La pulsera azul de ‘Stranger Things’: la tierna historia tras este detalle

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Photo credit: Netflix
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‘Stranger Things’ es una serie perfectamente escrita. Los creadores, los hermanos Duffer, no han cometido casi ningún error (de momento, solo hemos encontrado uno, el relacionado con 008), y prueba de ello es la manera tan sutil en la que nos han ido introduciendo a Vecna en la historia, a través del sonido del reloj desde los primeros capítulos de la ficción (aquí las pruebas). No dan puntada sin hilo y cada escena está llena de detalles, que no solo dan pistas de lo que va a ocurrir a lo largo de los guiones, sino que además tienen una gran carga emocional, como es el caso de la pulsera azul de Hopper.

Esta trama comienza antes de que el portal al Upside Down se abriese. Hopper estaba casado y tuvo una hija, Sarah. A causa de la exposición radiactiva a la que se sometió el Sheriff durante la guerra, la pequeña nació con un cáncer respiratorio. A los pocos años de edad falleció, y su padre decidió ponerse en la muñeca uno de sus coleteros. Cuando Once llegó a su vida, la adoptó y le pasó el testigo de la pulsera, dándole a entender de que la consideraba su propia hija, Jane Hopper. Snif, snif, se nos están cayendo las lagrimitas.

Según el final del volumen 1 de la temporada 4 de ‘Stranger Things’, Once todavía piensa que Hopper murió en el laboratorio, mientras que este está intentando salir de la prisión rusa junto a Joyce y Murray. Tendremos que esperar para ver este esperadísimo reencuentro, y que la pulsera azul vuelve a juntos a padre e hija.

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