¿Qué enfermedad puede afectar tanto a un bebé de seis meses como a un anciano?

Mónica De Haro

No es una enfermedad benigna ni limitadora de una óptima calidad de vida. No es un simple problema de azúcar, ni basta con eliminar la bollería de la dieta diaria, sino que estamos ante la enfermedad crónica más extendida a nivel global.

Un consumo excesivo de azúcar no provoca la aparición de la enfermedad, sino que se basa en la falta o el rechazo de insulina. (Foto: Getty Images)
Un consumo excesivo de azúcar no provoca la aparición de la enfermedad, sino que se basa en la falta o el rechazo de insulina. (Foto: Getty Images)

Este año, el Día Mundial de la Diabetes 2016 presta una especial atención a los problemas visuales que causa esta enfermedad, que ya afecta ya a más de 400 millones de adultos en todo el mundo, y provoca unos 5 millones de muertes anuales consumiendo una gran cantidad de recursos económicos.

En España se calcula que un 13,8% de la población tiene diabe­tes, aunque la mitad de ellos lo desconocen.

“Sólo una de cada tres personas conoce los síntomas de la diabetes, y el 9% de los afectados ni siquiera sabe qué tipo de diabetes tiene, pero lo cierto es que la diabetes se ha convertido ya en la cuarta causa de mortalidad en los países desarrollados y afecta al 15% de la población española”, nos cuenta el doctor Esteban Jódar, jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Quirón de Madrid.

Un dato que habría que cambiar, ya que la detección precoz de la enfermedad no sólo cambia la evolución natural de la misma, mejora el pronóstico y optimiza los resultados de los tratamientos, sino que también previene y minimiza la aparición o impacto clínico de las múltiples complicaciones micro y macrovasculares asociadas con esta enfermedad.

“La mayoría de la gente piensa que la ausencia de síntomas significa que no hay por qué preocuparse por el nivel de glucosa en la sangre, o que el uso de insulina es lo que determina la gravedad de la diabetes, e incluso hay quien piensa que una persona con diabetes disfruta menos de la vida que el resto. Todo esto es falso. Como otras dolencias crónicas, no es una bendición, pero desde luego no es una condena como a veces pueda parecer”, explican los expertos.

Los antecedentes genéticos, así como el sobrepeso u obesidad al iniciar el embarazo, son los principales factores que pueden desencadenar la diabetes gestacional. (Foto: Getty Images)
Los antecedentes genéticos, así como el sobrepeso u obesidad al iniciar el embarazo, son los principales factores que pueden desencadenar la diabetes gestacional. (Foto: Getty Images)

En realidad se trata de un síndrome metabólico en el que existe una alteración del funcionamiento normal del organismo producido fundamentalmente por dos razones:

  1. El páncreas no es capaz de producir insulina.

  2. Aunque la produce, la cantidad es insuficiente o se utiliza de forma incorrecta.

En ambas situaciones el efecto es prácticamente el mismo: debido a que no se genera insulina, o ésta es insuficiente, la glucosa no puede entrar en las células para realizar correctamente sus funciones y se acumula de forma anómala en la sangre.

Esta circunstancia conlleva una serie de consecuencias negativas para la salud que pueden afectar a órganos vitales como los riñones, los ojos o los vasos sanguíneos.

Así es una importante causa de ceguera, insuficiencia renal, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y amputación de los miembros inferiores. Asimismo, durante el embarazo, si la diabetes no se controla de forma adecuada, aumenta el riesgo de muerte fetal y otras complicaciones.

Resultan especialmente frecuentes, preocupantes e incapacitantes las alteraciones visuales que causa. Una diabetes no controlada puede terminar ocasionando ceguera, que es uno de los principales temores que expresan las personas que tienen esta enfermedad. Se estima que un 35% de las personas con diabetes diagnosticada tienen retino­patía diabética (RD) y un 7% edema macular diabético (EMD).

Intenta dejar los dulces para las ocasiones especiales y saciar tus ansias de azúcar con otros alimentos como fruta fresca. (Foto: Corbis).
Intenta dejar los dulces para las ocasiones especiales y saciar tus ansias de azúcar con otros alimentos como fruta fresca. (Foto: Corbis).

