Presionada por Joe Biden, la oposición al chavismo anuncia un nuevo pacto de unidad

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El actual presidente encargado Juan Guaidó
El actual presidente encargado Juan Guaidó

BOGOTÁ.– La oposición democrática venezolana intenta resucitar por enésima vez de uno de sus peores momentos históricos. “Hemos refundado la Plataforma Unitaria como una instancia amplia e inclusiva que cuenta con un reglamento de funcionamiento con reglas de juego muy claras y áreas de trabajo concretas”, comunicó ayer esta alianza política, conformada por diez partidos opositores y nacida el año pasado para participar en las negociaciones en México con el gobierno y bajo el auspicio de Noruega.

Al frente, como secretario ejecutivo, se ha designado a Omar Barboza, expresidente de la Asamblea Nacional (AN) y dirigente de la socialcristiana Un Nuevo Tiempo (UNT), uno de los cuatro partidos que integraba el G-4. Su labor se centrará en ayudar a que los debates en su seno se desarrollen de forma “armónica” en busca del “fortalecimiento de la unidad”, en una estrategia que hace recordar a la añorada Mesa de la Unidad Democrática, la que condujo al gran triunfo electoral en las elecciones parlamentarias de 2015.

El primer desafío será fijar una fecha para elecciones primarias internas, a celebrar el año que viene, en las que se elegirá un candidato de consenso para las elecciones presidenciales de 2024. La mayoría de los partidos apuesta por celebrar estas elecciones “amplias y pluralistas” sin el Consejo Nacional Electoral (CNE), ente manejado por Nicolás Maduro, pese a las presiones y amenazas del oficialismo.

“A partir de este momento daremos inicio a un profundo proceso de consultas con todo el país a fines de construir juntos este poderoso mecanismo para elegir candidata o candidato unitario”, concluye el comunicado.

El cónclave celebrado la semana pasada en Panamá, en el que participaron dirigentes de todos los partidos, como Leopoldo López por Voluntad Popular (VP) o Julio Borges por Primero Justicia (PJ), contó con el respaldo de la administración de Joe Biden, según reconocieron dos fuentes distintas a La Nacion. Washington considera indispensable y fundamental que la oposición democrática aparezca unida de nuevo, tras muchos meses de luchas intestinas, en buena parte fomentadas desde el Palacio de Miraflores. Con la creación de partidos colaboracionistas, subvencionados por el chavismo, la unidad total se ha convertido en una quimera imposible.

“Espero ser útil para unir a toda la oposición, más allá de los que integramos la Plataforma Unitaria”, destacó Barboza. Además del G-4, están presentes en la alianza partidos como La Causa R, liderada por Andrés Velásquez, y Encuentro Ciudadano, con la diputada Delsa Solórzano, quien también participó en las discusiones de Panamá, al frente. Varios de los partidos más pequeños forman parte de Salvemos Venezuela, creada en torno a la figura del presidente encargado, Juan Guaidó.

La delegación opositora en México seguirá encabezada por su portavoz, el constitucionalista Gerardo Blyde. Todo estaba preparado para retomar los diálogos de México tras acabar el cónclave de Panamá, pero surgió un nuevo impedimento. Una de las piedras que traba la cuestión son las licencias que Washington debe conceder a la petrolera Chevron para que reinicie sus actividades en Venezuela.

“Los desafíos son muchísimos pero tal vez el bajo perfil de Barboza pueda ayudar a que políticamente se logre algún tipo de cohesión, que ahora mismo es inexistente, no solo entre los partidos de la oposición, sino incluso dentro de ellos mismos, como PJ, por ejemplo”, destaca para este periódico el analista político Walter Molina.

Barboza, de 77 años, pasó inadvertido durante su período al frente de la AN, un año sin pena ni gloria. Pero era el único que encajaba con el perfil deseado por los partidos, que de momento se van a rotar como voceros de la Plataforma Unitaria. Falta por elegir quiénes serán los que acompañen al nuevo secretario ejecutivo en su cometido.

Los partidos más importantes, así como la presidencia encargada, respaldaron al nuevo equipo opositor. “Sostenemos nuestro compromiso inquebrantable de lucha junto a las fuerzas democráticas legítimas”, reaccionó la socialdemócrata Acción Democrática.

“Nuestro compromiso con la lucha por rescatar nuestra libertad y democracia se renueva”, confirmó Olivia Lozano, diputada de VP.

Del otro lado se levantaron las primeras suspicacias. “Ni es plataforma ni mucho menos es unitaria desde hace rato. Son los de siempre, el cogollo G4 que no rinde cuentas. Igualitos al PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela)”, respondió Antonio Ecarri, eterno candidato alternativo en el bloque opositor.

“Esta instancia sin duda es la referencia opositora en este momento, pero aún carece de legitimidad y es objeto de cuestionamiento por excluyente”, precisó el dirigente chavista Nicmer Evans, quien lidera el Movimiento Democracia e Inclusión (MDI).

Desde la derecha, el entorno de María Corina Machado ha repetido las mismas críticas que en ocasiones anteriores, acusando incluso a Barboza de ser uno de los “corresponsables del fracaso opositor”.

Ante un país alejado de los políticos y que se ha centrado de lleno en la supervivencia, los retos de la oposición son enormes. “El primero es hacer que las personas tengan confianza en esta Plataforma, algo muy complicado teniendo en cuenta que los nombres son prácticamente los mismos, pero no imposible si las cosas se hacen correctamente. El segundo reto es marcar una ruta clara, con acciones específicas dentro y fuera del país cuyo objetivo final sea democratizar, porque esa es la única solución para Venezuela. Es claro que si alrededor de una figura se aglomera la oposición, la real, la que busca el cambio, las posibilidades de generar el quiebre son mayores”, resume Molina.

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