Proteger las ganancias antes que a la población, una causa de la catástrofe del sistema eléctrico en Texas

Jesús Del Toro
·8 min de lectura

Texas enfrenta una catástrofe provocada por la falla de la infraestructura eléctrica del estado, que se colapsó durante la terrible tormenta invernal de días recientes y dejó sin energía a millones de texanos. A la pérdida de electricidad, durante horas y días, han seguido desastres en cadena: muchas calles quedaron bloqueadas por la acumulación de nieve y hielo; los sistemas de calefacción de los hogares dejaron de funcionar, los eléctricos a causa de los apagones y los a base de gas por la carestía de ese combustible; la falta de energía ha también frenado el suministro de agua potable a millones de hogares, y muchos más deben lidiar con tuberías que estallan y producen inundaciones y daños a las viviendas.

Texas ha sufrido una tormenta invernal con un frío de rigor histórico, lo que colapsó el sistema eléctrico del estado y dejó a millones sin energía bajo gélidas temperaturas y con otras carencias y problemas en cascada. (Photo by Joe Raedle/Getty Images)
Texas ha sufrido una tormenta invernal con un frío de rigor histórico, lo que colapsó el sistema eléctrico del estado y dejó a millones sin energía bajo gélidas temperaturas y con otras carencias y problemas en cascada. (Photo by Joe Raedle/Getty Images)

Por añadidura, ante la falta de electricidad muchos comercios y proveedores de servicios básicos no pueden operar o sufren desabasto de mercancía, e incluso grandes hospitales han tenido problemas de electricidad o falta de agua y han debido trasladar a sus pacientes a otros centros. La vacunación contra el covid-19 también ha sido trastocada severamente.

Trágicamente, esa crisis ha dejado decenas de fallecidos y millones de texanos sumidos en la penuria por muchos días. Y aún no es claro cuándo será posible el restablecimiento total de los servicios básicos ni cuál será el apoyo que se dará a las personas que han sufrido severas pérdidas en su patrimonio.

La punzante pregunta que se desprende de todo ello es por qué un estado rico, que es una potencia energética productora a enorme escala de energía de múltiples formas, y sobre todo de hidrocarburos, llegó a este nivel de desastre. La pregunta es doblemente contundente si se considera que, de acuerdo al Texas Tribune, la red eléctrica texana estuvo a “segundos y minutos” de sufrir una catástrofe aún mayor que podría haber dejado al estado a oscuras por meses.

Tres serían las causas de ello.

Amplios espacios en Houston y otras ciudades de Texas quedaron cubiertos de nieve y sometidos a apagones y suspensión del servicio de agua potable. (Mark Mulligan/Houston Chronicle via AP)
Amplios espacios en Houston y otras ciudades de Texas quedaron cubiertos de nieve y sometidos a apagones y suspensión del servicio de agua potable. (Mark Mulligan/Houston Chronicle via AP)

La primera es ciertamente la inusitada tormenta invernal, que afectó prácticamente a todo el estado con temperaturas extremadamente bajas, no vistas en Texas en décadas, y grandes cantidades de hielo y nieve. Aunque en ciertas áreas del estado cada año se registran temperaturas bajas en el invierno, las condiciones que este febrero se registraron en Texas fueron inusitadas y sobrepasaron la capacidad de respuesta.

La infraestructura eléctrica en Texas estaba preparada mayormente para los calientes veranos, pero no tanto para condiciones gélidas, y ese desbalance tuvo consecuencias terribles.

Ante el severo frío, la demanda de electricidad subió enormemente mientras decrecía también de modo severo el abasto energético, por el colapso de plantas de generación y otras infraestructuras que no eran apropiada para operar a muy bajas temperaturas. El suministro de gas natural a las plantas de generación eléctrica, que producen la mayor parte de la electricidad en Texas, también se desplomó por la congelación de gasoductos, y muchas turbinas de energía eólica no pudieron operar.

En consecuencia se sufrió un rudo déficit de electricidad, que las autoridades y operadoras del sector eléctrico en Texas trataron de contener con apagones programados y rotativos, que supuestamente iban a dejar sin energía a ciertas áreas solo por un tiempo reducido, para luego devolverles la energía y proceder a otro apagón programado en otra área a fin de balancear el consumo con la mermada generación.

Pero, en realidad, ese esquema no funcionó y millones de hogares se quedaron sin electricidad durante días en muchas áreas del estado. Y si se considera que la gran mayoría de la red eléctrica de Texas, regulada por el Consejo de Confiabilidad Eléctrica de Texas (ERCOT), no está interconectada a las redes del resto del país, no había manera de compensar el déficit energético con suministros de otras regiones.

El saldo de todo ello se ha convertido ya en una emergencia humanitaria.

Puede afirmarse que las muy severas condiciones climatológicas son incontrolables y que la tormenta invernal fue tan fuerte que excedió las expectativas y planificaciones, pero también se ha criticado que la tormenta invernal había sido pronosticada con días de anticipación y que el gobierno y las entidades del sector eléctrico pudieron haber hecho más para mitigar la crisis.

Con todo, el problema no es algo meramente coyuntural originado en un severo fenómeno climático.

En realidad, el desastre que se vive en Texas podría haber sido prevenido y se había alertado por años de la posibilidad de una crisis devastadora.

Una segunda causa es más de fondo.