“Es una complicación frecuente que puede provocar ceguera y que se puede prevenir controlando y detectando de forma precoz la diabetes, una enfermedad que puede afectar tanto a un bebé de seis meses como a un anciano, que no entiende de clases sociales y que afecta a toda la población mundial”, ha recalcado el presidente de la Fundación de la Sociedad Española de Diabetes (SED), Ramón Gomis.´

Junto a las retinopatías, neuropatía pie diabético o enfermedades cardiovasculares, que son las principales complicaciones que puede desencadenar la diabetes, existen otras más agudas que pueden tener consecuencias fatales.

“Estamos ante la primera causa de ceguera, de amputación no traumática de extremidades inferiores y de daño renal en nuestro país y, además, puede elevar hasta seis veces el riesgo de enfermedad coronaria y de enfermedad vascular cerebral”, añade el doctor Esteban Jódar, jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Quirón de Madrid.

La diabetes es, pues, una enfermedad condicionada por factores genéticos y ambientales, y su origen se encuentra en la presencia de una disminución de la acción insulínica, pero también es una enfermedad crónica que causa un acúmulo elevado de azúcar en sangre.

Esto altera la forma en la que nuestro organismo aprovecha los alimentos. Cuando comemos, la energía procedente de éstos pasa al torrente sanguíneo en forma de azúcar. La insulina que produce el páncreas se encarga de transportar el azúcar a las células. Y dicho proceso, si no hay insulina o ésta es insuficiente, no se puede producir. Así, si el azúcar no llega a los tejidos, se almacena en la sangre.

Una persona sin diabetes presenta unos niveles de azúcar en sangre entre 54 mg/ dl y 126 mg/dl (miligramos por decilitro); sin embargo, en un diabético éstos son superiores a 126 mg/dl (7 mmol/l). Las formas más comunes de diabetes son la diabetes tipo 1 y la tipo 2, aunque existe otro tipo de diabetes, la diabetes gestacional. En ambos casos, los que padecen esta enfermedad tienen disminuida o carecen de la capacidad de transportar el azúcar a través de la membrana celular y, por tanto, de introducirla en las células, donde se utiliza como la principal fuente de energía.

La diabetes puede dañar los vasos sanguíneos de la retina, parte posterior del ojo, ocasionando retinopatía diabética. (Foto: Getty Images)
La diabetes puede dañar los vasos sanguíneos de la retina, parte posterior del ojo, ocasionando retinopatía diabética. (Foto: Getty Images)

Aunque no hay síntomas propiamente dichos, sí existe una serie de señales, de signos, que pueden hacernos sospechar la presencia de la diabetes. Los más habituales son:

  • Fatiga, astenia o cansancio, somnolencia.

  • Necesidad de orinar con mucha frecuencia: poliuria.

  • Sensación de sed: polidipsia.

  • Sensación permanente de hambre: polifagia.

  • Pérdida inexplicable de peso.

  • Alteraciones en la agudeza visual

Si sospecha que podrías padecer diabetes no demores la visita al médico. Para poder controlar la enfermedad tendrás que hacer modificaciones en tu estilo de vida y seguir una terapia farmacológica. Ambos son fundamentales para lograr un buen control de la enfermedad y para llevar una buena calidad de vida.

Asimismo, recuerda que la dieta saludable, la actividad física regular, el mantenimiento de un peso corporal normal y la evitación del consumo de tabaco previenen la diabetes de tipo 2 o retrasan su aparición. Se puede tratar la diabetes y evitar o retrasar sus consecuencias con dieta, actividad física, medicación y exámenes periódicos para detectar y tratar sus complicaciones.

Y por favor… ¡tómatelo en serio! La diabetes no sólo requiere una atención especial en la toma de los medicamentos necesarios para controlarla, sino que es muy exigente en cuanto a los horarios y los contenidos de las comidas, a la actividad física, al control de la glucosa en sangre, sin olvidar otros aspectos como el cuidado de los pies, de los ojos, etc. Un simple descuido puede provocar una complicación grave, como la hipoglucemia o hiperglucemia, y efectos muy peligrosos para el diabético.

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