Prueba Ford S-Max Hybrid: Españoles, el monovolumen ha vuelto (¡y ECO!)

·8 min de lectura
Photo credit: Ford S-Max Hybrid - Car and Driver
Photo credit: Ford S-Max Hybrid - Car and Driver

Si Chris Paine dio en la diana con su documental ‘¿Quién mató al coche eléctrico?’ en pleno 2006, nosotros en Car and Driver nos preguntamos hoy quién c…. hizo lo propio con los monovolúmenes. ¡No hay derecho, ya no quedan coches así! –exclamo nada más subirme a mi compañero de viaje de los próximos días– y es que el Ford S-Max Hybrid Vignale en color gris magnite me recibe tan majestuoso por dentro, como por fuera. Ojo porque hablo de un coche que llegó al mercado en 2016 y sin duda su estética ha resistido estoicamente el paso del tiempo como puedes comprobar.

Los faros y pilotos alargados, que se extienden desde los extremos hasta el centro de la carrocería, la gran parrilla hexagonal o la línea lateral con una marcada caída en su zona trasera, son detalles que firmaría cualquier buen familiar nuevo que se precie. Además a nuestra unidad de pruebas no le falta un cromado, calza llantas de 18 pulgadas y en definitiva, solo comete un pecado para los tiempos que corren: no levanta un palmo del suelo más de lo necesario, como sucede con los SUV…

Photo credit: Ford S-Max Hybrid - Car and Driver
Photo credit: Ford S-Max Hybrid - Car and Driver

Probamos el Ford S-Max, un verdadero familiar

Ya en el interior no sabes si estás accediendo a un coche oficial o a un transfer VIP porque si el puesto de conducción es amplísimo y muy acertado, pues te deja todos los mandos a mano y ofrece una visibilidad perfecta –mejor que la de muchos todocaminos, por cierto–. Pero el punto fuerte lo encontramos detrás: tres amplios asientos independientes y tapizados en cuero como los delanteros, se presentan como los grandes aliados de cualquier familia. Tiene cinco plazas reales y dos supletorias, ¡qué despliegue! ¿verdad? Precisamente, me dirijo al maletero para desplegar –valga la redundancia– estas dos butacas extra y son mejores de lo que recordaba. Dos adultos pueden acomodarse en ellas sin problemas y aunque el acceso y las cotas de altura y espacio para las piernas son mejorables, cumplen con su cometido de sobra par un uso ocasional.

En esta configuración, la de siete plazas, el S-Max se reserva 185 litros de maletero pero con las dos auxiliares traseras ocultas el volumen se va a los 965 litros –y eso que sigue siendo un híbrido! Si plegamos la segunda fila de asientos tenemos un volumen de 2.020 con una superficie de carga plana y un acceso perfecto. Sí, el monovolumen de Ford es práctico muy práctico pero no solo por su capacidad.

El Ford que probamos hoy incluye aliados para el día a día como el portón eléctrico, los faros led dinámicos, los asientos delanteros calefactados y ventilados, el parabrisas térmico, volante calefactado, un repertorio amplísimo de huecos útiles, bandejas plegables en el respaldo de los asientos de la primera fila, colgadores, anclajes para sujetar la carga en el maletero, cortinillas para las ventanillas traseras, reposabrazos, portabotes para las dos últimas plazas… Tiene soluciones para todo y un equipo multimedia con pantalla táctil de 8 pulgadas y el último software, el SYNC3 que puede incluir Ford Pass Connect lo que significa que además de tener Android Auto y Apple Car Play dispones hasta de conexión wi-fi para diez dispositivos móviles.

Lustroso, práctico y modernizado

Donde sale a relucir la veteranía de este modelo es en la consola central, repleta de pequeños botones que no siempre son claros ni fáciles de alcanzar y sobre todo en el cuadro de mandos aunque aquí la cuestión es más estética que otra cosa. Ford ha adaptado este cockpit reemplazando el cuentavueltas por un potenciómetro pero el cuadro sigue siendo analógico. Solo una pequeña pantalla LCD con los datos del ordenador de abordo nos asiste pero se queda lejos de ofrecer el nivel de información al que nos acostumbran ya los vehículos de este porte más modernos.

Photo credit: Ford S-Max Hybrid - Car and Driver
Photo credit: Ford S-Max Hybrid - Car and Driver

Lo mejor de todo es que la dotación que hemos descrito o es de serie o tiene un coste bajo al menos en este acabado Vignale que estamos analizando. Solo el denominado paquete X –muy recomendable por otro lado– te elevará la factura 2.040 euros si quieres añadir de un plumazo el asistente de aparcamiento autónomo, el de precisión, el de control crucero adaptativo, la cámara de visión trasera, el detector de objetos en el ángulo muerto y la apertura del portón manos libres. A mi juicio, la inversión compensa porque además todos estos elementos funcionan de forma más que correcta en este S-Max. ¿Lo hará también su elemento estrella? En efecto, toca analizar la mecánica FHEV –como la denomina Ford– o híbrida convencional, para entendernos.

