Cómo preparar una barbacoa: los 10 errores más comunes (y como evitarlos)

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Photo credit: Getty Images
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"Este domingo con todos los amigos nos vamos para el campo a comer la barbacoa..." Ya sabes cómo sigue el estribillo, ¿verdad? Pues de eso va este tema, de la-bar-ba-coa y las meteduras de pata que a veces cometes sin darte cuenta y que te pueden arruinar este planazo estival. Para eso estamos aquí, para echarte un cable, para que marques la diferencia entre una gran barbacoa y una tan buena que tus vecinos cuenten a sus amigos. Ya seas un "master" de la parrilla o un asador en ciernes, usa estos consejos para romper con los viejos hábitos o evitar que se formen. Te prometemos una barbacoa que va a resucitar al mismísimo Georgie Dann:

1. UTILIZAR CARNE FRÍA

Todos hemos pasado por eso: 2 de la tarde, empezáis a pensar en costillas a la parrilla, un bistec jugoso o tal vez un poco de pollo y sentís un hambre abrumadora. Así que coges la carne del frigo y la arrojas a la parrilla sin compasión. El hambre se te quita pero la comida no va a ser tan buena como pensabas. La carne fría tarda más en calentarse por lo que se alterarán los tiempos de cocción estándar, te quedará un exterior seco y un interior poco cocido.

La solución: al menos media hora antes de cocinarla saca la carne del refrigerador. Si tienes un corte más grande, déjalo reposar durante una hora. La carne siempre debe estar a temperatura ambiente antes de comenzar a asarse a la parrilla para que se cocine de manera uniforme.

2. NO MOJAR TUS BROCHETAS

Los antojos de “pinchitos” también pueden surgir inesperadamente pero, ¿a que nunca te habías planteado cómo tratar el palito y lo que sostiene? Atento: si no lo mojas adecuadamente, la madera se quemará antes de que se cocinen los trocitos de carne. Y no hay nada peor que un palo carbonizado y una carne seca.

La solución: no renuncies a tu título de pro de la barbacoa este verano y asegúrate de montar tus brochetas el día de antes y dejarlas húmedas durante la noche.

Photo credit: Lew Robertson - Getty Images
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3. COCINAR EN PARRILLAS SUCIAS

¿De verdad quieres las hamburguesas de la semana pasada con el salmón de hoy? Muchos afirman que las parrillas con suciedad acumulada dan mejor resultado pero no hay peor ni más cerda excusa que esa: están sucias, punto. Caliente, limpia y lubricada, ese es el mantra (de la barbacoa).

La solución: después de una sesión de barbacoa, mientras la parrilla aún está caliente, usa un cepillo para parrilla o un raspador de madera para eliminar los restos de comida. Si no has limpiado tus rejillas por un tiempo (o más de un tiempo), puedes usar un bloque de piedra pómez para eliminar el carbón. Recuerda: la próxima vez que uses tu parrilla después de limpiarla, raspa o cepilla nuevamente y engrásala bien con aceite vegetal.

4. NO USAR LAS HERRAMIENTAS ADECUADAS

No hay necesidad de comprar muchas herramientas especiales para asar pero una espátula de mango largo y un par de pinzas de mango largo son casi que esenciales. Si usa versiones de mango corto puede que termines teniendo que ponerte ungüento para las quemaduras. Un tenedor (también de mango largo) puede ser útil para algunas verduras pero por favor no apuñales la carne con él porque perderá algunos de sus más ricos jugos.

La solución: repón tus utensilios en Amazon.

Photo credit: Kinga Krzeminska - Getty Images
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5. NO PRECALENTAR

La falta de paciencia te puede causar muchos problemas seas novato o experimentado. Si se asa directamente, es decir, se cocina la comida directamente sobre las llamas o las brasas, no se dorará correctamente si la parrilla no está lo suficientemente caliente. Lo notarás porque no hará más que pegarse al hierro y no hay cosa que te ponga de más mala leche.

La solución: si quitaste la rejilla para añadir carbón, asegúrate de volver a colocarla y déjala un ratito al amor del fuego para que se entone. Te quedará la carne con esas deliciosas marquitas de película.

6. USAR LÍQUIDO PARA ENCENDEDORES

Parece que te soluciona la vida pero lo único que hace es arruinarte la barbacoa. Fácil y sencillo encenderla, sí, pero la cantidad de químicos que tiene te fastidiará el sabor de la carne, créenos.

La solución: Paciencia, una vez más; sin ella no se consigue nada. Papel de periódico, bien de carbón y madera y llamita orgánica.

7. LLENAR LA PARRILLA

Este error puede causar problemas tanto con el sabor como con tu salud. Sí, sí. Si abarrotas la parrilla corres el riesgo de contaminación cruzada. ¿Y esto qué es? Asar pollo junto con mariscos y verduras, por ejemplo, significa que las bacterias del pollo podrían filtrarse en el resto. Y aunque no ocurra, como mínimo los matices de cada pieza se van a mezclar con los de la otra. Y no quieres eso.

La solución: asar los alimentos por separado puede llevar más tiempo pero agradecerás el resultado Los expertos en barbacoas recomiendan que se deje una cuarta parte de la parrilla vacía, lo que también puede ayudar en caso de que se produzcan llamaradas, para que tengas espacio para mover la comida.

Photo credit: Hinterhaus Productions - Getty Images
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8. NO TENER UN TERMÓMETRO

¿Cómo? Sí, si quieres ser un experto parrillero es lo que hay. No está mal pinchar la carne para comprobar si está hecha o cortarla por la mitad para ver su color pero hacerlo requiere que abras la tapa de la barbacoa con frecuencia, lo que alterará la temperatura (y por lo tanto el tiempo de cocción). Esta técnica también dejará tu corte de carne como un cristo.

La solución: nunca serás tan preciso como un termómetro, uno digital con sonda. Hazte con uno y apunta: una vez que tu bistec alcance entre 75 °C y 80 °C estará de diez ¿Lo quieres poco hecho? Déjalo en 52 ° C.

9. AÑADIR SALSAS Y CONDIMENTOS DEMASIADO PRONTO

Si tiras de salsas, muy a la americana, ojo. Untar la carne te puede parecer muy pro pero no lo hagas demasiado pronto, estos condimentos pueden reaccionar al excesivo calor y formar una capa alrededor de las piezas que las haga parecer (y saber) quemadas.

La solución: Nunca pongas salsa antes de los diez últimos minutos de cocción para que te quede un resultado sobresaliente.

Photo credit: Carles Navarro Parcerisas - Getty Images
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10. NO DEJAR LA CARNE REPOSAR

No importa cómo cocines la carne, nunca debes cortarla ni servirla al momento. El calor empuja los jugos de la carne hacia el centro y dejarlos reposar brevemente permite que se reabsorban y distribuyan de manera más uniforme. De esta manera, la carne estará más húmeda y tierna.

La solución: Reposo de tres a cinco minutos para bistec o chuletas de cordero, 10 minutos más o menos para piezas de carne más grandes como lomo de cerdo o pierna de cordero.

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