Puigdemont hace migas con Vox en Europa: el alarmismo de la ultraderecha española le favorece

El expresidente regional catalán Carles Puigdemont, izquierda, y su exconseller de Salud, Toni Comin, en el Parlamento Europeo en Bruselas. (AP Foto/Francisco Seco)

 

Las primeras horas de Carles Puigdemont como eurodiputado estaban llamadas a ser de mero trámite. Junto a Toni Comín, ocupó su escaño al fondo de la sala, el número 854. Hasta allí se desplazaron algunos colegas de la Eurocámara para abrazarse con él -como fue el caso del euroescéptico británico, Nigel Farage-. Pero sin alborotos ni grandes corrillos.

Después comenzó la sesión y el único protagonismo del ‘expresident’ catalán debía ser el simple, y burocrático, reconocimiento de su nueva condición de eurodiputado. Y aparte de la exhibición de algún cartel reclamando la libertad de Oriol Junqueras, ni hubo más.

Sin embargo, Puigdemont ha sido mucho más protagonista que eso. O mejor dicho, a Puigdemont le han hecho más protagonista para desazón del PSOE, PP y Cs y hasta de David-Maria Sassoli, presidente del Parlamento Europeo desde 2019. Y todo por culpa de Vox.

La formación de ultraderecha ha decidido salir de gira por Europa para darse a conocer y vender su causa de defensa a ultranza de los interesas de España. Y para defender algo necesita un rival. En este caso el independentismo catalán. Por eso los de Santiago Abascal no han dudado en agitar el árbol para justificar su razón de ser.

Es así como Jorge Buxadé, miembro de Vox, se levantó del escaño y realizó aspavientos dignos del mejor contorsionista del Circo del Sol para intentar atraer la atención de la Cámara e intentar abrir un debate acerca de la legitimidad de la entrega de sus respectivas actas a Puigdemont y Comín.

Sassoli lo cortó por lo sano e impuso su opinión de que lo de ayer era un trámite ni un pleno monográfico al respecto. Pero las imágenes salieron en numerosos informativos europeos.

Y aún hubo más. Abascal se desplazó ayer hasta Estrasburgo, donde se encuentra la sede del Parlamento Europeo, para anunciar la decisión de interponer un recurso de anulación ante la institución comunitaria por haber reconocido al ex 'president' de la Generalitat, Carles Puigdemont, y el ex 'conseller' de la Generalitat, Toni Comín, como europarlamentarios con plenos derechos. Más gasolina para avivar el debate del ‘procés’.

Este ruido obliga a los eurodiputados españoles a tener que redoblar tiempo y esfuerzo en explicar lo que realmente está ocurriendo en España y no lo que Vox quiere hacer creer. Pero el ruido puede confundir a los eurodiputados europeos menos enterados del asunto. Y en cualquier momento Puigdemont puede ganar peso o apoyos fruto del desconocimiento.

Pero ese papel protagonista le interesa a Vox ahora que en España ya hay un Gobierno estable y que la formación de extrema derecha tiene poco que proponer ya que su razón de ser es la de dividir y romper -que se lo digan a Ciudadanos y Partido Popular-. Aunque cueste creerlo, Puigdemont y Abascal comparten más de lo que les une para avanzar en sus respectivas estrategias.

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