Photo credit: Ford S-Max Hybrid - Car and Driver
Photo credit: Ford S-Max Hybrid - Car and Driver

Una mecánica híbrida de verdad

En efecto, solo el discreto logo del portón trasero y la ruleta del cambio de marchas automático que ha sido transplantada de los últimos modelos de la marca a este S-Max nos recuerdan que estamos ante un coche híbrido. Su conjunto mecánico lo conozco bien, sobre todo del Kuga FHEV que probé a fondo. Asocia un bloque gasolita atmosférico de 2.5 litros con 152 caballos –el mismo de los PHEV– a otro eléctrico de 125 lo que nos deja una potencia conjunta de 190 caballos. La batería adicional para este sistema híbrido es de 1,1 kWh y el cambio es automático, de tipo CVT –variador continuo–. Así, estamos ante un vehículo que se presenta con buenas cifras aunque sin aspiraciones deportivas, con la suavidad de funcionamiento y la eficiencia como grandes metas. Para esta segunda incluye también un sistema de frenada regenerativa y un modo de conducción que intensifica la retención del motor para generar energía por ejemplo, cuando descendemos una pendiente pronunciada. Solo hace falta pulsar la “L” del selector del cambio y prácticamente, podemos olvidarnos de los frenos convencionales en el día a día. Pero, ¿qué hay de la respuesta al acelerador?, ¿mueve bien este conjunto los 1.947 kilos de S-MAX híbrido que llevamos encima?


Pues la respuesta es afirmativa. Al menos digamos que es bastante más satisfactorio de lo que esperas porque sus cifras oficiales reflejan unos 185 km/h de velocidad punta y un paso de 0 a 100 km/h en 9,8 segundos. No eran datos precisamente estimulantes… Pero lo cierto es que en marcha este monovolumen resulta muy satisfactorio. Normalmente arranca siempre en eléctrico y si eres cuidadoso con el pedal del acelerador, no escuchas conectarse al motor de gasolina en ciudad más que en breves periodos.

Photo credit: Ford S-Max Hybrid - Car and Driver
Photo credit: Ford S-Max Hybrid - Car and Driver

Esto permite ahorrar gasolina –y mucha– porque cuando salimos a carretera los consumos del 2.5 atmosférico son muy bajos. Además, como es un cuatro cilindros, se agradece también lo poco que suena y lo fino que va en todo momento. Cuando demandamos la mayor aceleración posible ambos motores unen fuerzas y solo el funcionamiento demasiado progresivo del cambio, un efecto Toyota –digamos– que aunque sale a relucir, no llega a ser tan acusado. En este sentido, lo importante es que da para adelantar con seguridad en carreteras secundarias e incluso para pasarlo bien en los tramos virados de las mismas porque ya se nos había olvidado pero estos monovolúmenes, ¡van mejor que los SUV en este ambiente!

En el caso del S-Max no solo le favorece lo obvio, un centro de gravedad más bajo, también presenta una dirección rápida y bastante comunicativa, un tacto de acelerador y freno bastante logrado –este último sobre todo, para ser un híbrido– y una suspensión que es sencillamente insuperable. Muy cómoda para superar badenes en ciudad o cubrir largos trayectos y muchísimo más firme de lo que esperas en las zonas de curvas, lo que se traduce en una gran confianza y seguridad al volante. No en vano, cabe recordar que tanto este coche como el Galaxy –su hermano mayor– cuentan con el mismo chasis del Mondeo y se nota. Por cierto, dado su origen esta plataforma no cuenta con modos de conducción, pero tampoco se echan de menos así que chapeau.

Respecto a la eficiencia, Ford sostiene que se pueden superar los 1.100 kilómetros de autonomía con este modelo y me lo creo. Su, consumo homologado de 6,4 litros, es muy fácil de rebajar en uso cotidiano por vías interurbanas. De hecho, en nuestro tramo habitual de pruebas de consumo, firmó una media de 6,2 l/100 km, más que notable que como te digo, realiza aceleraciones y recuperaciones más rápidas de lo que puedas imaginar y todo ello con gran suavidad.

Ficha técnica del Ford S-Max Hybrid

  • Largo: 4,80 metros

  • Ancho: 1,91 metros

  • Alto: 1,68 metros

  • Batalla: 2,85 metros

  • Peso: 1.947 kilos

  • Maletero: 185/965/2.020 litros

  • Motor: Híbrido 190 CV (2.5 gasolina 165 CV + eléctrico 120 CV)

  • Transmisión: Delantera/Automática por variador

  • Aceleración: 9,8 sg

  • Velocidad punta: 185 km/h

  • Consumo medio: 6,4 litros/100 kilómetros

  • Emisiones: 148 gr/km

  • Precio: 40.750 euros (con descuentos vigentes)

Photo credit: Ford S-Max Hybrid - Car and Driver
Photo credit: Ford S-Max Hybrid - Car and Driver

Valoraciones del Ford S-Max

Llega la hora de hacer números y como sospechábamos, no estamos ante un coche barato precisamente, pero sí ante una oferta algo más que tentadora, porque este Ford S-Max Hybrid en realidad es único. No quedan monovolúmenes de siete plazas en estos momentos que tengan una mecánica híbrida de verdad y por lo tanto, que presumen de etiqueta ECO de la DGT a excepción de su propio hermano mayor, el Galaxy. Buenas alternativas pueden ser el Renault Espace o el Seat Alhambra pero ninguno tiene esta mecánica ECO y frente a los que este Ford destaca por dinamismo y calidad general si bien no llega a ofrecer un diseño tan cuidado como el primero ni un espacio tan amplio y práctico como el segundo que es un siete plazas reales. Con todo y eso, por los 40.750 euros por los que está disponible esta versión Vignale, el S-Max resulta una compra maestra para quien busque un coche realmente familiar, eficiente y con futuro. ¡Qué ya es decir!

A fav0r: Calidad general. Comportamiento. Confort. Capacidad. Eficiencia de uso y etiqueta ECO.

En contra: Mando giratorio para el cambio, exceso de botones y diseño de la consola central. Prestaciones puras. Acceso y cotas de la tercera fila de asientos.