Qué es la luz de gas, el tipo de maltrato que ha relatado Ana Bernal-Triviño en el especial sobre Rocío Carrasco

Cine 54
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Si hay algo que llamó especialmente la atención del debut de la docuserie Rocío. Contar la verdad para seguir viva es que se abordaran en prime time temas como la salud mental y la violencia de género. Pues bien, después de que Rocío Carrasco denunciara públicamente los presuntos malos tratos de su expareja Antonio David Flores en los dos primeros episodios de este documental de Telecinco, en la siguiente entrega la hija de Rocío Jurado he hecho referencia a una forma de violencia muy sutil que la experta en violencia de género Ana Bernal-Triviño ha reconocido como luz de gas o gaslighting.

Así, la periodista ha desentrañado que Antonio David Flores habría sometido a Rocío Carrasco a un tipo agresión verbal de origen manipuladora que tiende a debilitar la figura de la víctima y que consiste en hacer creer que la realidad que vive es falsa y que esa distorsión puede ser debida a alteraciones mentales.

©Twitter (@rocioseguirviva)
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En el tercer episodio de Rocío. Contar la verdad para seguir viva, Rocío Carrasco ha compartido que cuando estaba embarazada de su segundo hijo con Antonio David Flores descubrió con sus propios ojos la infidelidad de su pareja con otra mujer en una discoteca. Y si bien la hija de Rocío Jurado le pidió explicaciones, el tertuliano negó esta deslealtad haciéndole creer que las hormonas del embarazo le estaban volviendo loca de celos.

“Yo solamente sabía decir: yo me quiero ir, vámonos. Y él se viene detrás de mí y me dice: tú estás loca, tú no estás bien de la cabeza, a ti el embarazo te está afectando a la cabeza, ha recordado la madrileña en el documental dejando caer que en muchas ocasiones la violencia física es solo la manifestación de un proceso alargado en el tiempo que se exterioriza de otras maneras.

Y es que, según el relato de la hija de Rocío Jurado, durante su relación con el colaborador malagueño se habría visto sujeta a un trato que se define como luz de gas o gaslighting, es decir, un tipo de desgaste emocional que hace mella en la autoestima de la víctima y que ha explicado en plató la periodista Ana Bernal-Triviño.

“Para mí es muy importante esta noche aquí porque la ley de violencia de género dice que los medios de comunicación tienen el deber de sensibilizar y prevenir y, ojalá ahora mismo, quien nos esté escuchando sepa adivinar si puede estar padeciendo una luz de gas”, ha apuntado primeramente antes de explicar que este abuso se suele desarrollar a lo largo del tiempo y de forma gradual por lo que no es fácil de detectar.

“Es un tipo de maltrato psicológico que se rechaza mucho en los tribunales. Es muy perverso porque es muy sutil, no te das cuenta, va muy poco a poco. Te pone en tela de juicio todo lo que digas, todo lo que pienses. Te hace dudar de ti de forma constante y el resultado que al final tiene, porque va acompañado de muestras de afecto intermitentes para que precisamente se produzca ese comportamiento, que terminas sin autoestima, completamente, agotada, vacía, y como no lo cortes a tiempo terminas por perder tu propia voz”, ha contado Ana Bernal-Triviño

Y es que la invitada al plató de Telecinco ha reconocido en el testimonio de Rocío Carrasco algunos signos de este abuso de género psicológico como el hecho de que Antonio David Flores, presumiblemente, desestabilizara a su pareja para que dudara de sí misma y de su propio criterio con tal de que ella pensara que, en el fondo, no era tan malo y que la relación podía mejorar. Es decir, hablamos de una conducta de maltratador que, sin embargo, no requiere del uso de la violencia explícita.

El nombre luz de gas proviene de Gaslight, una obra de teatro británica de 1938 que se adaptó al cine en 1944 y cuya trama de George Cukor se basa en un hombre que intenta convencer a su mujer de que está loca insistiendo en que los ruidos que ella escucha en el ático son fruto de su imaginación. Para ello utiliza objetos, escenarios y diferentes utensilios para modificar el entorno de y provocar una sugestión para que no se pueda diferenciar la realidad de la ficción. Y, en efecto, como ha explicado en directo la profesora de la Universitat Oberta de Catalunya, el gaslighting es un tipo de maltrato sutil y manipulador que consigue poner en duda las percepciones, emociones y sentimientos de la víctima.

De esta manera, Ana Bernal-Triviño ha alertado que el abuso de luz de gas es una forma de violencia tremendamente dañina porque el tipo de acoso se provoca de forma sutil pero con una larga periodicidad en el tiempo. Así, provoca duda y confusión en la persona que está sufriendo, en este caso Rocío Carrasco quien ha contado que presuntamente su expareja le espetaba que el segundo embarazo le estaba afectando a la cabeza y que, en definitiva, las hormonas eran las culpables de que creyera que le estaba siendo infiel.

En este sentido, en el prime time de Telecinco se ha vuelto a poner sobre la mesa un tipo maltrato que, básicamente, desgasta la autoestima y confianza de la víctima hasta provocar su anulación como persona. Por tanto el abuso luz de gas es una forma de violencia muy perversa porque se consigue mediante un acoso constante pero indirecto que va generando confusión hasta lograr la manipulación de la percepción de la realidad de quien sufre este maltrato machista

En resumen, Ana Bernal-Triviño ha señalado que la victima casi nunca es consciente de estar siendo maltratada con esta forma de violencia ya que no hay una agresión clara. Sin embargo, este tipo de maltrato psicológico es tan frecuente como invisible y peligroso ya que invalida el punto de vista de la persona damnificada cuando expresa sus sentimientos. Es más, hay veces que el propio entorno tampoco percibe esta situación ya que en general suele ser interpretado como problemas de pareja.

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Imagen: ©Twitter (@rocioseguirviva)