La prueba sencilla que en 5 segundos puede delatar nuestro buen o mal estado físico

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Tocarse los dedos de los pies no sólo puede mostrar la flexibilidad del cuerpo sino también la de las arterias coronarias. De hecho, una <strong>falta de flexibilidad</strong> en <strong>personas mayores de 40 años</strong> puede ser un indicador de una <strong>mayor rigidez en las arterias. </strong>(Foto: Getty)
Tocarse los dedos de los pies no sólo puede mostrar la flexibilidad del cuerpo sino también la de las arterias coronarias. De hecho, una falta de flexibilidad en personas mayores de 40 años puede ser un indicador de una mayor rigidez en las arterias. (Foto: Getty)

Seguro que lo has intentado más de un vez sin saber todo lo que de verdad implica. Tocarse la punta de los pies con las manos es una manera sencilla de comprobar lo flexibles que somos, pero además de servir para medir nuestra movilidad, sobre todo a futuro, es un indicador de salud. 

De hecho, es probable que quien lo logre sea una persona más activa y saludable hasta bien entrada en años. Esto no quiere decir que las personas que no puedan tocarse los dedos de los pies estén en riesgo inminente de padecer un problema de corazón, aunque unas arterias menos rígidas benefician su funcionamiento.

A medida que envejecemos, nuestros músculos se acortan naturalmente por un proceso llamado atrofia, lo que limita el rango de movimiento de nuestros músculos y hace que cada vez acusemos más esa rigidez en músculos y articulaciones. 

El desgaste, pérdida o disminución del músculo esquelético se produce, aparte de por no usar los músculos suficiente, por un desequilibrio entre la síntesis de proteínas y su degradación. Afecta a las células nerviosas de los músculos esqueléticos, generando parálisis parcial o total. La buena noticia es que se puede revertir con ejercicio y una mejor nutrición. De ahí que el 'streching' se haya convertido en una filosofía de vida y en una de las disciplinas físicas más valoradas por médicos y fisioterapeutas.

No en vano la flexibilidad es una de las capacidades y cualidades físicas básicas junto a la resistencia, la fuerza, la velocidad, la coordinación, el equilibrio y la agilidad. Es algo que debemos tener en cuenta para nuestra salud general.

El estiramiento es un proceso que alarga los músculos, luchando contra el proceso de envejecimiento. Por eso este tipo de ejercicios sirven para hacernos una idea de nuestras limitaciones y estado físico; y con la práctica regular podremos ir mejorando nuestra elasticidad o equilibrio, e influir en algunos factores de riesgo para envejecer de forma saludable.

El 'streching' es es una actividad que recomiendo a todo el mundo, pues sirve entre otras cosas para aliviar los dolores musculares y de las articulaciones, mejorar la postura, estimular la consciencia corporal y mejorar la movilidad del cuerpo debido a que con los diferentes estiramientos que se llevan a cabo podemos mejorar nuestro rendimiento a la hora de entrenar con peso, pues no solamente estaremos más ágiles, sino que también evitaremos futuras lesiones. Y muy importante, es una practica placentera que se basa en los movimientos suaves.

Por ejemplo, al intentar tocarnos las puntas de los pies con las manos realizaremos una flexión del tronco hacia delante con las piernas rectas (también se puede hacer sentado), no solo estamos potenciando nuestra elasticidad, también enviamos más sangre a las articulaciones -tanto a las no utilizadas durante el ejercicio como a las dañadas por la sobrecarga o los vicios posturales- y esto nos hará sentirnos mejor, más ligeros e incluso servirá para corregir la postura corporal e incrementar nuestra capacidad pulmonar.

Para realizar correctamente el ejercicio comenzaremos la flexión del tronco llevando el mentón al esternón buscando con la mirada el ombligo (flexión de cuello y cabeza), y tratando de no flexionar las rodillas, intentaremos llegar a los pies. 

Estiramientos como este reportan varios beneficios a tu salud , como mejorar el flujo de sangre por el cuerpo y prevenir accidentes cerebrovasculares, según apunta un estudio de la Universidad de Harvard. Los investigadores encontraron que "las arterias en la parte inferior de las piernas del grupo de estiramiento tenían un mejor flujo sanguíneo y menos rigidez". Los voluntarios también tuvo una presión arterial más baja al final del estudio, y el efecto también parece influir en las arterias de la parte superior del cuerpo. 

Los investigadores también observaron que el estiramiento (especialmente de las piernas) podría agregar protección adicional contra las enfermedades cardíacas, los accidentes cerebrovasculares e incluso la diabetes; todos estos problemas de salud están asociados a un flujo sanguíneo reducido. Además, es especialmente útil en personas de alto riesgo que tienen problemas de movilidad y no pueden hacer ejercicio de forma regular.

Es posible que por su anatomía, una persona tenga más dificultades que otra para poder llegar a los dedos de los pies. El desafío será mayor para aquellos que tengan las piernas muy largas en comparación con el tronco y los brazos. Tener un acortamiento de la musculatura de la cadena posterior o un exceso de grasa, sobre todo en el abdomen, son otros problemas que pueden impedirlo. 

Pero no pasa nada, intentarlo -hasta donde se llegue, sin forzar ni hacer rebotes- sirve para mejorar el flujo sanguíneo e ir teniendo menos rigidez. Esto hace que el cuerpo libere sustancias químicas que expanden las arterias para que pueda entrar más sangre. El efecto también parece influir en las arterias de la parte superior del cuerpo, ya que los participantes del estudio de Harvard mostraron cambios similares en las arterias de la parte superior de los brazos.

Por otro lado, trabajar la flexibilidad para tener una buena elasticidad evita lesiones como la tendinitis, sobrecargas, microrroturas o roturas fibrilares. Además, como hemos explicado, favorece el sistema circulatorio, ya que mejora la rigidez arterial.

Eso sí, para notar los beneficios habría que realizar una rutina de estiramiento estático durante cuatro semanas y trabajar, sobre todo, las caderas y la parte posterior de las piernas. No se trata tanto de bajar con el tronco como de intentar 'crecer' o elongar. Es importante que no hagas un movimiento brusco cuando lo intentes y que lleves un control de tu progreso. En caso de que sientas molestias en alguna de tus articulaciones o músculos es mejor que interrumpas la rutina y esperes a que desaparezca el dolor. Si vuelve a aparecer, consulta con un preparador físico o un médico.

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