¿Qué político español sacará más provecho del asalto al Capitolio?

Asier Martiarena
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La Policía del Capitolio apuntan sus armas mientras observan a unos manifestantes que tratan de irrumpir en el recinto de la Cámara de Representantes de Washington. (AP Foto/J. Scott Applewhite)
La Policía del Capitolio apuntan sus armas mientras observan a unos manifestantes que tratan de irrumpir en el recinto de la Cámara de Representantes de Washington. (AP Foto/J. Scott Applewhite)

Tuitear antes de tiempo, o antes de que concluya el hecho sobre el que se opina es un arma de doble filo, pero al que los políticos están totalmente enganchados arrimando constantemente el ascua a su sardina. Ajustando el tono, permite apuntarse victorias estratégicas que afiancen su discurso. Pero si fallan, o lo que apoyan se descontrola, pueden quedar retratados. Es lo que tienen estos tiempos acelerados. Y así está ocurriendo con el episodio del asalto al Capitolio en Estados Unidos que, como mínimo, ya se ha cobrado la vida de 4 personas además de dejar por el suelo el prestigio del Partido Republicano y de alguno de sus líderes.

El presidente nacional del PP, Pablo Casado, lo sabe bien. No dudó en retuitear en su día cada movimiento de Juan Guaidó, recibiéndole en Madrid con honores de presidente. Llegando, hace apenas 48 horas, a solicitar al Gobierno su reconocimiento expreso como presidente interino de Venezuela. El culebrón terminó ayer por la mañana, cuando la Unión Europea emitió un comunicado donde se refiere a Guaidó en pasado. Desconociendo, incluso, su liderazgo de la oposición, un día después de constituirse en Caracas la nueva Asamblea Nacional (AN) con mayoría chavista que Bruselas tampoco reconoce. ¿Qué hacer ahora con esas fotos de besos, abrazos y parabienes? Casado ha aprendido la lección, y anoche emitió un comunicado inequívoco:

Algo similar hizo la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas. “Las noticias e imágenes que llegan desde el Capitolio de Estados Unidos son muy preocupantes. Un grupo de radicales intenta alterar el orden constitucional y democrático por la fuerza”. Hasta ahí el mensaje parece aséptico, pero Arrimadas apostilló una frase con la que marcar su estrategia política marcando, de nuevo, distancias, con su pasado: “Cuánto daño hace y qué peligroso es el populismo”, señaló.

Un pronunciamiento muy diferente de su exjefe, el exdirigente naranja Albert Rivera, quien insiste en edulcorar su batacazo de 2019 y no dudó en apuntarse un tanto al señalar: “Esto de enviar seguidores a rodear las instituciones para evitar la investidura o proclamación de presidentes legítimos es antidemocrático. Lo que hoy está haciendo Trump es lo que ya hizo Podemos en el Congreso en 2016 y el PSOE en el parlamento andaluz en 2019”. Dos situaciones con bastantes diferencias que vuelven a ser una mentira como las que, junto a otros desatinos, le han llevado a abandonar la política tras perder de un plumazo el 83% de sus diputados por su estilo personalista y veleta.

De hecho, su mensaje fue casi calcado al de los herederos del trumpismo en España. Santiago Abascal, presidente de Vox, deslizó su sorpresa porque “a la izquierda progre le parezca tan mal el asalto al Capitolio" cuando, asegura, "aquí tenemos a un vicepresidente que llamaba a asaltar el Congreso" y "una Generalidad gobernada por los que asaltaron el parlamento catalán"

El vicepresidente del Gobierno, y líder de Podemos, Pablo Iglesias, no desaprovechó tampoco la oportunidad de refrendar sus posicionamientos ideológicos y señaló los paralelismos entra la extrema derecha norteamericana y la española: “Lo que estamos viendo en EEUU es el modus operandi de la ultraderecha: la mentira descarada como arma política y el intento de subversión de los mecanismos institucionales cuando no le son favorables. Frente a su violencia y sus mentiras allí y aquí: democracia y antifascismo”, escribió en twitter. Iglesias está siendo muy criticado por haber apoyado en 2012 -y en contra del criterio de su excompañero de partido Íñigo Errejón- la manifestación ‘Rodea el Congreso’, que sí que animó a una protesta frente a la Cámara Baja, pero que en ningún momento alentó la irrupción y la toma de la misma.

Iglesias tuiteó con el freno de mano puesto pero su lugarteniente, y secretario general de Podemos, Pablo Echenique, dio por él ese pasito extra. “¿Mañana condenará Casado el intento de golpe de estado en EEUU? Lo dudo. Seguramente llamará "protestas" a que neonazis violentos entren al Capitolio para evitar la designación del Presidente. ¿Mañana hablarán los medios de intento de golpe de estado? Lo dudo. "Protestas" again”, tuiteó.

Por último, Pedro Sánchez utilizó un tono presidencialista para, sin mojarse, señalar que siguió “con preocupación las noticias que llegan desde el Capitolio en Washington. Confío en la fortaleza de la democracia de EE.UU. La nueva presidencia de Joe Biden superará la etapa de crispación, uniendo al pueblo estadounidense”.

El asalto al capitolio empezó ayer, pero su recorrido político no acaba aquí. Sintonicen twitter para ver cómo unos y otros moldean sus tuits para sacar el mayor provecho del desastre democrático nortamericano.

En vídeo | Trump justifica el asalto al Capitolio y Twitter bloquea su cuenta

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