Estos son los principales miedos de la clase media argentina, y no tienen nada que ver con la pandemia

Paula Krizanovic
·7 min de lectura

El estado de ánimo de los argentinos fue variando con el pasar de los meses desde el inicio de la pandemia.

El Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires viene midiendo esas mutaciones y también el impacto que la situación económica de las personas y del país tiene en ese estado emocional.

En su último informe el OPSA marca dos tendencias claras. Una es que mientras que en los primeros meses de cuarentena la "incertidumbre" era la palabra que primaba para describir el sentimiento principal con el cual convivían los argentinos, con el pasar de los meses aparecieron como las más fuertes dos palabras muy similares: "hartazgo" y "cansancio".

Otra tendencia que se fortaleció en los últimos meses es que la preocupación por la situación económica personal y la del país pasó a ser mucho mayor que la que genera la emergencia sanitaria, sobre todo entre las poblaciones más jóvenes y las de más bajos recursos.

Las respuestas de los 3.664 participantes de esta última encuesta se obtuvieron entre el 20 y el 26 de septiembre. A diferencia de lo que el estudio indicaba en su edición de abril, a pocos días de haber iniciado el aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO), es lógico que a medida que hubo un mayor conocimiento sobre el COVID-19 , una cercanía al desarrollo de vacunas efectivas, y una mayor claridad del impacto económico de la crisis sanitaria, la incertidumbre se fue reduciendo y comenzaron a primar otras emociones.

OPSA: emociones que los argentinos utiliazaron en septiembre para describir su estado de ánimo
OPSA: emociones que los argentinos utiliazaron en septiembre para describir su estado de ánimo

OPSA: emociones que los argentinos utiliazaron en septiembre para describir su estado de ánimo

"En contraste con la nube de palabras obtenida a los 100 días de cuarentena, se observa que la palabra ‘incertidumbre’ ha dejado de ser la de mayor frecuencia, pasando a primer lugar dos palabras que tienen una semántica similar, como ‘hartazgo’ y ‘cansancio’. Lo cual señala el agotamiento emocional-cognitivo que hoy define el estado de ánimo de una gran proporción de ciudadanos,", se lee en el reporte.

Los analistas de OPSA observan también que se mantuvo al alza desde el inicio de estos estudios que llevan ya 12 ediciones la cantidad de casos que indican emociones extremas como la "depresión" y la "desesperación".

"En la misma dirección interpretativa, la palabra ‘tranquilidad’, que en la nube anterior tenía una alta frecuencia, ha disminuido significativamente su protagonismo", apuntan desde el OPSA.

Vale la pena destacar también que cuando el Observatorio realizó una pregunta abierta sobre las principales enseñanzas o algo positivo que haya dejado la experiencia de la pandemia, las palabras que aparecieron con mayor frecuencia fueron "nada/ninguna" (en primer lugar), "unión", "paciencia", "valores", "familia" y "solidaridad".

Impacto económico

OPSA: evolución de la preocupación expresada por la salud y la economía personal, así como del rumbo económico a nivel país
OPSA: evolución de la preocupación expresada por la salud y la economía personal, así como del rumbo económico a nivel país

OPSA: evolución de la preocupación expresada por la salud y la economía personal, así como del rumbo económico a nivel país

"Respecto a los efectos sobre la dimensión económica, las curvas muestran que las preocupaciones tanto sobre la economía personal como la del país han aumentado significativamente en esta última medición", a la par de que ha bajado "la preocupación por lo sanitario (por la salud física)" según los investigadores del OPSA.

Por caso, en una escala del 1 al 10 los encuestados ubicaban en un promedio de 6,4 la incertidumbre que les generaba la pandemia en torno a su salud física en las primeras dos semanas del aislamiento. Luego esa preocupación creció a 6,6 en a los 70 días de restricciones y ahora, a 180 días del ASPO, bajó abruptamente a 6 de promedio.

La preocupación sobre los efectos de la cuarentena en la economía personal y familiar viene en alza constantemente, desde 6,3 puntos al inicio de la pandemia hasta 6,9 tras 180 días de aislamiento.

Pero lo que más preocupó a los argentinos es la economía a nivel país, que obtuvo un promedio de 7,6 al principio de estas mediciones y en septiembre se ubicó en 8,8.

