar alcohol porque hubiera sido evidente, no podía ser anoréxica porque hubiera sido todavía más evidente y decidí ser más discreta, aunque al final no lo fue” añadió después de explicar durante media hora de documental la presión vivida tras sumarse a la familia, siendo una joven de 20 años que contrajo matrimonio después de haber visto al príncipe tan solo 13 veces.

En ese mismo documental habla de los celos del príncipe Carlos ante la atención mediática que ella recibía, no solo en la prensa sino también de la gente en sus eventos públicos, pero también de Camilla Parker como tercera constante en la relación. “Éramos un muy buen equipo ante el público, ajeno a lo que estaba sucediendo en privado: aumento de la bulimia, sensación de no ser lo suficientemente buena en nada y fracasar en cada dirección, y un marido que amaba a otra persona”, dijo.

No obstante, fue la biografía más conocida de la princesa, Diana: Her True Story, de Andrew Norton y publicada en 1992, la que destapó la verdad ante el mundo. El trastorno alimenticio de la princesa formó parte de los rumores y tabloides de la era durante mucho tiempo, y fue este libro el que aportó detalles explosivos sobre la verdad que se escondía en la privacidad del palacio. Y la fuente de esa verdad fue la propia Diana. Ella misma vertió las declaraciones que expone el libro a través de cintas grabadas en secreto y que pasó al autor a través de un intermediario. La bulimia comenzó la semana después de comprometernos y me llevaría cerca de una década superarladice en esas cintas. “Mi marido me puso la mano en la cintura y dijo ‘Oh, un poco gordita aquí ¿no?’ y eso disparó algo dentro de mí – más el tema de Camilla”. Más tarde, la diseñadora de su vestido de bodas confirmó la información al revelar que al tomarle las medidas por primera vez la cintura de Diana era de 26 a 27 pulgadas (66-68 centímetros). Pero poco antes de la boda, en julio de 1981, había bajado a 23 (58 cm). (People)

La confesión se repitió en 1995 en la ahora polémica entrevista de Martin Bashir para Panorama de la BBC, cuando Diana ya estaba separada de Carlos -aunque el divorcio no se oficializó hasta 1996-. En aquel encuentro el periodista le preguntó directamente sobre los rumores de bulimia, a lo que ella contestó que era cierto. “Tuve bulimia durante un número de años. Es como una enfermedad secreta. Te la infliges a ti mismo porque tu autoestima está baja y no piensas que eres merecedora o valiosa. Llenas tu estómago cuatro o cinco veces al día -algunos lo hacen más- y te da una sensación de confort. Es como tener un par de brazos abrazándote, pero es temporal. Luego estás asqueada por la hinchazón del estómago y comienza todo de nuevo. Es un patrón repetitivo y destructivo para uno mismo” sentenció con honestidad.

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En esa entrevista confesaba que no dijo nada de su problema porque “cuando tienes bulimia te sientes muy avergonzado de ti mismo y te odias -la gente piensa que estas desperdiciando comida- así que no lo hablas”. “Lo que pasa con la bulimia es que tu peso siempre se mantiene, mientras que con la anorexia visiblemente te encojes. Así que puedes pretender todo el tiempo. No hay prueba”.

En esa misma entrevista -que recientemente estuvo en el ojo del huracán cuando un ex juez corroboró que el periodista habría engañado a la princesa para conseguir la entrevista- Diana describía la bulimia como “un síntoma de lo que estaba sucediendo” en su matrimonio. "Estaba pidiendo ayuda pero dando las señales equivocadas, y la gente (refiriéndose a la familia real) usaba mi bulimia como el problema, que Diana era inestable". 

Pero eso no es todo. También confesaba que los rumores sobre las autolesiones también eran verdad. Que después de sufrir depresión posparto comenzó a autolesionarse porque "cuando sientes que nadie te escucha, de todo comienza a suceder. Por ejemplo, tienes tanto dolor por dentro que intentas lastimarte por fuera porque quieres ayuda, pero es la equivocada. La gente lo ve como que estás queriendo llamar la atención y piensas que porque estás en la prensa todo el tiempo ya tienes suficiente atención. Pero yo lloraba porque quería estar mejor para poder seguir adleante con mi deber".

"Sí, me autolesioné. No me gustaba, estaba avergonzada porque no podía lidiar con las presiones. Me lesionaba las piernas y brazos" dijo alto y claro, tal y como vemos en Spencer.

Kristen Stewart en Spencer (Claire Mathon, cortesía de Diamond Films)
Kristen Stewart en Spencer (Claire Mathon, cortesía de Diamond Films)

En aquel entonces que alguien tan influyente y admirado hablara abiertamente de un trastorno alimenticio tuvo un impacto abismal. No solo entre tabloides y el mundo rosa, principalmente en la concienciación del asunto cuando no era un tema tan presente en la conversación social como lo es ahora.

Diana utilizó su recuperación como plataforma para exponerlo al mundo, dando charlas y discursos públicos como hizo en 1993 diciendo que tenía “autoridad” para confirmar las consecuencias que la presión puede tener sobre una persona, para así hablar a continuación sobre anorexia y bulimia. Hasta sus hijos han continuado sus pasos exponiendo la importancia de la salud mental. Sobre todo el príncipe Harry quien no solo habla abiertamente del tema sino que ha expuesto en una serie con Oprah Winfrey su propia experiencia e importancia de la ayuda psicológica. William también hace campañas al respecto, incluso tiene una iniciativa llamada Heads Together que lanzó con su esposa y hermano en 2020. Además, él tambien dio veracidad a la historia de su madre en el documental Wasting Away: the truth about anorexia, confesando sentirse orgulloso de ella por haber hablado al respecto. “Estas son enfermedades. La salud mental necesita ser tomada tan en serio como la salud física” dijo en esa película de Channel 4 de 2017.

De esta manera, si bien Spencer engloba un retrato más psicológico que puramente biográfico de Diana de Gales, la película consigue retratar eso mismo que la princesa confesó en vida, humanizando su trastorno con el grafismo necesario para comprenderla. Porque de eso se trata. Spencer nos muestra a una princesa rodeada de lujos y privilegios superficiales, pero le falta el más importante: la libertad de ser ella misma. En la película más que una princesa caprichosa que no encuentra su lugar, vemos a una mujer incomprendida. Con los ojos del mundo posados sobre ella, pero más sola que nunca.

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