El día en el que el príncipe Carlos lo dio todo bailando samba brasileña

El principe Carlos bailando samba en Brasil a los 30 años (Photo by Anwar Hussein/Getty Images)


Hay vídeos icónicos que vale la pena rescatar del baúl de los recuerdos y, sin duda, este del príncipe Carlos bailando samba con una bailarina brasileña es uno de ellos.

Corría el año 1978 y un jovencísimo príncipe Carlos contaba treinta primaveras. El sucesor al trono de la reina Isabel II sigue siendo hoy en día un tipo bromista y bastante cercano pero, a sus 30 años, lo daba todo cortándose todavía menos.

En 1978 el príncipe Carlos protagonizó su primer viaje oficial a Brasil, lo hizo solo dado que era todavía soltero, ni siquiera había conocido a Lady Di en aquel período, quizá por eso se soltó más de la cuenta bailando con una bailarina local.

Carlos acudió a Brasil con cierta experiencia en viajes al extranjero representando a la familia real británica pero, en esta ocasión, el espíritu festivo del país le entró tan dentro que no dudó en arrancarse sobre la improvisada pista de baile.

Él, todavía sin canas y vestido con esmoquin negro y pajarita, bailaba al son de la samba moviendo casi por espasmos las piernas y los pies alrededor de una bailarina brasileña vestida con atuendo típico festivo con plumas blancas y ligera de ropa.



La bailarina se llama Pina de Beija Flora y, treinta años después de este mítico vídeo que hoy nos hace sonreír, se puso en contacto con el príncipe para volver a verse -y bailar- cuando volviera a visitar Brasil.

La visita oficial se produjo en 2009 pero, en dicha ocasión, Carlos tenía 60 años y ya no iba solo sino acompañado de su actual mujer, Camilla. El baile fue bastante menos apasionado y es que la visita tampoco invitaba a la festividad.

En dicha ocasión el viaje trataba de ayudar a los chicos de la calle, los que viven en las favelas de los barrios más pobres de Brasil. Carlos apoyaba la iniciativa de dar oportunidad de trabajo y educación así como deporte y actividades a estos chavales que tanto lo necesitan.

Sin embargo sí hubo una alusión al episodio de hacía 30 años y es que, cuando una bailarina le recordó a Carlos su visita de 1978, el príncipe explicó sonriente “Puedo recordar haber bailado una samba casera improvisada con una mujer semidesnuda aquí en Río de Janeiro”.

Los años no han pasado en balde para el Carlos de Inglaterra y, como es natural, ha perdido esa frescura de los 30, pero sigue manteniendo ese peculiar sentido del humor que le caracteriza.

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