Raquel Meroño, de interpretar a Paloma en 'Al salir de clase' a triunfar como empresaria

Raquel Meroño fue una de las actrices españolas más populares de los noventa por su participación en la mítica serie Al salir de clase que tanto nos amenizó la hora de la siesta. Sin embargo, triunfar en un medio tan competitivo como la televisión es más sencillo que mantenerse. Al menos para la protagonista de esta historia porque, tras alcanzar la fama en dicha ficción de corte juvenil con el papel de Paloma, fue cambiando progresivamente de aires. Pero los espectadores seguimos recordando con nostalgia su trabajo en este culebrón diario que no solo se convirtió en leyenda televisiva sino también en la mayor cantera de talento joven en España. Cómo olvidar que en su primera temporada conocimos los rostros de Pilar López de Ayala, Elsa Pataky, Lucía Jiménez o Miguel Ángel Muñoz.

(Getty Images)

Raquel Meroño es el ejemplo claro de que un día puedes ser el rostro más popular de la televisión y al siguiente debes reinventarte trabajando en algo totalmente diferente a lo que te hizo brillar en primer lugar. Arrancó su carrera a los 16 años como modelo, aunque seguidamente se decantó por estudiar Periodismo. Durante los noventa dio sus primeros pasos en el medio catódico como azafata del concurso Uno para todas presentado por Goyo González. En 1996, presentó el espacio Pelotas fuera de Antena 3 y en 1997 fue miembro del jurado del programa Menudas estrellas en la misma cadena. Precisamente esta popularidad se convirtió en el trampolín perfecto para trabajar en la serie juvenil Al salir de clase, creada por Antonio Cuadri y Elio Palencia y estrenada en Telecinco que, por aquella época, estaba dominada por los programas de variedades.

Esta tragicomedia coral, que revolucionó la forma de hacer y entender la ficción en España, arrancó el 8 de septiembre de 1997 (el mismo año en el que Martes y 13 se despidió para siempre). Desde entonces, el instituto se ha convertido en un terreno enormemente fértil para la ficción ya que el torbellino emocional de los adolescentes da mucho juego a los guionistas como comprobamos después en Compañeros, Física o Química o, más recientemente, en Élite.

(©Gtres)

La historia producida por BocaBoca conectó con el lenguaje cotidiano y se concibió como una metáfora de la libertad que daba respuesta a esa pregunta que inquieta a todos los padres sobre qué hacen sus hijos al salir de clase. Y es que esta ficción española, que empleaba el tono de las high school estadounidenses (como Sensación de vivir o Salvados por la campana), permitió la posibilidad de conectar con las aspiraciones y las pesadillas de los adolescentes ya que sus protagonistas se enfrentaban a engaños y secretos amorosos, además de a sus progenitores y a los profesores, tratando muchos temas que no se habían abordado con tanta ligereza en la pequeña pantalla como la homosexualidad entre jóvenes o el consumo de drogas de una manera abierta.

Al salir de clase se mantuvo en Telecinco hasta el 12 de julio de 2002 sin apenas descanso gracias a un reparto muy coral que amenizó los 1.199 episodios que dieron para muchas conversaciones en el CBC (el bar donde se reunían los protagonistas). En 2017 trece actores de la primera etapa de esta exitosa serie de sobremesa se reunieron dos décadas después de su lanzamiento de la mano de la revista Vanity Fair. Sin embargo, Raquel Meroño no participó en este reencuentro ya que su paso por las clases del 7 Robles, nombre del ficticio instituto madrileño donde se desarrollaban las tramas, se produjo en la segunda, tercera y cuarta tanda (esta última ya como recurrente). Su debut fue en el episodio 227 y se mantuvo en la serie juvenil hasta el 750 bebiendo del triunfo de este título que se convirtió en la primera serie española en contar con nuevos personajes cada temporada (un plan que ahora no nos resulta tan extraño ya que, por ejemplo, es la tónica de Amar es para siempre).

Pero ¿dónde está desde entonces y cómo se ve Raquel Meroño?

