¿Qué sabes de la droga (ilícita) más consumida en el mundo?

Fumar cannabis es malo, y no es una hipótesis. Un nuevo efecto adverso demuestra que no es totalmente inofensivo y que sí corres riesgos al consumirlo

En Canadá <span>la imagen de marca del ‘producto’ es excelente. Tanto que el </span> próximo verano se <span>legalizará la compra y el uso de cannabis.</span>(Foto: Flickr/Cannabis Culture/ <span class="asset-item-link"><span class="asset-item-author">Slate.fr</span></span>)
En Canadá la imagen de marca del ‘producto’ es excelente. Tanto que el próximo verano se legalizará la compra y el uso de cannabis.(Foto: Flickr/Cannabis Culture/ Slate.fr)

Contra la corriente que defiende su uso medicinal (y recreativo), hay muchos estudios y expertos que aseguran que el consumo de marihuana es perjudicial para la salud cardiovascular y aumenta el riesgo de muerte temprana.

Es decir, que las personas que consumen tienen más de riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, un ataque al corazón o cáncer (de pulmón).

Además, está demostrado que genera problemas de memoria, afecta al cerebro al alterar el núcleo supraquiasmático -cuyas neuronas son las encargadas de reiniciar el reloj diario para comer o dormir, tomando como referencia la luz- y provoca ‘desorientación’. Y estos son solo algunos de los efectos ya probados de esta popular planta.

Ahora un estudio multicéntrico en ‘Archivos de Bronconeumología’, revista científica de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), revela que el uso regular de marihuana produce síntomas respiratorios y riesgo de cáncer de pulmón. Además, se han descrito casos de otras patologías respiratorias como la enfermedad bullosa, el enfisema o el neumotórax.

Se consume habitualmente en forma de cigarro fabricado manualmente, el “porro”, a base de <span class="il">marihuana</span> (hojas secas) o hachís (resina sólida) mezclado con tabaco. (Foto: <span class="asset-item-link"><span class="asset-item-author">20minutes.fr</span></span>)
Se consume habitualmente en forma de cigarro fabricado manualmente, el “porro”, a base de marihuana (hojas secas) o hachís (resina sólida) mezclado con tabaco. (Foto: 20minutes.fr)

La inhalación de marihuana se ha asociado, además, a un aumento de síntomas respiratorios como tos, disnea y esputo, así como a un empeoramiento del asma en los fumadores habituales de marihuana, con o sin el uso de tabaco concomitante, en comparación con no fumadores.

También se ha relacionado con ronquera y faringitis y se ha visto que los usuarios de marihuana acuden con mayor frecuencia a los servicios de urgencias, al presentar alguno de estos síntomas respiratorios.

En algunos países se ha iniciado el proceso de legalización del cannabis, no sin<span> baches. Un nuevo informe de una organización comercial de cannabis muestra que solo una fracción de los cultivadores de marihuana en California tienen la aprobación del Estado para operar</span>. (Foto: <span class="asset-item-link"><span class="asset-item-author">CBS-Sacramento</span></span>)
En algunos países se ha iniciado el proceso de legalización del cannabis, no sin baches. Un nuevo informe de una organización comercial de cannabis muestra que solo una fracción de los cultivadores de marihuana en California tienen la aprobación del Estado para operar. (Foto: CBS-Sacramento)

“El daño que puede ocasionar el consumo de marihuana sobre el aparato respiratorio merece un profundo análisis, no solo por las implicaciones sanitarias derivadas de la elevada prevalencia de consumo ilegal, sino porque se propone actualmente su uso medicinal y recreativo en varios países”, destaca el Dr. Carlos A. Jiménez Ruiz, presidente de SEPAR.

Una madre y su hija Girl Scout descubren dónde vender más galletas: en la puerta de los dispensarios de marihuana y las licorerías. (Foto: <span class="asset-item-link"><span class="asset-item-author">KameraOne</span></span>)
Una madre y su hija Girl Scout descubren dónde vender más galletas: en la puerta de los dispensarios de marihuana y las licorerías. (Foto: KameraOne)

Prevalencia y modo de consumo

La marihuana es la droga ilícita más consumida en el mundo. La consumen entre 120 y 150 millones de usuarios y la prevalencia de su consumo se sitúa entre el 2,6 y el 5 por ciento de la población mundial adulta, destacan los autores del estudio respecto a la magnitud del problema.

En España, la edad de inicio de consumo de cannabis está entre los 13 y 15 años y es uno de los países de Europa con mayor consumo entre los adolescentes. Aunque cada persona tiene diferentes motivos para empezar a consumir, los más frecuentes son:

Flores de cannabis envasadas para la venta en Uruguay. Se pueden comprar para uso recreacional (no médico) en la farmacia “en estado natural, desecadas, sin moler ni prensar”. (Foto: Getty)
Flores de cannabis envasadas para la venta en Uruguay. Se pueden comprar para uso recreacional (no médico) en la farmacia “en estado natural, desecadas, sin moler ni prensar”. (Foto: Getty)

“Por razones de maduración cerebral y personal, los menores de 20 años están más expuestos a las consecuencias negativas del consumo de cannabis“, explica la psicóloga Sabrina Sánchez Quintero, del Programa de Conductas Adictivas y Patología Dual del Servicio de Psiquiatría y Psicología Clínica HM Puerta del Sur.

