Las prendas que visten nuestros veranos #1: la camiseta de rayas marineras

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Photo credit: Getty / Instagram / Fotoweb
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La camiseta de rayas marineras es probablemente la única prenda capaz de poner de acuerdo a mayores y niños, hombres y mujeres y a aquellos con estilos diametralmente opuestos. Raro es encontrar un armario que no tenga al menos una –lo más normal es acumular varias– y más aún dar con alguien que reniegue de este estampado atemporal y eterno. Verano tras verano vuelve a hacer su aparición en los escaparates y las calles habiéndose convertido en símbolo de los días de sol en los que no hay mucho más que hacer que disfrutar de las vacaciones.

Pero no siempre fue así. Antes de convertirse en uniforme de los marineros franceses, que a mediados del siglo XIX empezaron a vestir camisetas de rayas blancas y azules que permitían identificarlos si tenían la mala fortuna de caer por la borda, el estampado era tachado por inmoral y libertino. En la Edad Media, las rayas se asociaban con la diversidad, un concepto con escaso predicamento entonces, y quedaron relegadas al armario de prostitutas, verdugos y presos. Su imagen mejoró cuando fueron adoptadas por los marineros –sus camisetas tenían 21 rayas, una por cada victoria de Napoleón Bonaparte– pero, sobre todo, después de que la mismísima Coco Chanel les diera su bendición.

Photo credit: Getty / Imaxtree
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Los marineros que poblaban la Costa Normanda inspiraron a la diseñadora a utilizar la camiseta de rayas en sus propios looks –la luce, por ejemplo, en una de sus fotos más famosas disparada en Villa La Pausa, su casa de la Riviera Francesa–y no dudó en incluirla en su colección náutica de 1917. Sin embargo, la historiadora especializada en moda y autora de la biblia del estilo marinero Nautical Chic, Amber Butchart, asegura que el papel de Chanel “tiende a ser enormemente exagerado en esta historia”. Según explica, ya antes algunos bohemios franceses como Sara y Gerald Murphy, amigos de F Scott y Zelda Fitzgerald y que vivían en la Costa Azul, habían elevado la camiseta de rayas marineras al estatus de prenda de moda.

Sea como fuere, las seguidoras de Chanel siguieron a pies juntillas sus dictados combinando sus perlas con las camisetas de rayas en los años veinte para después relegarlas al fondo del armario cuando dejaron de ser símbolo de subversión. Pero, sin necesidad de hacer spoiler, ya sabemos que la prenda ha llegado hasta nuestros días y gran parte de la culpa la tiene la Nouvelle Vague y los intelectuales que la resucitaron en los años cincuenta y sesenta. Después de Jean Seberg o Jeanne Moreau, los nombres que la convirtieron en icónica no han dejado de sucederse.

Photo credit: Silver Screen Collection - Getty Images
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Tal y como explica Butchart, la marinière sigue "siendo una de las pocas prendas básicas que puede lucir tanto un burgués como un bohemio, dependiendo de cómo se use o de quién la lleve adquiere un significado u otro". Así es como se ha colado en armarios tan dispares como el de Marilyn Monroe, Madonna, Pablo Picasso, Brigitte Bardot, Marlon Brando o Audrey Hepburn para llegar más tarde, convertida en símbolo contracultural, al de Vivienne Westwood o Kurt Cobain. Y la lista sigue: da igual si te apellidas Moss o Middleton, la camiseta de rayas marineras también es para miembros de la realeza (de la monarquía o de la moda).

Photo credit: DR
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El estampado, ya sea en formato camiseta, jersey o cualquier otra declinación, también ha acaparado infinitas apariciones en las pasarelas convirtiéndose en seña indisociable de diseñadores como Jean-Paul Gaultier. Pero más allá del enfant terrible de la moda, las rayas son recurrentes en multitud de firmas: de Chanel a Celine pasando por Ralph Lauren o Dior. Tampoco podemos olvidar la etiqueta Saint James, pionera en la confección de estas camisetas en un pueblo situado en la frontera de Normandía y Bretaña, Mont-Saint-Michel, donde se siguen produciendo a día de hoy. A pesar de que en un principio sus jerséis marineros eran creados para proteger a los pescadores bretones de las inclemencias del mar, con el tiempo se han convertido en una pieza de moda. Alexa Chung, por ejemplo, las situó como prenda cool por excelencia cuando las lució hace unos años en varias versiones.

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Pero, ¿qué tienen las camisetas de rayas para seguir funcionando–y reinventándose– tantas décadas después? Parte del misterio reside en que es imposible toparse con una de estas prendas y no asociarla con el dolce far niente estival. Una relación que comenzó cuando en los años setenta se aprobó la cuarta semana de vacaciones pagadas en Francia, que animó a los franceses a pasar más tiempo de descanso junto al mar. Así los veraneantes adoptaron el estilo náutico por pura mímesis y el resto es historia. La libertad asociada al mar quedó para siempre representada por las rayas blancas y azules de la camiseta que ha vestido nuestros veranos desde la infancia y que seguirá perenne cada vez que los termómetros indiquen que es momento de salir a pasear con camiseta marinera, pantalón blanco y un gesto despreocupado que solo se consigue en verano.

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