De acuerdo al periódico Houston Chronicle, expertos señalan que parte de la responsabilidad ante esta crisis recae en la desregulación del sistema eléctrico de Texas. Ed Hirs, experto en energía del Departamento de Economía de la Universidad de Houston, comentó que la desregulación (y la multitud de competidores) no permite o motiva a los generadores de electricidad obtener ganancias suficientes para invertir en mantenimiento y mejora de sus plantas.

“La red de ERCOT se colapsó exactamente de la misma manera que la antigua Unión Soviética… Cojeaba por falta de inversión y abandono hasta que finalmente se rompió bajo circunstancias impredecibles”, dijo Hirs, quien añadió, de acuerdo al citado periódico, que “por más de una década los generadores no fueron capaces de cobrar lo que les cuesta producir electricidad… Si no obtienes un retorno por tu dinero, ¿cómo puedes mantenerte?”.

También se ha atribuido la crisis a una planeación que no consideró, o soslayó, la eventualidad de una enorme tormenta invernal. De acuerdo a la agencia AP, la capacidad de generación de Texas en invierno es de unos 67,000 megawatts y 86,000 megawatts en el verano. La diferencia se explica a que en invierno la demanda de energía se reduce y ese periodo se usa para desconectar ciertas plantas para dar mantenimiento.

Un trabajador repara líneas eléctricas en Odessa, Texas, dañadas por la reciente tormenta invernal. (Eli Hartman/Odessa American via AP)
Un trabajador repara líneas eléctricas en Odessa, Texas, dañadas por la reciente tormenta invernal. (Eli Hartman/Odessa American via AP)

En otros estados del país la tormenta invernal y el alza del consumo eléctrico con generación limitada condujeron también a apagones controlados y se sufrieron pérdidas de suministro de importancia (en California sucede también durante los veranos), pero no en la magnitud que se dio en Texas.

Pero cuando azotó la tormenta invernal en Texas, el abasto de gas natural a las plantas de generación eléctrica literalmente se congeló y también se redujo la producción proveniente de plantas de carbón, nucleares y eólicas. El miércoles pasado, indica AP, se habían perdido 46,000 megawatts de generación, 28,000 megawatts provenientes de plantas de gas, carbón y nucleares y 18,000 megawatts de fuentes solarees y eólicas, de acuerdo a datos de ERCOT.

Con todo, expertos rechazan que lo sorpresivo de la tormenta sea la causa de fondo. Expertos señalan que, por ejemplo, las turbinas que generan electricidad pueden ser preparadas para condiciones de invierno, como sucede en los estados del norte de Estados Unidos, que aunque sufren limitaciones y presiones durante sus duros inviernos no se colapsan como sucedió en Texas.

En 2011, Texas sufrió problemas de apagones a causa de una severa tormenta invernal, no del grado de la actual pero sí de importancia, y entonces se propusieron lineamientos para proteger y actualizar la infraestructura para poder operar en condiciones muy frías.

Pero esos lineamientos nunca se volvieron obligatorios (algo que el gobierno estatal podría haber emprendido) y solo son de seguimiento voluntario.

Otras voces, con todo, señalan que las plantas generadoras sí habían seguido lineamientos apropiados para poder operar en climas invernales, pero que la tormenta reciente superó todos los parámetros.

De acuerdo a AP, funcionarios de ERCOT dijeron que esos lineamientos voluntarios permitieron mitigar los efectos de una ola fría que sufrió Texas en 2018, pero que la magnitud de la tormenta invernal de este 2021 fue extrema.

Con todo, Hirs rechazó que la presente crisis fuera imprevisible y dijo a AP que “eso no tiene sentido…, cada 8 o 10 años tenemos [en Texas] inviernos realmente malos. Esto no es una sorpresa”.

Así, finalmente, una grave responsabilidad recae en las autoridades, no solo por la insuficiente reacción en la presente crisis sino por sus acciones y omisiones durante años. De acuerdo a Texas Tribune, funcionarios estatales sabían que una fuerte tormenta invernal podría afectar severamente la infraestructura eléctrica de Texas, pero optaron por no actuar directamente y dejaron que las empresas generadoras tomaran las decisiones, lo que estas hicieron en atención a sus ganancias y no a la inversión previsora.

Personas deben esperar a veces por horas para cargar sus tanques de combustible, luego de que la tormenta eléctrica en Texas colapsó el abasto eléctrico, de gas y de agua potable.  (AP Photo/David J. Phillip)
Personas deben esperar a veces por horas para cargar sus tanques de combustible, luego de que la tormenta eléctrica en Texas colapsó el abasto eléctrico, de gas y de agua potable. (AP Photo/David J. Phillip)

Según expertos, que el estado no requiriera a las empresas actualizar su infraestructura para poder operar en temperaturas frías extremas y la desconexión de la red de Texas de las otras en el país precipitaron el presente desastre. “Claramente tenemos que cambiar nuestro foco regulatorio para proteger a la gente, no a las ganancias… En vez de tomar acciones regulatorias, acabamos teniendo lineamientos que no podían hacerse cumplir y que fueron largamente ignorados por la urgencia de ganancias” de las compañías de energía, dijo Tom Smith, veterano activista de los derechos del consumidor y quien desde 2011 pidió se aplicaran esos cambios en la industria eléctrica texana para evitar futuras crisis.

Pero el futuro alcanzó a Texas y dejo a millones en la zozobra. Y la posibilidad de que en adelante nuevos fenómenos climatológicos extremos se registren, incluso con mayor frecuencia e intensidad, debe motivar ya cambios de fondo. En Texas pero, también, a escala general.