¿Pueden los probióticos 'curar' el autismo?

El uso de probióticos y prebióticos está muy asentado en la patología digestiva, sobre todo en procesos relacionados con las diarreas, pero ¿y si se pudiera tratar el cerebro desde el intestino?

El protagonista de ‘The Good Doctor’, la serie del productor de ‘House’ que emite Telecinco es un autista con una patología conocida como el ‘síndrome Savant’, con una habilidad especial para averiguar diagnósticos, pero muchas complicaciones para relacionarse. (Foto: Getty)

La serie revelación de la temporada es un drama médico que nos acerca a la realidad del autismo, un trastorno neurológico complejo que daña la capacidad de una persona para comunicarse y relacionarse con otros. También, está asociado con rutinas y comportamientos repetitivos, tales como arreglar objetos obsesivamente o seguir rutinas muy específicas. Los síntomas pueden oscilar desde leves hasta muy severos.

Actualmente no existen medios efectivos para prevenir el autismo, ni tratamientos totalmente eficaces o cura. Sin embargo, las investigaciones indican que una intervención temprana en un entorno educativo apropiado, por lo menos por dos años durante la etapa preescolar, puede tener mejoras significativas para muchos niños pequeños con trastornos del espectro autista.

Pero lo realmente novedoso es que nuevas líneas de investigación estudian el papel que podrían llegar a tener los probióticos y prebióticos en trastornos del comportamiento. Se trata de bacterias y levaduras que de manera natural viven en el interior del organismo humano y ayudan en algunos procesos propios del mismo. “Una forma ciertamente emocionante”, dicen los investigadores, de tratar los trastornos del comportamiento, como autismo, depresión, ansiedad o Alzheimer.

El kéfir es un singular probiótico-es decir, un alimento fermentado por microorganismos beneficiosos- que al incorporarse a las colonias bacterianas del sistema digestivo promueve múltiples funciones saludables. (Foto: Getty)

Así, el Dr. Álvarez Calatayud, presidente de la Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos (SEPyP), defiende las posibles aplicaciones clínicas que tienen los probióticos y los prebióticos. Los alimentos con probióticos siempre contienen bacterias vivas y su ejemplo más representativo son los productos lácteos fermentados. Pero además de los yogures, hay otros fuentes ricas en probióticos como el chucrut, el té de combucha, el kimchi, el miso, los encurtidos o el queso (mozzarella, cheddar, Gouda y cottage).

Para qué sirven los probióticos

  • Ayudan al adecuado equilibrio de la flora intestinal.
  • Contribuyen a reforzar  y aumentar las defensas mejorando el sistema inmunitario.
  • Actúan mejorando problemáticas específicas del aparato digestivo como gases, digestiones pesadas, estreñimiento o halitosis, entre otros.
  • Producen vitaminas beneficiosas para el organismo como la vitamina K y algunas vitaminas del grupo B.
  • Ayudan a la prevención de algunas alergias alimentarias.
  • Favorecen la absorción de los nutrientes.

Por su parte, los prebióticos (ajo, cebolla, espárragos, puerros) son ingredientes alimenticios con la capacidad de estimular nuestra microbiota intestinal, funcionan como la fibra dietética y están sobre todo en frutas, verduras y legumbres. Para asegurarte que estás comiendo las mejores verduras fermentadas, revisa la etiqueta del envase y busca las palabras “crudo”, “no pasteurizado” y “naturalmente fermentado”.

Los pepinillos son vegetales fermentados que contienen varios probióticos, los cuales ya están trabajando para digerir la comida antes de ser comidos, haciendo que los nutrientes dentro de los alimentos sean más disponibles.(Foto: Shutterstock)

“Ambos son recomendables para una dieta saludable, puesto que equilibran la microbiota y evitan estados de disbiosis (o desequilibrio de la flora intestinal) que pueden producir diversas enfermedades. En la actualidad, se ha involucrado la alteración de nuestra flora intestinal con más de cien enfermedades”, ha resaltado este experto.

Según los profesionales, el empleo de probióticos y prebióticos está muy asentado en la patología digestiva sobre todo en los procesos relacionados con las diarreas, aunque cada vez se va extendiendo a otros órganos y sistemas. “Las investigaciones actuales se centran sobre todo en su papel en la obesidad y la prevención del síndrome metabólico, pero también en aquellas patologías relacionadas con el sistema nervioso y los trastornos del comportamiento, como autismo, depresión, ansiedad o Alzheimer”, explica el doctor.

Hasta la fecha solo hay indicios de que los alimentos que contienen microorganismos vivos con actividad intestinal (probióticos) podrían resultar útiles en el tratamiento de los trastornos del neurodesarrollo y, más específicamente, de los trastornos del espectro del autismo (TEA). Así lo sugiere un estudio llevado a cabo con modelos animales –ratones– por investigadores de la Facultad de Medicina Baylor en Houston (EE.UU.), en el que se muestra que la reposición de una simple especie bacteriana ausente en la flora intestinal es suficiente para revertir algunos de los defectos del comportamiento que, similares a los síntomas de los TEA en humanos, presentan los animales.

En cualquier caso, según el experto, hay que ser cautos ya que muchos de los estudios, aunque parecen prometedores, están en fase de investigación. “De momento no existe el probiótico ideal para adelgazar, aunque sabemos que la microbiota intestinal juega un papel muy importante en su desarrollo. Lo mismo ocurre con el autismo. Hablando de población sana, seguramente las poblaciones más vulnerables y que quizás se podrían beneficiar de su empleo serían la primera infancia (desde la gestación hasta los dos años) y las personas de la tercera edad”.

Con todo ello, cada vez hay más profesionales sanitarios implicados en esta materia. “Entre los médicos, prácticamente casi ya no hay ninguna especialidad donde no se contemple su posible utilización. Los últimos profesionales que se han añadido han sido psiquiatras, geriatras, alergólogos y dermatólogos. El resto de profesionales, tales como los farmacéuticos, odontólogos, nutricionistas, matronas, etc. también están muy interesados”, concluye el doctor Álvarez Calatayud.

¿Conocías los beneficios de los probióticos? ¿Sabías que pueden reducir los síntomas del autismo?

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