La prueba casera para saber si esos puntos rojos responden a una infección grave

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Esta erupción en forma de puntos rojos o diminutas manchas rojizas que no desaparecen al estirar la piel, no es típica de la meningitis, sino de otras infecciones víricas. Pero sí son sugerentes del desarrollo de una meningitis bacteriana o de sepsis. Aprender a detectar este y otros síntomas puede ayudar a recibir el tratamiento adecuado rápidamente. (Foto: Lemuel Caparaz/EyeEm/Getty Images)
Esta erupción en forma de puntos rojos o diminutas manchas rojizas que no desaparecen al estirar la piel, no es típica de la meningitis, sino de otras infecciones víricas. Pero sí son sugerentes del desarrollo de una meningitis bacteriana o de sepsis. Aprender a detectar este y otros síntomas puede ayudar a recibir el tratamiento adecuado rápidamente. (Foto: Lemuel Caparaz/EyeEm/Getty Images)

Quién más, quién menos, en alguna ocasión ha descubierto debajo de la piel un sangrado en forma de machas o puntos rojos, violáceos o negruzcos. En el argot médico se les denomina 'petequias' y casi siempre se producen por una rotura de los capilares.

El tamaño de estos puntos rojos y redondos (sin relieve) puede oscilar desde el puntiforme (como la cabeza de un alfiler), tener entre 1 y 2 milímetros o llegar a los 4 milímetros, como una peca. Pueden aparecer en distintas zonas del cuerpo como cara, pecho, brazos o piernas.

Aparecen con frecuencia en racimos y pueden parecerse a una erupción cutánea, pero su formación no es dolorosa, ni pica ni da ninguna sensación cutánea. Con el tiempo, puede ir cambiando de color, de rojo a morado oscuro.

En principio no hay motivo para preocuparse ya que las petequias son benignas y suelen desaparecer por si solas. Es algo complemente normal que puede pasar debido a diferentes causas como la picadura de un insecto o la mordedura de una garrapata o algún otro animal, por el pinchazo de una aguja o un alfiler o como consecuencia de alergias, anemia, lesiones o quemaduras solares. Otra de las causas más frecuentes por las que aparecen por un gran esfuerzo o por la tos.

Pero si ninguna de las opciones anteriores casa con la aparición de esos puntos rojos, quizá haya un trastorno importante detrás, por lo que se recomienda ponerlo en conocimiento del médico. Y es que las petequias también pueden ser un síntoma de una infección como la meningitis bacteriana, que daña las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal, aunque no es su síntoma más frecuente.

La presentación de la enfermedad meningocócica puede ser muy variada y resulta difícil diferenciarla de otras enfermedades virales comunes, sobre todo durante las primeras etapas. Esto se debe, tal y como apunta el doctor Pablo Irima Siera, especialista en Neurología de la Clínica Universitaria de Navarra (CUN), a que "los primeros síntomas de una meningitis pueden ser inespecíficos y confundirse con los que pueden ocurrir al inicio de una gripe, por ejemplo, malestar general, fiebre… Sin embargo, la aparición de cefalea intensa, distinta a la habitual, vómitos “en escopetazo”, y la rigidez de los músculos del cuello deben alertarnos de que puede tratarse de una meningitis".

Si bien las famosas petequias no son específicas de la meningitis. De hecho, la causa más frecuente de la aparición de estos pequeños puntos es una infección vírica. Sin embargo, si estas lesiones aumentan de tamaño rápidamente, son sugerentes del desarrollo de una meningitis bacteriana. Y es que dentro de las meningitis de causa infecciosa podemos distinguir entre las producidas por virus, las de origen bacteriano y las ocasionadas por hongos (más raras). Las meningitis víricas son benignas y se suelen resolver de forma espontánea en cuestión de días, dejando, en general, menor tasa de complicaciones. Mientras que las meningitis bacterianas son graves y requieren tratamiento antibiótico urgente.

“En una meningitis bacteriana aguda, un retraso en el diagnóstico y en el comienzo del tratamiento antibiótico puede implicar secuelas graves e incluso la muerte”, apunta Marta Fernández Matarrubia, también especialista en Neurología de la CUN.

Para salir de dudas rápido, si ves que se produce una 'explosión' de puntos rojos en la piel, y todavía no hay otros síntomas, puedes adelantarte y hacer el test del vaso de cristal. Te explico...

Generalmente, las petequias son planas al tacto y no pierden el color al presionarlas. Esto quiere decir que al apretarlas con un vaso de cristal no desaparecerán y continuarán siendo visibles a través del vidrio, lo que podría ser una señal de meningitis o septicemia meningocócica (más abajo te explico en qué consiste).

Si parece que el sarpullido se desvanece, debes verificar periódicamente si hay cambios. "Si aún puedes ver las manchas de forma clara a través del vidrio, puede ser un signo de septicemia, especialmente si hay fiebre", confirma esta publicación de Healthline.

Si bien no es una forma confiable de diagnosticar ninguna enfermedad, esta prueba puede ayudar a decidir si se debe acudir a urgencias.

Hay que tener en cuenta que la meningitis es una de las infecciones más graves que se pueden padecer en la infancia y está producida por diferentes tipos de microorganismos, siendo las bacterias más frecuentes en su desarrollo durante la edad pediátrica el meningococo, el neumococo y Escherichia coli.

También es importante recordar que esta patología bacteriana no está exenta de mortalidad y secuelas importantes, “sobre todo en niños pequeños, ya que durante los 3 o 4 primeros años de vida es cuando hay mayor incidencia de esta enfermedad”, explica el doctor Valentí Pineda, miembro del Servicio de Pediatría del Hospital Parc Taulí de Sabadell.

Por eso es fundamente saber identificar las señales de meningitis. Aunque el cuadro médico inicial de la meningitis bacteriana es similar al de muchas otras infecciones producidas por virus, hay un signo inicial que precede a las petequias o puntos rojos que debe ponernos sobre alerta. "El primer síntoma es la fiebre, aunque en pocas horas el cuadro evoluciona hacia otros más característicos de la enfermedad, como las petequias", apunta el pediatra.

Por otro lado, en los adultos, la aparición de esos puntos rojos podría indicar otra infección bacteriana grave de la sangre que se conoce como sepsis o septicemia, y que daña los vasos sanguíneos y altera los factores de coagulación.

En cualquiera de los dos casos, si tras unas horas con fiebre y malestar, aparecen pequeños puntitos de sangre, sobre todo en las extremidades, hay que ir de inmediato a urgencias ya que la infección se extiende muy rápido y tienes consecuencias muy graves.

Además, el hecho de que esa erupción en la piel vaya acompañada de otras señales como la fiebre, el dolor de cabeza o la rigidez en la nuca ayuda a que este tipo de infecciones graves no se confundan con otros trastornos como la migraña o la gripe.

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