Temor: perder el trabajo o cambiar de oficio

El temor que aparece como prioritario es la reducción de ingresos y la pérdida del empleo
El temor que aparece como prioritario es la reducción de ingresos y la pérdida del empleo

El temor que aparece como prioritario es la reducción de ingresos y la pérdida del empleo

Al pensar los principales temores que le genera esa situación económica, un tercio (31%) de los consultados espera que se reduzcan sus ingresos pero sin perder su empleo. Un 29% piensa que habrá poco trabajo para su profesión u oficio, y un 22% cree que puede perder su fuente de ingresos.

Al analizar a nivel conceptual las respuestas a esta pregunta los investigadores destacaron la aparición que el temor mayoritario es a no conseguir trabajo. Aparece también la destrucción del poder de los salarios a manos de la inflación, la rebaja del poder adquisitivo de las jubilaciones, y un temor del pasado que vuelve: la hiperinflación.

Así como en las emociones positivas de la pandemia, las respuestas sobre los principales temores muestran la prevalencia de lo afectivo y familiar. Los miedos expresados conceptualmente muestran que las personas temen que los problemas económicos destruyan las familias, que se preocupan por el futuro de sus hijos, sus posibilidades de desarrollo, de educación, de inserción laboral, etc.

No son temores infundados. Un reciente análisis del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) en base a los datos de octubre que dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), mostró que incluso en el caso de los asalariados formales, la mitad tiene ingresos por debajo de la línea de pobreza.

El INDEC informó que en el mes de octubre el valor de la Canasta Básica Total (CBT) para una familia tipo alcanzó los 50.000 pesos mensuales. La CBT también se conoce como la "línea de pobreza". Esto es el conjunto de bienes y servicios básicos que una familia tipo necesita consumir para no ser considerada pobre. Si los ingresos que obtiene el hogar son inferiores a la "línea de pobreza", entonces, se considera que esa familia es pobre.

Por otra parte, este análisis de OPSA arrojó que varios de los encuestados ya prevén que es probable que tengan que cambiar de trabajo o abandonar su oficio. Ese temor apareció también, junto con el de perder el empleo, como expectativa mayoritaria.

También en esa línea están previendo tener que ajustar su nivel de vida a una nueva situación económica, y consideran que es probable que se acumulen deudas en alquiler o pago de colegios, que luego no se puedan afrontar.

Estos últimos miedos se soportan en el hecho de que solo un 5% espera que sus ingresos económicos crezcan en los próximos meses. Hay un tercio de los casos relevados que anticipan que sus ingresos permanecerán igual, pero un 53% prevé que se reduzcan en alguna medida y un 8% piensa que no tendrá ingresos en los próximos meses.

"Se observa con claridad que el estrés de recursos económicos es mayor a medida que se desciende en los estratos sociales", dice el diagnóstico. Casi seis de cada 10 de las personas de clase media baja/baja señalan que llegarán al agotamiento económico en poco tiempo (uno o dos meses). En tanto, el 57% de las familias identificadas como clase media consideran que, el actual contexto pueden sostener sus finanzas por más de cuatro meses. En el caso de la clase alta, el 70% dice que tiene oxígeno financiero para pasar la crisis.

Y al responder sobre cuándo esperan que su situación económica personal o familiar se recupere, un 30% indicó que demorará más de dos años. Otro 11% espera que ese plazo sea justamente el que tarden sus finanzas en volver a niveles prepandémicos y un 24% estima que demorará alrededor de un año.

El análisis del OPSA también da cuenta de cómo los argentinos consultados están delineando un recorte de gastos para hacer frente a esa situación más compleja que anticipan entre sus temores.

Para hacer frente a esta situación potencial, un 42% piensa recortar gastos y un 15% se financiará con sus ahorros.

Aparecen conceptualmente como pensamientos prioritarios la búsqueda de trabajos alternativos e ingresos extra, varios como microemprendimientos que puedan relizar desde su hogar. También hay jubilados que se plantean volver a trabajar y personas que dicen querer irse de la Argentina.

Y sobre los gastos que planean recortar, la mayoría de las respuestas priorizaron los de ocio y esparcimiento, seguidos de los de vestimenta y calzado, y la inversión en gimnasio y mantenimiento del hogar.

En la mitad de la tabla aparecieron los recortes de gastos sobre conexión a Internet y telefonía celular, aunque antes que eso los argentinos suprimirán la TV por cable para ahorrar.

Y como gastos que menos planean recortar aparecen los de salud, la educación privada para los hijos, seguidos de los elementos de limpieza. Antes que en esto último, los consultados prefieren recortar el desembolso en alimentos y bebidas.