Protusiones discales, ¿se puede correr sin que acaben en hernia?

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Photo credit: Getty Images
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Se ha hablado mucho de las protusiones discales, lo que significa esto, sobre todo la primera palabra, es que un órgano o pieza corporal se sale de su ubicación y se produce un cambio o deformación del disco. No tiene por qué ser del todo, puede ser un leve desplazamiento.

¿Por qué aparecen las protusiones discales?

Si tenemos pequeños traumatismos en la espalda, tenemos que vigilarlos, ya que pueden ocasionar protusiones discales al correr, dar saltos o zancadas repercutiendo directamente en nuestra espalda y en todos los músculos que la sostienen. Ese impacto pasa del tobillo, a la tibia y el peroné, al fémur, de ahí a la cadera y por último afecta a la columna vertebral.

Una de las principales causas de estos dolores que pueden acabar en protusiones pueden ser una mala técnica de carrera además de un calzado inadecuado y una musculatura descompensada y débil.

La diferencia con la hernia discal es que la segunda provoca algún tipo de rotura o lesión en ese disco, haciendo que el líquido gelatinoso que contiene se salga. En el segundo caso tendríamos una situación algo más complicada, pero la primera también puede tener consecuencias neurológicas, rigidez a la hora de intentar hacer ciertos movimientos de la columna y también dolor de espalda.

Los discos están ahí para darnos a la posibilidad de movimiento, flexión, rotación y amortiguación, y también ataques de ciática. Si hay algún tipo de anomalía en ellos, afectará al movimiento y al dolor. ¿Esto tiene que derivar en hernia sí o sí? No tiene por qué, pero para ello tendremos que trabajar en cuidar esa lesión para que no vaya a más.

Pero se nos plantea otro interrogante...

¿Se puede correr con una protrusión discal?

Hablamos con Carlos Quevedo, especialista en readaptación deportiva y lesiones, y lo primero que apunta el experto es que sí se puede pero siempre bajo ciertas condiciones.

¿Se puede correr? Sí, pero hay varias cosas a tener en cuenta. La primera es que queda totalmente descartado hacerlo con dolor, con un ataque de ciática, con cualquier tipo de rigidez o limitación de movimiento. Las protrusiones molestarán pero no siempre, habrá fases donde ni las notemos. Así que es aquí donde tendremos que trabajar conscientemente para estar fuertes antes de ponernos en marcha.

Esto deriva en un trabajo de core, porque sabemos que en la carrera hay muchos microimpactos en cada zancada, así que si no tenemos esta zona tan grande tonificada, no sólo nos será perjudicial correr, sino que la lesión irá a más y tendremos dolor más a menudo.

Ya hemos hablado mucho del core, pero para ser más específicos, cuando se tiene una lesión así, hay que hacer trabajos de inestabilidad, trabajo lumbar y de abdomen, pero nos olvidamos del gran estabilizador de la columna, y de todo nuestro cuerpo: el glúteo.

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Hay que trabajarlo, tanto el glúteo mayor y el glúteo medio (responsable de la estabilidad de la cadera) y en cuanto al abdomen, tira de planchas, ejercicios isométricos, inestabilidades... Estos ejercicios son recomendables tanto para prevenir estas lesiones, como si se tienen, para impedir que no vaya a más.

Otra cosa muy importante, si crees que tienes una lesión, hazte pruebas lo primero y consulta a un médico si las molestias y el dolor no remiten, nunca te autodiagnostiques.

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