¿Qué lubricante natural de la vagina ‘compartimos’ con los tiburones?

Pista: se utiliza en algunos tipos de vacunas contra la gripe y el paludismo, y es un potente anti-cancerígeno

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El lubricante vaginal y el aceite de hígado de tiburón comparten la misma sustancia que se utiliza en algunas cremas hidratantes como emoliente. (Foto: Getty Images)

La naturaleza es una fuente continua de sorpresas. Ni en un millón de años habrías adivinado la relación que existe entre la vagina femenina y los tiburones. Resulta que comparten un componente orgánico que posee las más diversas y sorprendentes cualidades.

Presente en el hígado de los tiburones y las rayas, el ‘escualeno’ les permite nada menos que flotar, debido a su densidad, que es menor que la densidad del agua de mar; pero también forma parte de nuestro organismo, siendo una molécula esencial para el mismo desde el comienzo de la vida.

En los recién nacidos, su elevada concentración permite el completo desarrollo de su sistema inmunológico. Varias investigaciones llevadas a cabo por científicos suecos (Bo Hallgren, de la Universidad de Goteborg), demostraron que el poder del sistema inmunológico de los tiburones se debía principalmente a la elevada concentración de ‘alquigliceroles’ en el aceite de su hígado, sustancias que también están presentes en nuestra leche materna, médula ósea y otras partes del organismo.

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La vagina no necesita limpieza, y hay que evitar el calor, la opresión y la humedad, que son un caldo de cultivo para bacterias. (Foto: Getty Images)

A partir de los 25 años, aproximadamente, comienza a disminuir la proporción de escualeno en nuestro cuerpo pero permanece en el flujo vaginal, que tiene una composición similar a la del suero: agua, glóbulos blancos, ácido acético, lactobacilos, albúmina y escualeno.

Esta molécula, que forma parte de nuestros tejidos de manera natural, actúa como antioxidante, fortalece nuestro sistema inmune protegiendo a las células de los radicales libres, reduce el colesterol malo (LDL), y gracias a sus propiedades de generación de oxígeno nos ayuda a frenar la degeneración o mutación celular, mejorando nuestra calidad de vida en diferentes aspectos de la salud.

Según una investigación llevada a cabo en el área de Inmunología de la Universidad de Jaén (UJA), el aceite de escualeno “podría prevenir el cáncer de mama” al actuar sobre las células epiteliales protegiendo su ADN del daño oxidativo. El estudio publicado en la edición online de la revista ‘Food and Chemical Toxicology’ concluye que “los resultados revelan que el escualeno, podría ser el responsable, al menos parcialmente (junto con otros aeites de oliva vírgenes) de este efecto preventivo y de la baja incidencia de cáncer de mama en aquellas comunidades que consumen la dieta mediterránea al disminuir el estrés oxidativo en las células epiteliales de mama y proteger su ADN del daño oxidativo”.

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Más allá de propiedades anti-cancerígenas, la ingesta de ‘escualeno’ (el aceite de hígado de tiburón) en la alimentación puede tener otros efectos positivos. De hecho está considerado como el aceite de la vida por su gran valor socio-económico al ser un nutriente capaz de eliminar la desnutrición crónica.

Además se utiliza en algunos tipos de vacunas contra la gripe y el paludismo, pero sus beneficios y utilidades no terminan aquí. El ‘escualeno’ se suele emplear en la elaboración de cremas y cosméticos para el cuidado de la piel ya que tiene propiedades emolientes y humectantes que suavizan y calman la dermis aumentando la capacidad de retención de agua. Se absorbe y se extiende rápidamente sin dejar una sensación grasa, y cuenta con una alta eficiencia de penetración que ayuda a la piel a absorber otros ingredientes.

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Cuando el pH vaginal aumenta (más de 4.5), se reduce la acidez y puede ser consecuencia de una infección. (Foto: Getty Images)

Pues esta misma molécula ‘prodigiosa’ se encuentra en abundancia en el hígado de los tiburones y, según cuenta la leyenda, cuando los Shogun (una suerte de señores feudales) descubrieron que la fortaleza y la virilidad de los antiguos pescadores de la bahía de Suruga (en Japón) provenía precisamente del consumo regular de extractos procedentes del hígado de tiburón, exigieron a sus guerreros, los Samurai, que consiguieran esa fuente de energía para ellos.

Otra curiosidad de nuestro flujo vaginal, ¿sabías que también comparte similitudes con los tomates y el vino? Su potencial de hidrógeno (llamado pH), la defensa que la vagina emplea ante las infecciones o invasiones de microorganismos externos, es ligeramente ácido, de 3,8 a 4,5, comparable con el pH del tomate, más o menos la misma acidez que un vaso de vino, y algo menos que un limón.

Recuerda que la vagina se limpia sola. Una excesiva limpieza también puede ser perjudicial, y no debes introducir jabones, ni perfumes, ni realizar duchas vaginales ya que podrías modificar su delicado pH.

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