El cannabis proviene de una planta llamada “cannabis sativa”. Su principio activo es el tetrahidrocannabinol (THC). Se consume habitualmente en forma de cigarro fabricado manualmente, el “porro”, a base de marihuana (hojas secas) o hachís (resina sólida) mezclado con tabaco.

Hay gente que se arriesga a cutivarlo en casa alegando que es para <span>su consumo personal. </span>(Foto: <span class="asset-item-link"> <span class="asset-item-author">20minutes.fr</span></span>)
Hay gente que se arriesga a cutivarlo en casa alegando que es para su consumo personal. (Foto: 20minutes.fr)

Los componentes del humo por la combustión de esta sustancia son similares a los producidos por la combustión del tabaco, pero difieren en la sustancia psicoactiva y en la práctica de fumar. Esta droga se puede consumir en diferentes formas y vías, siendo la más popular el fumarla como hierba marihuana o resina de cannabis hachís. También se puede inhalar como vaporizadores, ingerirla y aplicarla sobre la piel o las mucosas.

A diferencia del tabaco, se fuma mediante bocanadas más largas y de mayor volumen de inhalación, conteniendo la inspiración por varios segundos. Por lo tanto, los fumadores de marihuana retienen cantidades de alquitrán y monóxido de carbono (CO) entre 3 y 5 veces mayores respectivamente que al fumar tabaco.

Puesto que la marihuana generalmente se fuma sin filtro, la concentración de partículas en las vías aéreas es cuatro veces mayor que al fumar tabaco y la forma de fumar genera temperaturas más altas modificando procesos bioquímicos y la producción de numerosas sustancias.

Además, se mezclan cánnabis y tabaco, no solo por la coexistencia de adicciones, sino porque aumenta la oferta de THC (molécula lipofílica con una rápida absorción en el pulmón, rápida llegada a la sangre y responsable de los efectos psicotrópicos de la marihuana), con mayores efectos psicoactivos si se compara a fumar solo cánnabis, señalan los autores del estudio.

Efectos del cannabis

Los efectos inmediatos dependen de factores como la cantidad, la concentración de THC, la constitución biológica y otras características psicológicas (expectativas positivas, ambiente en el que se consume, estado de ánimo previo y experiencias previas). Pero los más comunes son hilaridad, alteraciones perceptivas, torpeza, lentitud, taquicardia, hambre y fatiga.

A largo plazo, los efectos son:

  • Dependencia: alrededor del 10 por ciento de fumadores esporádicos desarrolla dependencia.

  • Aumento del riesgo de enfermedades respiratorias.

  • Deterioro de las capacidades cognitivas: memoria, atención y aprendizaje. Este riesgo es mayor cuando el consumo se inicia en la adolescencia.

  • “Síndrome amotivacional”: desinterés general por todo lo que le rodea.

  • Mayor probabilidad de trastornos psiquiátricos en personas vulnerables: psicosis, ansiedad, depresión.

  • Consecuencias sociales: abandono y fracaso escolar; problemas de convivencia, irritabilidad, discusiones.

Revisión de estudios

Los primeros estudios que describen sustancias cancerígenas y cambios mutagénicos debido al consumo asiduo de marihuana datan de la década de los setenta. Tanto en el humo de combustión de marihuana como en el del tabaco se producen hidrocarburos aromáticospoliciclícos (HAP), entre los que figuran benzopirenos y fenoles, que sugieren que el consumo de marihuana pueda ser, asimismo, un factor de riesgo de cáncer, en especial de pulmón.

Sin embargo, los estudios que se han efectuado sobre la repercusión de la marihuana sobre la función pulmonar y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica no aportan evidencias contundentes.

Es decir, que los resultados de los estudios que analizan la asociación entre la exposición o uso de marihuana y las alteraciones de la función pulmonar no son concluyentes. “Es posible que las diferencias estén relacionadas con el hecho de que la mayoría de los estudios han incluido participantes relativamente jóvenes, de menos de 45 años de edad, y por lo tanto con una probabilidad menor de haber encontrado modificaciones en los valores de las espirometrías”, señala el Dr. Jiménez Ruiz.

Mitos sobre el cannabis

Muchos mitos provienen de hechos que, teniendo una base real, están muy distorsionados. Por poner un ejemplo, hay quien defiende que el cannabis es “natural” y, por tanto, no es nocivo. Quien dice esto olvida dos hechos: primero, que no todo lo “natural” es saludable (la cicuta es veneno “natural”); y segundo, que actualmente las plantas y el hachís son adulterados para modificar la concentración del THC.

¿Cuándo hay adicción?

Para saber si alguien tiene dependencia dela marihuana basta con fijarse un poco en su estado y hábitos diarios. Cuando ocupa un lugar central en su vida, cuando intenta dejarlo y no lo consigue, o cuando tras dejarlo hay muchas recaídas.

También si, al dejar de fumar, aparecen síntomas como irritabilidad, ansiedad, pérdida de apetito, aumento del consumo de tabaco, insomnio y dificultad de concentración, puede sospecharse un cuadro de abstinencia de cannabis por dependencia del mismo. Sin duda, es el momento de solicitar una valoración y una eventual ayuda profesional.

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