Manchas en los ojos: qué son las moscas volantes y cómo tratarlas

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Es incómodo y frustrante mirar algo y tener moscas volantes en los ojos que dificulten la visión pero no es algo preocupante y hay que adaptarse. Aunque conviene controlarlas para saber cuando es necesario acudir al oftalmólogo

Las malditas moscas volantes son proyecciones que se generan en tu retina y no logras quitarlas de tu campo visual. (Foto: Karen Cornelius / EyeEm-Álvaro Domínguez / GETTY IMAGES)
Las malditas moscas volantes son proyecciones que se generan en tu retina y no logras quitarlas de tu campo visual. Estructuralmente corresponden a condensaciones (agregados de fibras de colágeno) que se forman en el humor vítreo, y que con el paso de la luz proyectan su sombra sobre la retina. (Foto: Karen Cornelius / EyeEm-Álvaro Domínguez / GETTY IMAGES)

Las moscas volantes son cuerpos flotantes que pululan en el interior del ojo, a veces en forma de puntos, telarañas o lombrices (como filamentos). No son una ilusión óptica ni te lo estás imaginando, 7 de cada 10 personas tienen miodesopsias, y se consideran normales.

Esas molestas manchas que flotan en tu campo de visión se conocen como miodesopsias o moscas volantes (del latín muscae volitantes) y son el resultado de las opacidades que se forman en el cuerpo gelatinoso que rellena el globo ocular (humor vítreo).

Ese mar líquido, gelatinoso y transparente, va ‘recogiendo’ todas clase de partículas, desde sangre, células o cualquier otro cuerpo extraño que se desplace hasta allí. Se nace con una determinada cantidad de humor vítreo y a medida que pasan los años va perdiendo su consistencia, volviéndose más líquido; pero no se regenera.

Cuando estas pequeñas partículas pasan a través del ojo y bloquean la luz, proyectan pequeñas sombras en la retina. Esas sombras son las manchas que vemos nosotros suspendidas en nuestro campo visual, como si fueran moscas. Son más visibles al mirar a un fondo claro y al cambiar de un ambiente a otro con más claridad.

Tipos de moscas

  • Miodesopsias en tela de araña, muy comunes en personas jóvenes y con apariencia de tiras fibrosas alargadas o de hebras más o menos enrolladas.

  • Miodesopsia difusa, con forma parecida a una nube y causada por el proceso normal de envejecimiento del vítreo.

  • Anillo de Weiss, la más fácil de tratar, consistente en una opacidad grande y fibrosa con forma anular.

Por qué aparecen

“Generalmente las miodesopsias aparecen por el envejecimiento normal del ojo que va perdiendo agua y volumen, y como consecuencia se van generando esas condensaciones de la proteína del humor vítreo, nos explica Jesús Burón, óptico optometrista de Vita Óptica, en Valladolid. Pero también hay muchas personas jóvenes que pueden desarrollar moscas volantes debido a traumatismos o golpes, a miopías elevadas o por el abuso de los dispositivos electrónicos tiene que ver las miodesopsias prematuras”.

¿Hay que acostumbrarse a vivir con ello o debo preocuparme?

En principio no es algo preocupante y hay que adaptarse. Son síntomas que sufren la mayoría de las personas a lo largo de la vida, especialmente en mayores de 55 años, habitualmente debidos a cambios degenerativos en la composición del humor vítreo que surgen con la edad.

En la mayoría de los casos, las moscas volantes no causan problemas ni requieren tratamiento. El pronóstico depende del tamaño y la antigüedad. Las más recientes pueden reabsorberse, pero las más antiguas tienden a resistirse.

Sin embargo, un pequeño porcentaje de pacientes, que presentan moscas volantes tendrán una enfermedad ocular más grave, que llega a amenazar la visión: uveítis, hemorragia vítrea o retiniana o desprendimiento de retina, y por lo tanto, todos los pacientes que presentan estos síntomas requieren ser evaluados por un oftalmólogo.

Algo anda mal cuando...

La cosa cambia si hay un cambio evidente en esas manchas flotantes, cursan con dolor o dificultan gravemente la visión. Además, las moscas aumentan con la ansiedad y el estrés visual. Y también pueden aparecer por principio de desprendimiento de vítreo o retina. Pero si aparecen muy de repente o con luces (fotopsias) podrían ser un síntoma de patologías subyacentes. En estos casos, es importante acudir al oftalmólogo cuanto antes.

