Los problemas futuros de sobrepeso a los que se ve expuesto un niño que consume antibióticos

Mónica De Haro
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Antes de dar antibióticos a tu bebé, debes asegurarte de que realmente es necesario utilizarlos. (Foto: Getty)
Antes de dar antibióticos a tu bebé, debes asegurarte de que realmente es necesario utilizarlos. (Foto: Getty)

España es el segundo país de Europa que más antibióticos emplea. Según el último Eurobarómetro del año 2018, el 36 por ciento de los encuestados en España piensa de forma equivocada que los antibióticos curan el resfriado. También es fundamental alertar a la población sobre medidas de higiene encaminadas a la prevención general de infecciones (y no solo el coronavirus), como el lavado de manos, y recordar el papel fundamental que desempeñan las vacunas en la prevención de las mismas.

Pero también hay que conocer los riesgos de un mal uso de los medicamentos. Estudios epidemiológicos en humanos han comprobado que la exposición a antibióticos durante los primeros seis meses de vida aumenta el riesgo de sobrepeso a los siete años.

El empleo de antibióticos durante los primeros meses de vida es necesario. Ha sido capital en la reducción de la mortalidad infantil. Sin embargo, es un factor que condiciona el posterior desarrollo de nuestra microbiota y puede incrementar el riesgo de padecer diferentes enfermedades”, advierte el doctor Guillermo Álvarez Calatayud, presidente de la Sociedad Española de Microbiota, Probióticos y Prebióticos (SEMiPyP).

Los pediatras avisan del mal uso de estos fármacos cuando el 90 por ciento de infecciones a esa edad son víricas. Lo correcto es tomar antibióticos para tratar las infecciones bacterianas. (Foto: Getty)
Los pediatras avisan del mal uso de estos fármacos cuando el 90 por ciento de infecciones a esa edad son víricas. Lo correcto es tomar antibióticos para tratar las infecciones bacterianas. (Foto: Getty)

Más allá, en estudios con animales, se ha observado efectos metabólicos a medio-largo plazo, como el incremento del tejido adiposo, obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 y enfermedades hepáticas, y se ha comprobado que algunos de estos efectos metabólicos se producen incluso cuando la disbiosis es corregida tras cesar el tratamiento antibiótico.

“En el adulto, los antibióticos reducen la diversidad microbiana de manera temporal y podrían llegar a debilitar la eficacia del sistema inmunitario, también de modo transitorio. Sin embargo, se teme que, en la infancia, el uso de antibióticos antes de los 10 años pueda provocar unos efectos más persistentes sobre la microbiota”, explica el doctor Francisco Guarner, investigador del Vall d'Hebron Institut de Recerca y miembro del Instituto Danone.

Además del uso de antibióticos, factores como el tipo de parto, la exposición a microorganismos del ambiente, el tipo de alimentación o la prematuridad pueden influir en la colonización temprana y el desarrollo de la microbiota intestinal, donde reside entre el 70 y el 80 por ciento de las células inmunitarias del ser humano.

Por eso los expertos consideran que la modulación y el cuidado de la microbiota es clave en todas las etapas de la vida, ya que supone un factor fundamental para el desarrollo y crecimiento óptimo del bebé y, en el adulto, para alcanzar y mantener un estado saludable.

Es fundamental cuidar nuestra microbiota desde el primer momento. Un parto por vía vaginal, la promoción de la lactancia materna, una dieta equilibrada y un uso racional de los antibióticos nos aseguran que el desarrollo de nuestra microbiota sea estable”, indica el Dr. Álvarez Calatayud.

De hecho los pediatras cada vez dan mayor importancia a la modulación de la microbiota intestinal mediante el empleo de probióticos, prebióticos, simbióticos y postbióticos para tratar diversas enfermedades y problemas gastrointestinales como diferentes tipos de diarreas (de la comunidad, asociadas a los antibióticos, del viajero, intolerancia a la lactosa, etc.) o trastornos funcionales (cólico del lactante o síndrome del intestino irritable). Además, también se valora su efecto en las alergias como la dermatitis atópica y en la prevención de infecciones (desde el recién nacido prematuro hasta el adolescente).

“Está plenamente establecido el beneficio del empleo de probióticos en recién nacidos, especialmente cuando hay problemas de bajo peso o para prevenir complicaciones derivadas del uso de antibióticos”, asegura el Dr. Álvarez Calatayud.

Ya en la edad adulta, el experto señala que es fundamental valorar la introducción de bióticos en momentos clave en los que se considere que puede haber un beneficio claro. “Hemos observado que cuando una persona adulta tiene que tomar muchos antibióticos, su sistema inmunitario puede fallar, en parte, porque al haber limpiado tanto la microbiota intestinal su sistema inmunitario se debilita”, concreta.

El estudio de la microbiota es un área con 20 años de desarrollo, pero tan compleja que sus investigadores todavía tienen un largo camino hasta lograr definirla al completo. “En la actualidad, en cada muestra de heces solamente conseguimos identificar completamente la especie del 10 por ciento de las bacterias; el 90 por ciento restante se adscriben solo a géneros o familias, pero aún se desconoce su especie”, concluye el Dr. Guarner.

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