No somos conscientes de cuánta presión tuvo Rosa López en Eurovisión

Un mes de mayo de hace 20 años, una chica muy jovencita de Granada, representaba a España en el Festival de Eurovisión.Ella había ganado Operación Triunfo por su enorme voz y su arrollador carisma, y el mismo público que la ensalzó como vencedora le entregó el pasaporte a Tallín, donde aquel año se celebraba el certamen. Aunque Televisión Española puso sobre la mesa varias canciones, la elegida por el respetable fue ‘Europe’s living a celebration’, que pronto se convirtió en un himno. Hablamos, cómo no, de Rosa López, quien en aquel lejano 2002 logró una séptima posición con 81 puntos. Una clasificación más que digna, pero que a ella le supo a fracaso, como ha ido desvelando, a pinceladas, a través de los años. Y es que no somos conscientes de cuánta presión tuvo la entonces apodada Rosa de España en Eurovisión, aunque ella cada vez nos lo está dejando más claro.

Este martes 10 de mayo La 1 de TVE emitió la primera semifinal de Eurovisión 2022, y a continuación, se pudo disfrutar de una nueva entrega deLa noche D dedicada al festival. Eva Soriano charló con rostros vinculados al concurso como Laura Pausini(presentadora de esta edición), Massiel, Daniel Diges, Toñi Salazar y la propia Rosa. Si Toñi, junto a su hermana Encarna, es decir, Azúcar Moreno, intentaron ir de nuevo a Eurovisión este año, participando en el Benidorm Fest, los planes de Rosa van por otros derroteros. Parece que no querría representar a España ni en pintura.

MADRID, ESPAÑA - 27 DE ABRIL: Chanel (I) y Rosa López (D) actúan en el escenario antes de partir para Eurovisión 2022 en el Cine Callao el 27 de abril de 2022 en Madrid, España. (Foto de Borja B. Hojas/Redferns)
MADRID, ESPAÑA - 27 DE ABRIL: Chanel (I) y Rosa López (D) actúan en el escenario antes de partir para Eurovisión 2022 en el Cine Callao el 27 de abril de 2022 en Madrid, España. (Foto de Borja B. Hojas/Redferns)

No volvería a competir, pero me encantaría volver para hacer una pedazo de actuación como invitada”, admitía. Es decir, sin que la tengan que valorar, sin la presión de sentirse analizada en cada movimiento que realice.“Nosotros quedamos en un buen puesto, séptimos, pero en aquel momento pareció lo peor, porque la gente pensaba que íbamos a ganar, rememora la artista, que tuvo “mucha presión de mí misma, tenía muy poca información de vida y fui todo p’adelante”. Según sus palabras, todo le sobrepasaba. Parecía que, después de haber ganado OT, siendo la mejor de 16 jóvenes artistas, ella supuso que también podría ser la que más apoyo lograse en el concurso musical más importante del mundo, y en el que participaban 23 países más.

Si tiramos un poco de hemeroteca, ciertamente comprobaremos cómo había una ilusión generalizada por ganar, y Rosa no supo gestionar esas esperanzas. Sintió un peso muy grande sobre sus hombros, uno más grande del que había tenido Zubiri o David Civera en los años anteriores.

Rosa y ganar iban siempre en la misma frase, incluso cuando Letonia y el tema de Marie N ‘I wanna’ se llevó la máxima puntuación. Mítica es aquella conexión, después de la gala, en la que Rosa aparecía llorando, y su compañera Nuria Fergó, desde España, le daba un mensaje de ánimo un tanto atípico, a ella y a sus coristas Verónica Romero, Geno Machado, Bustamante, Bisbal y Chenoa. “Queremos veros contentos, que hemos ganado. Que le den por culo a todos los mundos, que hemos ganado nosotros”. Pero no, no habíamos ganado: obtuvimos una posición más que digna, pero nada más, y no pasaba nada.

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Hace unas semanas, cuando Rosa estuvo en el programa Lo de Évole, también habló de Eurovisión. “Había como la sensación de que íbamos allí a arrasar”, admitía la granadina. “Yo sentía que España tenía seguro que íbamos a ganar, como en el fútbol”, recordó, contando anécdotas de cómo muchas personas le aseguraban que si no fue la vencedora de aquella noche del 25 de mayo es porque “era todo política”.

Si tiramos de hemeroteca, sin embargo, comprobaremos que ya en mayo de 2002 sabíamos de primera mano que Rosa lo pasó muy mal en Eurovisión. El País, por ejemplo, recogió cómo en el primer ensayo terminó llorando; estaba tan agotada que no lograba alcanzar el tono de ‘Europe’s living a celebration’, un tema que ya entonces le quedaba alto, y eso que no había sufrido aún problemas de garganta. También tuvo algún problema con la letra, en la línea de lo que ya había vivido en Operación Triunfo.

Desde hace años, muchos eurofans sueñan conque Rosa vuelva a representar a España, ya con la madurez y la experiencia que le ha aportado el paso de los años. Pero se ve que seguirá siendo eso, un sueño, una ilusión. Rosa sufrió mucho con aquella experiencia, y no desea que la historia se repita. Con una vez, en su caso, tuvo bastante.

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