Qué te van a hacer

Si estás en uno de los supuestos anteriores debes acudir al médico para que te haga un examen ocular completo, que comprende la dilatación de las pupilas para ver mejor la parte posterior de los ojos y el vítreo, a fin de determinar la causa de esas partículas flotantes.

Sería de gran ayuda que antes de concertar cita con el especialista en trastornos oculares, anotes los momentos en lo que has sentido la presencia de manchas en los ojos, cuando te suele ocurrir (en qué momentos o situaciones) y los efectos que te provoca, sobre todo, si realmente ves menos. Puedes guiarte por el siguiente cuestionario médico para recopilar toda la información.

  • ¿Cuándo comenzaron las moscas volantes?

  • ¿En qué ojo ves las moscas volantes?

  • ¿Los síntomas son continuos u ocasionales?

  • ¿Has notado algún aumento en la cantidad de moscas volantes últimamente?

  • ¿Has visto destellos de luz?

  • ¿Hay algo que parezca mejorar o empeorar los síntomas?

  • ¿Te sometiste a una cirugía ocular alguna vez?

  • ¿Tienes alguna enfermedad, como diabetes o presión arterial alta?

También es importante que hagas una lista con los medicamentos, vitaminas o suplementos que tomas para comunicárselo al especialista.

Los tratamientos para eliminarlas

El oftalmólogo puede considerar necesario realizar un cirugía para retirar el vítreo a través de una pequeña incisión (vitrectomía) y lo reemplaza por una solución que ayuda al ojo a mantener su forma. Pero esta intervención quirúrgica conlleva sus riesgos y se considera agresiva ya que puede provocar sangrado, complicaciones intraoculares y desgarros de la retina. Por eso, queda reservado a los casos más extremos.

El uso del láser para dispersar las moscas volantes y hacerlas menos evidentes no siempre funciona y, si no se apunta bien, también puede causar daños en la retina. Este tratamiento denominado ’vitreolisis láser’ se aplica directamente sobre las opacidades vítreas mediante pulsos de alta energía que las vaporizan, haciendo que se desintegren y desaparezcan del eje visual.

Está indicado en pacientes que tengan pocas opacidades localizadas en su eje visual. Pero, tal y como nos cuenta el doctor Carlos Orduna Magán, “primero se realiza un cuidadoso estudio y selección de los casos, pudiendo ampliar el rango de indicaciones a pacientes que padezcan múltiples opacidades vítreas o incluso opacidades vítreas en forma de sábana delante de su eje visual. El tratamiento se está mostrando muy efectivo; cerca del 90 por ciento de los pacientes mejora su sintomatología de manera significativa”.

De la aplicación de este láser se pueden beneficiar quienes hayan experimentado un desprendimiento de vítreo posterior o quienes presenten opacidades de un tamaño considerable con bordes suavizados y alejados de la retina y el cristalino. "En el caso de pacientes menores de 45 años, con opacidades vítreas microscópicas a menos de dos milímetros de la retina, no lo recomendamos", añade el jefe de Oftalmología del Hospital Quirónsalud San José, Nabil Kamel Ragai.

Nada de soluciones milagrosas

Ungüentos, gotas oculares, masajes... nada de eso va a ayudarte e librarte de las miodesopsias pero estos sencillos ejercicios sí que funcionan.

Si quieres reducir los efectos negativos de las moscas volantes puedes poner en práctica algunas medidas de relajación visual o este sencillo protocolo exprés para relajar tu vista.

  1. Tapa uno de tus ojos con la mano e intenta concentrarte en una única mancha o mosca, si tomas conciencia de ella podrás dirigir la vítrea hacia una de ella. Al poco rato verás como cae, como si desapareciera

  2. Comprueba su estado. Mira a una pared en blanco o al cielo (cuando no haya sol), intenta abstraerte de todo y pon toda tu atención en las manchas para detectar si tienen el mismo tamaño o forma y siguen en el mismo lugar.

  3. Para trabajar con la nitidez elige un objeto que esté frente a ti, pero lejos. Puedes mirar por la ventana e ir profundizando, poner el foco en los detalles de un cuadro colgado en la pared o mirar la palma de tu mano, observando cada línea, cada nervio, las huellas digitales... Relaja tus hombros, parpadea, respira hondo, trata de percibir todos los detalles posibles. Después cierra los ojos e imagina que lo que estabas mirando está acercándose y ampliando su tamaño.

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