Pulso rápido e irregular, una señal de que tu corazón está al límite y podrías sufrir un ictus

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El pulso puede acelerarse por muchas razones (nervios, euforia, un susto o una emoción muy intensa) pero también puede haber una razón médica detrás de esa sensación de que el corazón se te sale del pecho. ¿Has oído hablar de la fibrilación auricular?

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La fibrilación auricular provoca una frecuencia cardíaca irregular. Si revisas tu pulso, sentirás como un 'aleteo'. Cuando la fibrilación auricular es 'nueva' o está mal controlada por medicamentos, a menudo sentirás que tu corazón se acelera. (Foto: Getty)

La arritmia es la fibrilación auricular (FA) más frecuente, una enfermedad que se caracteriza por latidos auriculares descoordinados y desorganizados, produciendo así un ritmo cardíaco rápido e irregular. El diagnóstico de la fibrilación auricular no es difícil. Podemos detectarla cuando al palpar el pulso se nota que el ritmo cardíaco es completamente irregular.

Cómo es el pulso si hay FA

El pulso es irregular (no rítmico). En la mayoría de los casos se vuelve más rápido; pero también puede ser lento o, incluso, mantenerse en el límite normal. También es posible que los latidos del pulso sean distintos unos de los otros. Esto se debe a que el corazón está expulsando diferentes cantidades de sangre en cada latido.

Otra característica de esta enfermedad son las palpitaciones, es decir, la sensación incómoda de latido rápido e irregular del corazón. También se puede sentir dificultad respiratoria, mareo y sensación de opresión en el pecho.

Otras veces, la principal molestia es el cansancio, la sensación de malestar general o la fatiga al realizar la actividades cotidianas. Pero no siempre la fibrilación auricular provoca síntomas. En algunos casos se diagnostica al realizar un reconocimiento médico rutinario o pruebas por otros motivos, como una complicación embólica o la exacerbación de una insuficiencia cardiaca.

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El diagnóstico de la fibrilación auricular no es difícil. Podemos detectarla cuando al palpar el pulso se nota que el ritmo cardíaco es completamente irregular. (Getty)

En algunas personas, la fibrilación auricular solo se presenta de forma episódica, con crisis que se alternan con períodos de ritmo cardíaco normal. En estos casos, la arritmia puede no ser detectada con facilidad. Como respuesta a este problema, se utilizan dispositivos que registran el ritmo cardíaco durante 24 horas o de una manera continuada, para así poder saber exactamente cuándo aparece la arritmia. Uno de los dispositivos capaces de realizar este registro continuo se denomina Holter.

Un cortocircuito eléctrico

La FA es una anomalía del ritmo cardíaco causada por un problema con el sistema eléctrico del corazón. Normalmente, la electricidad del corazón fluye desde las cámaras superiores (aurículas) a las cámaras inferiores (ventrículos), lo que provoca la contracción normal. En la fibrilación auricular, el flujo eléctrico es caótico y hace que los latidos del corazón se vuelvan irregulares y rápidos.

Por eso, quien la presenta puede notar palpitaciones, pulso rápido e irregular (taquicardia) e insuficiencia respiratoria.

Para entender de una manera gráfica que es la fibrilación auricular, la Fundación Española del Corazón (EC) pone un ejemplo: es como tirar una piedra a un estanque. Ésta genera una onda que se expande por la superficie del agua. Pero si tiras muchas piedras a la vez estas provocarán múltiples ondas, que colisionan unas con otras. Esto es lo que ocurre con la actividad eléctrica en la fibrilación auricular.

Esta arritmia (la más frecuente) se caracteriza por que, en lugar de una sola onda eléctrica para cada latido, la actividad eléctrica de la aurícula se desorganiza, se vuelve caótica, generando múltiples ondas a un mismo tiempo. Como consecuencia, la aurícula pierde la capacidad de contraerse de manera uniforme. Además, a los ventrículos llegan las ondas de manera irregular, así que su contracción también se vuelve irregular.

Debido al flujo irregular y caótico de sangre a través del corazón, se pueden formar pequeños coágulos de sangre en las cámaras del corazón cuando tiene fibrilación auricular. Estos coágulos pueden viajar a través del torrente sanguíneo hasta el cerebro y causar un derrame cerebral.

