¿Tú también comes por aburrimiento?

El aburrimiento es una de las causas de hambre emocional. Identificarla es solo el primer paso para controlar tus antojos y poner en orden tus hábitos alimenticios para cumplir tus propósitos este 2020.

El aburrimiento sería una de las principales causas de hambre emocional. Foto: Getty Images

El hambre emocional puede hacernos comer de más, y suele desencadenarse por estrés, fatiga y hasta aburrimiento. Es diferente al hambre física, cuando realmente tu cuerpo necesita alimentarse, y que suele presentarse de golpe, en lugar de gradualmente y en relación a la última hora en que comiste. 

Existen algunas causas principales para el hambre emocional. Una de ellas es que asociamos la comida con el placer, y en ocasiones se convierte en el único que reconocemos como tal, por lo que habría que encontrar nuevas formas de reconfortarte.

Otra sería no poder lidiar con emociones difíciles, por lo que nos distraemos de ellas comiendo. Así, lo ideal sería tomarse el tiempo de reconocer esas emociones negativas, en lugar de esquivarlas o dejar que tomen el control.

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Cómo combatirla

La psicóloga Susan Albers recomienda un simple paso para comenzar: cuestionar tu hambre. Para ayudarte a identificar si realmente tienes hambre, literalmente tómate el tiempo de preguntarte qué quieres comer y por qué ahora. Y esto sería especialmente real para los antojos, pues serían una señal de que tus emociones podrían estar dictando tu hambre.

De esta forma, asegura Albers, estarás tomando en serio el pensamiento del hambre y averiguando qué está pasando que te provoca el apetito, quizá encontrando estrés, ansiedad, tristeza, enojo o simple aburrimiento, por ejemplo. 

Y es que el hambre emocional es una forma en la que tu cuerpo te hace ver qué algo está pasando, y que quizá necesitas algo reconfortante o calmante. Así que, en lugar de comer, puede que te sirva más tomarte un descanso, caminar, o hacer algo para aliviar el estrés o el aburrimiento.

Así, antes de calmar tu antojo o hambre, tómate un tiempo, y cuestiónalos para encontrar si es física o no, y detectar las posibles emociones detrás de ellos.

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Además, considera estas dos estrategias:

  • Cuando comas, solo come. Como recoge Albers “Muchas personas pasan por alto su hambre emocional y la confunden con hambre real porque están en su teléfono o frente a la computadora”, así, la recomendación sería no comer frente a la televisión, computadora o mirando el móvil. Solo enfócate en comer.

  • No te lleves al límite. Pasar demasiadas horas sin comer o estar demasiado fatigados, nos hace más susceptibles a ceder al hambre emocional. Así que descansa lo suficiente, y aliméntate bien y a tus horas.

@travesabarros