¿Qué postura (de yoga) te ayuda a combatir la enfermedad más discapacitante?

Se conoce como ‘el guerrero’ y practicarla reduce el riesgo de padecer ictus, la segunda causa de muerte en España (primera en mujeres), y la que más discapacidad causa en el adulto. A continuación, más medidas para prevenirlo

Yoga, natación, bicicleta, caminar y estiramientos son los ejercicios que forman parte del Top5 de ejercicios para disminuir el riesgo de ictus. (Foto: Getty)

Os he hablado de esta enfermedad en varias ocasiones pero nunca está de más recordar algunos aspectos básicos porque en España, según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, casi 120.000 personas sufren un ictus al año, una enfermedad que afectará a una de cada seis personas.

Además, casi 16.000 mujeres mueren cada año por esta causa, más del doble que por cáncer de mama y hasta 14 veces más que por accidentes de tráfico. Unos registros que muestran un alto número de personas que lo siguen padeciendo, y las cifras no disminuyen a pesar de la labor de los neurólogos y de las unidades de ictus.

La edad y el sexo no son los únicos condicionante. Es cierto que existe mayor riesgo a partir de los 60 y los 65 años, pero el ictus no es cuestión de mayores sino de todos ya que “puede aparecer de forma repentina, brusca e inesperada”, explica el presidente de la SEN. Por eso, conocer los síntomas de la enfermedad ayuda a reducir al mínimo los efectos posteriores al episodio.

Por otro lado, como las mujeres tardan más en acudir a urgencias hospitalarias, ya que tienden a no prestar la suficiente atención a los posibles signos de alarma, pues sufren peor evolución que los hombres y las secuelas son muy discapacitantes. Ello tiene una gran repercusión social, personal y familiar debido al rol de las mujeres en nuestro entorno.

Las mujeres que tienen migrañas pueden tener un mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (Foto: Getty)

Por qué ocurre

Entre las causas que lo provocan destacan los problemas cardiovasculares, la vida sedentaria, el consumo de alcohol y el hábito tabáquico. Por tanto, para evitarlo, habría que abandonar el tabaco, consumir alcohol de forma moderada, reducir el peso, disminuir la sal y las grasas en las comidas, hacer deporte y generar el hábito de realizar controles médicos periódicos y controlar la tensión arterial.

Actuar sobre otros factores de riesgo del ictus, como la hipertensión arterial y la obesidad, y llevar un estilo de vida saludable puede evitar el 90 por ciento de los casos, según se ha puesto de manifiesto durante la presentación de la campaña ‘Ictus: Evita, aprende, actúa’, puesta en marcha por la Sociedad Española de Neurología (SEN) y Freno al Ictus.

Cómo evitarlo

El ejercicio es un gran protector cardiovascular. Hay disciplinas como el yoga que combinan práctica física, espiritual y mental, lo que permite controlar el peso, la presión sanguínea y los niveles de colesterol. Un hat trick que resulta perfecto para reducir el riesgo de ictus porque nos ayuda a emilinar todo el estrés que acumulamos a diario, y que causa un daño importante en el sistema cardiovascular.

En concreto, algunas posturas de yoga como ‘el árbol’,‘el guerrero’o‘el perro boca abajo’ previenen el ictus, puesto que al requerir una gran concentración y una respiración adecuada y controlada reducen el agobio mental.

‘El guerrero’ es “más complicada pero va a todos los conjuntos musculares“, ayudan a reducir el estrés en “el cuello y los hombros, mejora también la expansión de la zona torácica, y fortalece las piernas”, explica la doctora Almudena Castro, coordinadora de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). A su vez, ‘el perro boca abajo’ tonifica “los músculos de las piernas, pero sobre todo espalda, hombros y la pared abdominal, que se encuentra contraída”, lo que produce que “se calme el cerebro”.

El yoga es menos aeróbico que otros deportes pero igual de efectivo que nadar o pedalear. Ambos son considerados ejercicios preferentes en cuanto a la prevención cardiovascular. Los estilos de natación más adecuados son braza, crol y espalda, recomendando la mariposa únicamente para expertos y personas con alta resistencia cardiovascular. Con el crol, por ejemplo, “se mueven todos los grupos musculares, con el beneficio de que no impacta en las articulaciones”; y con 10 minutos de bici al día es suficiente.

A nivel físico, pedalear es una actividad de impacto cardíaco que activa la circulación, reduce el colesterol y ayuda a mejorar la movilidad de las articulaciones. (Foto: Getty)

Eso sí, siempre que se complemente con una actitud activa. Es decir, que el ejercicio hay que complementarlo con la actividad física,  no vale hacer una hora en el gimnasio, si luego se coge el coche o el ascensor para todo.

Signos de alarma

Además de la prevención, la capacidad de atender un ictus con rapidez es “ una de las claves”, explicado la subdirectora general del SAMUR, Isabel Casado.

“El daño cerebral que produce un ictus depende en gran medida del tiempo que dura este trastorno y de la zona que se haya visto afectada. Por lo tanto, saber identificar los síntomas para acudir cuanto antes al hospital puede ayudar a mejorar significativamente el pronóstico de esta enfermedad”,  añade.

Los más comunes son las dificultades para hablar o entender, la pérdida brusca de fuerza o sensibilidad en una parte del cuerpo y la alteración de la simetría facial, así como problemas de visión y un dolor de cabeza muy intenso.

Experimentar solo uno, incluso si es reversible o transitorio, ya es motivo de urgencia aunque la gran mayoría de las personas que sufren un ictus suelen presentar una combinación de varios de estos síntomas. Y lo primero, ante estos síntomas, hay que llamar al 112 para evitar más daño.

¿Qué haces para cuidarte? ¿Llevas un estilo de vida cardiosaludable?

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