Esta enfermedad, supone el mayor riesgo relativo de padecer un ictus, por lo que es importante estar bajo supervisión médica siempre que nos sea posible para evitar riesgos y poder llegar a evitarlo, en caso de aparición de algunos de sus síntomas.

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Cuando el corazón late a un ritmo normal, la electricidad fluye desde la parte superior del corazón hasta la parte inferior del corazón, lo que hace que el músculo cardíaco se contraiga y mueva la sangre a través del cuerpo. En AFib, la electricidad fluye de forma caótica y las cámaras inferiores del corazón se contraen de forma irregular. Uno de los síntomas característicos de la FA es el llamado aleteo o fibrilación. (Foto: Getty)

Se calcula que alrededor de un millón de personas padecen este trastorno en España y, en condiciones normales, la enfermedad se presenta cuando se dan las siguientes circunstancias:

  1. Alteración en la frecuencia cardiaca. La frecuencia cardiaca es el número de veces que el corazón se contrae por minuto, es decir, la velocidad a la que late. La frecuencia normal en una persona está entre 60 y 100 latidos por minuto. Por lo tanto, se produce una arritmia cuando se origina una bajada de la frecuencia cardíaca (braquicardia) o, por el contrario, cuando ésta se eleva (taquicardia).

  2. Ritmo cardíaco no regular. El ritmo cardíaco hace referencia a la forma en la que los latidos del corazón laten, pudiendo presentar dicho ritmo una forma regular o irregular. Durante el transcurso de nuestra actividad diaria, nuestro ritmo cardíaco va cambiando; por ejemplo, se altera cuando practicamos ejercicio y se ralentiza cuando estamos relajados o durmiendo. En condiciones normales en las que no estamos realizando ejercicio físico o descansando, nuestro ritmo cardiaco debe ser regular. Sin embargo, si incluso estando en reposo y sin realizar ninguna actividad extraordinaria nuestro ritmo cardíaco es irregular, podemos estar frente a un caso de arritmia que podría derivar en una fibrilación auricular y, finalmente, en un ictus.

Por lo general, la fibrilación auricular no es mortal. Sin embargo, cuando las aurículas “fibrilan”, se frena la circulación de sangre a los ventrículos, por lo que aumenta el riesgo de desarrollar un coágulo sanguíneo. Si este coágulo acabara llegando al cerebro podría producirse un ataque cerebral o ictus.

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En fase estable no es necesario medirse diariamente las pulsaciones. Es importante controlarse, pero no vivir solamente para mirarse la frecuencia cardiaca. Sin embargo, puede ser útil la medición de la frecuencia cardiaca ante cualquier síntoma que puedas identificar como fibrilación auricular. (Foto: Getty)

Desencadenantes conocidos

El alcohol, el café, el té y otros estimulantes. Además, en muchas personas es habitual que la fibrilación auricular aparezca después de las comidas (haciendo la digestión) o durante el sueño, pudiendo llegar a despertarse con palpitaciones. La aparición de fibrilación auricular durante el ejercicio físico es menos frecuente.

Para estar tranquilo...

Se recomienda controlar la frecuencia cardíaca en reposo varias veces por semana y en diferentes momentos del día. Ten en cuenta que el número puede verse influenciado por muchos factores, incluidos el estrés y la ansiedad, las hormonas circulantes y medicamentos como ciertos antidepresivos y algunos medicamentos para la presión arterial.

Si crees que estás sufriendo un episodio de fibrilación auricular y tienes dolor en el pecho, estás débil o sientes una frecuencia cardíaca muy rápida (más de 100 latidos por minuto) o tienes algún signo o síntoma de un derrame cerebral llama a urgencias tan rápido como puedas.

Por el contrario, si no tienes síntomas graves pero tu frecuencia cardíaca en reposo está normalmente en el extremo alto, debes acudir al médico para que te aconseje las mejor forma de bajarlo y mantenerlo dentro de su rango adecuado. Controlar el colesterol y hacer ejercicio son las pautas habituales

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