Ya puedes implantarte un microchip para pagar con un gesto de la mano

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Photo credit: @Walletmor - Instagram
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En los últimos años la tecnología NFC ha ido sustituyendo paulatinamente al pago en efectivo y en lugar de las manoseadas monedas y billetes de siempre es frecuente que los pagos se realicen con el contactless de la tarjeta o con el teléfono móvil o con un reloj inteligente, pero ya hay más de 500 personas para las que esto también pertenece al jurásico. Ellos han dado un paso más hacia lo que consideran el futuro de la evolución humana: se han implantado un microchip con el que pagar con un gesto de la mano.

La tecnología en que se basa se desarrolló en los años 90 y se lleva empleando en los chips para animales desde hace tiempo, pero la empresa británico-polaca especializada en la simbiosis humano-máquina Walletmor es la primera en comercializarlo en humanos a gran escala para "sustituir el voluminoso monedero por un implante totalmente seguro". De momento han realizado más de 500 implantes solo en Reino Unido y dicen recibir consultas diarias.

El microchip en sí mismo no es más que un disco duro del tamaño y el peso de una lenteja donde se almacenan y cifran los datos bancarios, con una antena NFC incorporada y una envoltura de biopolímero compatible con el organismo, y el proceso de instalación es mucho más sencillo de lo que parece. Se puede comprar el chip NFC por 199 euros, se puede implantar en cualquier clínica de estética y se puede usar desde el primer momento con una app en casi cualquier parte del mundo (siempre y cuando acepten pago sin contacto).

Quizás la pregunta es quién querría tener un chip en la mano por tal de no cargar con la cartera, pero según una encuesta de 2021 lo consideraría al menos un 51% de las 4.000 personas preguntadas en Europa. Lo que más preocupa es “la invasividad y la seguridad”, aunque el CEO de Walletmor, Wojtek Paproca, asegura que el implante es “biocompatible, seguro, conveniente y globalmente aceptado”. Ni requiere una fuente de energía, ni interfiere con tratamientos médicos como la resonancia magnética y, según Walletmor, es imposible de hackear.

Más allá de que pagar con demasiada facilidad puede no ser lo mejor para el ahorro, los argumentos en contra son más bien especulativos y se refieren a la extensión biotecnológica del “internet de las cosas” más que a esta aplicación en concreto. "¿Cuánto estamos dispuestos a pagar en aras de la comodidad? ¿Dónde trazamos la línea cuando se trata de privacidad y seguridad? ¿Quién protegerá la infraestructura vital y los humanos que forman parte de ella?", se pregunta la especialista en tecnología financiera Theodra Lau en sus declaraciones a la BBC.

Por otro lado, los argumentos a favor son... bueno, estos:

Uno de los embajadores de Walletmor y usuarios del implante, Martin Cico, afirma que esto es el futuro: “cuanto más nos acerquemos al punto de crear la singularidad [humano-tecnológica], más evolucionada estará la raza humana”. Él cree firmemente en el ciborgismo y el transhumanismo y opina que “no se puede detener el progreso”.

Los motivos de Tomas Kocian y Alicja Woroszylo, en cambio, son más pragmáticos. Kocian cuenta cómo “a menudo al emborracharse perdía la cartera o el teléfono; pero no puede perder el implante de Walletmor”. Por su parte, ella estaba harta de “buscar la cartera o el móvil en el bolso”. Dice que era una “pesadilla” salir de compras con el bolso lleno hasta arriba y luego no encontrar el dispositivo de pago “pero Walletmor soluciona el problema”.

De todos modos, y aunque los implantes tecnológicos aún no estén generalizados, el microchip de Walletmor es solo uno de tantos. Para alguien como Leph Anonym, una mujer cyborg con 50 chips en su cuerpo, es distinto a ponerse un tatuaje.

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