#PSOEPODEMOS la casta de la gente sin presupuestos

Las ministras Montero y Calviño

El gobierno #PSOEPODEMOS ha perdido ya el primer año de su legislatura: carecen de Presupuestos Generales (PGE) para 2020 y están obligados a gobernar con los del ministro del PP Cristóbal Montoro. Lo que es crítico para el gobierno #PSOEPODEMOS son los PGE de 2021. El problema es que esos PGE penden del mercantilismo del PNV y ERC –en su batalla con JxCat por la hegemonía independentista- al tiempo que desprecia la gobernabilidad de España, al igual que el resto de partidos antisistema. En definitiva, la gobernabilidad de España (46,66 millones) depende de los 13 diputados de ERC (869.934 votos) y 7 del PNV (377.423 votos).

El gasto social prometido desde el gobierno #PSOEPODEMOS no va a ser viable para el 2020 puesto que la anunciada subida de impuestos a los ricos no sería aplicable hasta el ejercicio 2021. Además, inmersos en un proceso de desaceleración económica el gasto no se puede financiar con nueva recaudación del IRPF que, además, no afectaría a más 80.000 personas. El gobierno ya se está rectificando a sí mismo y ha rebajado el crecimiento al 1,6% y sube el déficit al 1,8% y el paro. Por tanto el incremento del gasto junto con la rebaja de previsiones de crecimiento y el incremento del desempleo solo se puede financiar con fuertes subidas de impuestos a las clases medias, los eternos paganos. La retórica revolucionaria habitual de Podemos tendrá que atemperarse.

Por si era poco, la Comisión Europea va a imponer, para los próximos siete años, un gran recorte de fondos en sus próximos presupuestos. Lo que en la práctica es el presupuesto más reducido de los últimos 30 años en la UE que, para cuadrar el círculo, irá en paralelo al incremento de las competencias comunitarias (lo que suponen aún menos margen de maniobra para los países) que necesitarán de financiación extraordinaria.

Que la aprobación de los PGE de 2021 se esté posponiendo para el verano de 2020 es la evidencia de la dificultad del gobierno #PSOEPODEMOS para conseguir sacar adelante su programa social y político. A ello hay que sumar la inestabilidad derivada de la convocatoria de las próximas elecciones en Cataluña -cuya fecha se programa y contraprograma desde JxCat para evitar beneficiar a ERC- introducen más posibilidades de retraso. Quim Torra lo sabe y lo instrumentalizará en la medida en que de ello dependa su supervivencia, mientras el retorno de Artur Mas supone el riesgo de sacarle del foco político independentista.

A ello hay que sumar la incertidumbre y demoras que pueden suponer la convocatoria de elecciones en Galicia y País Vasco para las negociaciones de los PGE. El retraso de la aprobación de los PGE también aplaza el 40º Congreso Federal del PSOE, con los que Pedro Sánchez tendría asegurada la ausencia de rival político interno. Menos triunfal sería para Sánchez ese Congreso si no consigue aprobar por segunda vez unos PGE.

Por tanto, el gobierno #PSOEPODEMOS sin PGE y con los existentes fragmentados a causa de la multiplicación de ministros (la división en dos de Sanidad y Consumo; o en tres el de Ciencia e Innovación, Educación y Universidades, etc.) nos aboca a una avalancha de medidas legislativas para crear la percepción pública de gran actividad política y llenar a diario la agenda mediática.

Algunas de las medidas legislativas anunciadas están muy lejos de los principales problemas de la sociedad y parece apuntarse un inevitable incremento de la teatralidad política. Algunas de esas iniciativas legislativas ya anunciadas son la ley de libertades sexuales, la tipificación como delito de la exaltación del franquismo, quitarle las condecoraciones a Billy el Niño, la modificación del delito de sedición o una posible amnistía a los presos para satisfacer a los independentistas, la ley de la eutanasia, la tasa Google, los papeles de la Fundación Franco, etc. No se trata de que no sean medidas importantes sino que no parece haber otras de verdadero calado social. No hay noticias en la agenda del #PSOEPODEMOS de reducción del paro, el incremento de la creación de puestos de trabajo, la reducción de los partidos políticos como problema, de la corrupción, mejora de la sanidad pública, las pensiones, la educación, etc. etc.

La historia de España durante la Segunda República demostró que ninguna concesión económica ni cambio legislativo sirvió para detener las reivindicaciones identitarias nacionalistas porque éstas son de largo recorrido y las compensaciones económicas o legales (como los indultos) de corto. De igual manera, la explotación de las esperanzas desmesuradas de mejoras en las condiciones de vida o ambiciosos objetivos de reforma depositados en los partidos de la izquierda pueden, debido a un efecto péndulo, generar una gran frustración y hacer girar a la sociedad hacia posiciones muy conservadoras. El gobierno #PSOEPODEMOS debería medir bien este potencial efecto. 

Dicho en breve, el gobierno #PSOEPODEMOS ha generado a la población expectativas de mejoras para las que tiene muy poco –o ningún- margen y, por tanto, el cambio de las condiciones económicas y sociales de la gente será mucho menor que el prometido. Lo que puede tener como consecuencia el incremento de la frustración y el resentimiento de amplias capas sociales. Por cierto, las mismas clases sociales por las que compite Vox, que ha demostrado que sabe gestionar la combustión del catastrofismo sin necesidad de mucha sofisticación política.

El efecto boomerang de haber planteado un desafío cuasi revolucionario social por parte del #PSOEPODEMOS en una economía en contracción, la frustración social, el hartazgo con los independentismos y las decisiones políticas partisanas podrían llevar muy lejos a Vox en unas futuras elecciones generales.

Hay que instalarse en el caos. Seguiremos atentos.