La vida de altibajos de Lorenzo Lamas, de sex-symbol a piloto de helicópteros

·7 min de lectura

Escuchar el nombre de Lorenzo Lamas, inevitablemente, nos lleva en dos direcciones. Una, a los frondosos viñedos de la famosa serie Falcon Crest, todo un clásico de los años 80, y dos, a aquel eslogan de colchas donde decía aquello de ‘Soy Lorenzo Lamas, el rey de las camas’. A partir de ahí le perdimos la pista y, a excepción de un par de trabajos televisivos medianamente decentes, poco más supimos de él que no tuviera que ver con sus líos de faldas, sus cirugías plásticas y sus escándalos familiares que dan para otra serie. Es uno de los muchos casos donde su papel estrella, en este caso el de Lance Custom, el nietísimo de Angela Channing, fue más una maldición que otra cosa, un auténtico one hit wonder, que con la misma fuerza que le ascendió al séptimo cielo, le descendió al infierno del ‘si te he visto no me acuerdo’.

(Wenn; Gtres)
(Wenn; Gtres)

A sus 62 años, Lamas no puede presumir de una trayectoria actoral muy idílica que digamos, pero tranquilos porque tampoco ha perdido el tiempo. Ha pasado cinco veces por la vicaría, ha escrito sus memorias, protagonizado su propio reality show y hasta ha cambiado de profesión, ahora es piloto de helicópteros. Vamos, todo un partidazo.

Pero rebobinemos hasta comienzos de los 80, época en la que este joven y apuesto actor con poca experiencia en su currículum aterrizaba en la serie estrella del momento, Falcon Crest. Su cameo en la película Grease poco antes junto a Olivia Newtwon John donde apenas mediaba palabra, todo hay que decirlo, fue su pase de oro a la fama y a este serial de 228 episodios que arrasó a ambos lados del charco. Es cierto que el culebrón de la CBS no llegó a los niveles de éxito de sus contrincantes Dallas o Dinastía en Estados Unidos, pero en Europa, y concretamente en España, fue todo un fenómeno líder de audiencia durante su emisión. Parte de culpa la tiene, además de la malvada Angela Channing que hacía la vida imposible a diestro y siniestro, el señor Lamas. Alto, guapetón, repeinado y con mirada de infarto, se las llevaba de calle, así que no pasó desapercibido para nadie.

Fue tal su tirón en nuestro país que la empresa pionera en el sector textil, Reig Marti, le contrató como imagen principal en su famoso anuncio de ropa de cama, tan imposible de borrar de nuestra retina, y mira que han pasado años, treinta, para ser exactos. A pecho descubierto y con tan solo los pantalones del pijama encima, Lamas presumió sonrisa y se convirtió en la cara estrella de esta marca (hoy en números rojos, casi, casi como lo estuvo él). Ahora nos tomamos el asunto un poco a cachondeo por lo hortera del spot, pero en su momento no se hablaba de otra cosa.

Tristemente, un colchón y una frase bastante boba son los puntos fuertes por los que más se le recuerda. Y no será porquer no ha intentado abrirse camino como actor respetado. Tuvo una resurrección en 1992 con la serie El Renegado donde interpretaba a un fugitivo de la ley que se convierte en cazarecompensas. La historia fue muy bien recibida por el público recuperando su papel de sex-symbol televisivo durante los cinco años que se mantuvo en antena. A partir de ahí su carrera dejó mucho que desear.

Desde ese momento todo fue una cadena de fracasos. Aterrizó en las series Air America y The Inmortal, totalmente desapercibidas para el público. También sumó a su hoja laboral la película Megatiburón contra pulpo gigante, cuyo título nos da una idea de su calidad. El hombre lo intentó todo por resurgir de las cenizas, hasta creó su propio reality a lo Kardashian, Leave it to Lamas, que apenas duró cuatro episodios. No despertó el más mínimo interés en los televidentes y mira que tenía material morboso para contar. Por hacer hasta escribió sus memorias que publicó en el libro Renegade at heart donde nos lleva a todos los rincones oscuros de su vida, que hay unos cuantos.

