Las Pussy Riots me removieron en 'El Hormiguero' una estampa que se repite con Rusia en Eurovisión

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Este lunes, El Hormiguero arrancó sus emisiones con unas estrellas internacionales como invitadas. Pablo Motos recibió al dúo musical Pussy Riot, formado por las rusas Masha Aliójina y Olga Borisova. Dos mujeres activistas que han venido a España para recibir el premio Alan Turing LGTBIQ+ en Tenerife. Durante el mes del Orgullo, El Hormiguero sirvió de altavoz para recordar la homofobia imperante en Rusia y sus leyes al respecto. En un momento dado de la conversación, Pablo Motos sacó una bandera del arcoíris, símbolo LGBTIQ+ por excelencia, le preguntó a las invitadas qué sucedería en Rusia si un presentador hiciese algo así. Y a mi cabeza vino una estampa que durante los últimos años se ha repetido en Eurovisión, y que precisamente denuncia esa persecución a gais, lesbianas, bisexuales, transexuales y demás miembros del colectivo en el país soviético.

MADRID, ESPAÑA - 13 DE JUNIO: Maria Aliojina y Morena Olga Borisova, del colectivo feminista ruso de punk-rock, Pussy Riot, posan para Europa Press, en el Hotel Vincci The Mint, el 13 de junio de 2022 en Madrid, España.
MADRID, ESPAÑA - 13 DE JUNIO: Maria Aliojina y Morena Olga Borisova, del colectivo feminista ruso de punk-rock, Pussy Riot, posan para Europa Press, en el Hotel Vincci The Mint, el 13 de junio de 2022 en Madrid, España. Foto: Getty

Si tú eres gay en Rusia te pueden matar. Y es absolutamente ilegal expresarte abiertamente como gay, por ejemplo. Todo el tema este del premio allí sería inconcebible, la prohibición de la propaganda gay, que no la describe en ningún momento”, le explicaba Masha Aliójinaa Pablo Motos en El Hormiguero. Fue entonces cuando el comunicador sacó la bandera, y la cantante le contó que en su país natal inmediatamente le enjuciarían y estaría imputado. Del mismo modo, perdería su trabajo y podía acabar incluso en la cárcel. “Oficialmente, no meten a la gente en la cárcel por ser gay, pero se buscan otras excusas”, añadía. “En la región de Chechenia gobierna un dictador dirigido por Putin dondeliteralmente te matan si eres gay”, recordaron también.

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La ley de propaganda antigay de Rusia lleva establecida desde el año 2013.Por eso mismo, en el año 2014, se celebró mucho que, durante la celebración del Festival de Eurovisión, una bandera arcoíris fuese recogida por la realización mientras actuaba sus representantes, las hermanas Tolmachevy, que defendían el tema ‘Shine’. Un año más tarde, en Eurovisión 2015, ese gesto se multiplicó, y durante la actuación de Polina Gagarina con el tema ‘A million voices’ las banderas de arcoíris se alzaban con más ímpetu. Era una forma de protestar contra esta política discriminatoria, que pena la identidad sexual y/o de género hasta con la cárcel, como bien recordaron anoche las Pussy Riot.

En el año 2018 sucedió algo bastante curioso en Eurovisión en ese mismo sentido.En la segunda semifinal Rusia se jugaba su pase a la gran finalcon el tema ‘I won’t break’ de Julia Samoylova, y en la puerta, los equipos de seguridad prohibieron que nadie accediese con la bandera LGBTIQ+. Al menos, para los que tenían entrada para pista y Golden Circle, el espacio más cercano al escenario (y que por tanto es más susceptible de salir en cámara). Yo mismo lo viví en primera persona.

En Eurovisión están permitidas todas las banderas de países participantes, la de la Unión Europea y la LGBTIQ+. Con las de algunos países no participantes se abre un poco la mano, pero sí que hay ciertas banderas que están prohibidas, como de Kosovo, la de Crimea, Palestina, el Estado Islámico o incluso la de País Vasco, por sus connotaciones políticas.

Yo fui uno de tantos espectadores que intenté que los miembros de seguridad me explicasen la razón para tener que dejar en una caja mi bandera arcoíris, y entonces me enseñaron que estaba prohibida por el listado que les habían dado a ellos. La bandera LGBTIQ+ tiene seis colores: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta. Ellos tenían una con un color menos y un símbolo, pero las explicaciones que yo les daba no servían de nada.

Sí que se permitió la entrada a otros tipos de banderas de arcoíris (como una de la Union Jack tintada de estos seis colores), o camisetas y trajes, pero banderas, como tal, no. En otras entradas, como las que iban a gradas, ese problema no existía, parecía que el objetivo era que la actuación de Rusia no se viese entorpecida en su realización, o esa fue la sensación reinante.

Como alternativa, mi grupo de amigos y yo, con entradas en Golden, decidimos alzar, de cualquier manera, una bandera de arcoíris para protestar por la política homófoba rusa, y subimos los teléfonos móviles con los seis colores. Un gesto espontáneo al que luego se sumaron algunas personas más del público.

En el presente Festival de Eurovisión de 2022, Rusia no pudo concursar, pues fue expulsada tras entrar en guerra contra Ucrania, pero su ausencia no fue impedimento para que la prensa del país cargase contra el concurso. “Politizado”, “pasarela de homosexuales” y “propaganda occidental”fue algunas de las perlas que dijeron al respecto.

Lo más grave de todo es que Rusia ha utilizado la homosexualidad en Eurovisión cuando le ha convenido, pero todo como parte de un plan de marketing, no por activismo. Recordemos que hace 20 años surgió un dúo ruso llamado T.A.T.U., dos chicas jóvenes que vendieron la historia de ser pareja sentimental. Hasta se besaban durante sus actuaciones. Su mayor éxito fue el tema ‘All the things she said’.

En 2003 representaron a Rusia en el Festival, y no dejaban de hacer alarde de su presunta orientación en las entrevistas, siempre sexualizando sus declaraciones. Llegaron a decir que actuarían desnudas en el escenario, o que se casarían si ganaban. “En el hotel compartimos una cama muy pequeña donde practicamos el sexo”, aseguraron en una rueda de prensa.

Años después, se descubrió que todo era una farsa, que eran dos chicas heterosexuales que ni siquiera se llevaban bien, y que hicieron la pantomima de jugar con el lesbianismo para vender discos y dar conciertos. Una de sus componentes, Julia Volkova, llegó a manifestarse como homófoba en 2014. “Dios creó al hombre para la procreación, que es la naturaleza. El hombre para mí es el apoyo, la fuerza… No voy a aceptar a un hijo gay”, dijo entonces en una entrevista.

En cualquier caso, es de agradecer que El Hormiguero haya entrevistado a las Pussy Riot en horario de máxima audiencia, y que el dúo musical haya recordado por qué sigue siendo necesaria la celebración del día del Orgullo LGTBIQ+, pues aunque en España se hayan derribado ciertas discriminaciones, como la que impedía a las personas homosexuales casarse con quien amaban, todavía hay países en los que queda mucho por luchar.

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