Pues bien, a la mayoría de protagonistas de Al salir de clase les hemos seguido viendo en la pantalla pero no tanto a Raquel Meroño. La madrileña siguió el consejo de sus padres, como reveló a El Mundo en 2014, y siendo muy joven invirtió los ahorros conseguidos por su trabajo en televisión en una villa en Bali que alquila por semanas. Se llama Mahatma House. Su siguiente proyecto televisivo fue en 2001 en la telenovela española de Telecinco Esencia de poder interpretando a Cristina Rivera durante 23 episodios. En el 2004 le llegaría otro estimulante papel, el de Laura en la serie Paco y Veva, ficción de Televisión Española en la que se mantuvo durante 18 capítulos.

En 2006 su carrera televisiva tuvo un pequeño parón ya que dio a luz a sus gemelas, Daniela y Martina, fruto de su relación con el empresario hostelero Santi Carbones con quien se casó en 2011 en Bali, a través del rito balinés. A pesar de que se divorciaron en 2018 (de hecho, a él se le relaciona con la exmujer de Alejandro Sanz, Raquel Perera) durante su relación decidieron unir fuerzas y montaron un lujoso chiringuito en Tarifa, Carbones 13, que hace dos años se vio afectado por la borrasca Emma y quedó totalmente destrozado.

En 2008, Raquel Meroño recuperó su faceta de actriz en la serie de Telecinco Yo soy Bea con el recordado papel de Isabel Rocamora, la nueva directora de contenidos de Bulevar 21, que se mantuvo en la historia durante 144 episodios. Desde entonces sus proyectos televisivos se cuentan con los dedos de una mano ya que participó en la serie de Canal Sur Arrayán durante 45 episodios y reapareció en 2016 en Paquita Salas, la comedia de Javier Calvo y Javier Ambrossi, interpretándose a sí misma.

Hace unos meses también participó en una parodia de Élite en la que Netflix cuenta con estrellas de series juveniles de los noventa, pero a pesar de esta aparición puntual ha cambiado completamente de tercio a nivel profesional. En la actualidad vive una vida aparcada de la televisión y se gana la vida como empresaria. En otras palabras, se ha buscado un trabajo alternativo a la televisión dedicándose en cuerpo y alma a la empresa Rock and loft de localización de espacios para la celebración de eventos (bodas, cumpleaños, fiestas de Navidad, graduaciones…), pero también de rodajes de cine, televisión, publicidad, vídeos musicales etc., que cuenta con futbolistas, presentadores, actores y artistas entre sus clientes.

Asimismo, como contó en una entrevista en Viva la vida, también está dedicada a Malam design, una línea de decoración enfocada principalmente a hoteles y hostelería, interioristas del mundo y amantes de la decoración. Si bien Raquel Meroño ya no se encuentra en primera plana televisiva, procura que sus seguidores sepan de su vida a través de su perfil de Instagram donde es especialmente activa con las publicaciones. A simple vista, es una amante de los viajes ya que es fácil verla cerca del mar disfrutando de una vida aparentemente repleta de lujos.

En definitiva, aunque la interpretación haya jugado un papel tan importante en la vida de Raquel Meroño, convirtiéndose en una de las estrellas más populares de los noventa, la protagonista de esta historia ha sabido siempre buscar una fuente de ingreso alternativa dada su facilidad para los negocios, quizás siendo consciente desde muy joven que la fama de televisión no es eterna.

Hace unas semanas, con motivo de la celebración de su cumpleaños, la propia actriz hacía un balance de su vida, una autocrítica que yo personalmente aplaudo porque pone en valor su papel como madre trabajadora, animándonos a los demás a cumplir nuestras propias metas: “Me aplaudo por haber tomado decisiones difíciles que como resultado me han regalado la vida que quería. Los años me han hecho una mujer fuerte, disfrutona e independiente. Jamás le he pedido nada a nadie desde los 15 años, todo lo he conseguido trabajando y aunque mi Instagram os despista a algunos porque estoy en sitios con mar y parece que estoy siempre de vacaciones, os aseguro que no he trabajado más en toda mi vida que en esta última etapa. Me paso horas en aviones, en fábricas, en obras y delante de un ordenador. Como resultado proyectos de interiorismo de 3 hoteles, tiendas, chiringuitos, restaurantes y el nacimiento de mi propia marca de mobiliario. Estos proyectos me alejan muchas veces de casa pero me dan la satisfacción de enseñar a mis hijas que con esfuerzo y trabajo se cumplen los sueños. La vida son etapas y he cumplido muchos de esos sueños porque además de currar no he dejado nunca de soñar y de reinventarlos”.

Nada más que añadir.

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Imágenes: ©Getty Images/Gtres (autor KIM)