Mientras su carrera se venía abajo con la misma rapidez que los ceros de su cuenta, su vida personal era una auténtica telenovela, el claro ejemplo de que la realidad supera la ficción con creces. La afición de Lamas por los cochazos, los lujos y las chicas Playboy comenzó tras la explosión de su carrera y no decreció con el paso de los años. Además de protagonizar, contado por el mismo en su libro, un trío sexual con Shane y Sia Barbi, las gemelas que batieron récords de ventas con su portada en la entonces famosa revista erótica, también se casó con la famosa conejita Shauna Sand, todo un mito sexual de comienzos de los 90 en Estados Unidos.

Era su cuarto matrimonio y también el que mayor nivel de escándalo le reportaría. Los tres anteriores fueron con Victoria Hilbert, Michelle Smith y Kathleen Kinmont y aunque tuvo sus más y sus menos con todas ellas, ninguno superó la pesadilla que vivió con Shauna. Con ella tuvo tres hijas, hoy sus grandes aliadas y mayor orgullo, por quienes en aquel entonces se enzarzó en una batalla legal por su custodia. Como si de la guerra de los Rose se tratara, su ex acusó al actor de hacerle videos porno caseros, un auténtico circo que se hizo aún más absurdo cuando salió a la luz que Shauna había tenido relaciones sexuales con su hijastro, Álvaro Joshua de 18 años en pleno escándalo, hijo de Lamas con su segunda esposa, Michelle Smith. Qué más hubiera querido Falcon Crest tener un guión así.

Y esto es tan solo un capítulo, pues aún hay más tela que cortar. Después de la polémica cuarta esposa, llegaría una quinta, de nombre muy parecido, Shawna Craig, con una letra de diferencia y con quien tampoco terminaría muy bien que digamos. Eso sí, los inicios fueron maravillosos, tanto que hasta la mujer le hizo de vientre de alquiler a la hija mayor de Lamas, que estaba imposibilitada de tener hijos. La joven de nombre Shayne (¡tiene guasa la cosa!) había sufrido un aborto en el pasado que casi le cuesta la vida, lo que le privó de poder convertirse en madre. Pero no pasa nada, en la familia Lamas siempre hay solución para todo, por muy surrealistas que sean. Así que la buena mujer portó el ovuló de la joven gestado por su esposo. La paz y armonía durarían poco en su casa, lo del amor no parece un plato fuerte para el actor quien tras descubrir que su quinta y última esposa le era infiel con un culturista le pidió el divorcio.

Lamas no tiene reparo alguno al decir que su vida es la peor película de todas y ha llegado a reconocer que se arrepiente de haberse gastado tanto dinero en mansiones, yates y matrimonios que no iban a ningún lado. Pero nunca es tarde si la dicha es buena y la estrella estrellada ha sabido encaminar su vida en los últimos años. Viendo que no le llamaban de ningún lado y que sus participaciones televisivas se reducían a programas tan absurdos como Are you hot? o Celebrity Ghost Stories donde contó sus experiencias paranormales, decidió retomar su licencia de piloto y ejercer como tal para vuelos comerciales en Manhattan. "Si hace 20 años alguien me hubiese dicho que estaría volando helicópteros comerciales sobre Manhattan, le hubiera dicho que estaba loco’”, dijo a la página web de su empresa, HeliNY.

A pesar de los batacazos profesionales y las diversas operaciones estéticas que le han cambiado un poco bastante su expresión, Lamas sigue sonriendo como puede. Apenas tiene 18 mil seguidores en Instagram y su carrera actoral parece un vago recuerdo. Atrás quedó aquel jovencito que se iba a comer el mundo y al que Jane Wyman (Angela Channing) cantó las cuarenta una vez por llegar borracho al set de rodaje. Ese Lamas rebelde, sediento de fama y mujeres pasó a otro plano. Ahora vive entregado a su nueva profesión y a sus hijos (con los que se habla, claro, que no son todos), y ha pasado de ser el rey de las camas a piloto de altos vuelos, que tampoco está nada mal.

Más historias que te puedan interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente