Por qué el Óscar a 'Parásitos' es tan importante para el cine

Ha sido una de las ovaciones en pie más grandes que recuerdo en todos los años que llevo quedándome despierto toda la noche para ver la ceremonia de los Óscar. Y son ya unos cuantos. Los pronósticos daban como gran ganadora de la noche a 1917 de Sam Mendes, pero finalmente ha sido la surcoreana Parásitos la que se ha alzado con el Oscar a Mejor Película, marcando un antes y un después en la historia de los Premios de la Academia.

Parásitos (cortesía de La Aventura Audiovisual)

Viendo el momento más esperado de la noche se podía sentir la emoción de la platea del Dolby Theatre, que vitoreaba al equipo de la película de Bong Joon-ho con encendido entusiasmo. En las redes sociales ocurría lo mismo. En mi casa hemos gritado tanto que seguro que hemos despertado a algún vecino. El triunfo de Parásitos ha sido recibido con emoción y alegría en todas partes. Porque aunque había una fuerte posibilidad de que se llevase el mayor premio de la noche, en el fondo la mayoría creíamos que la Academia no atrevería. Pero se atrevió. E hizo historia.

De sus seis nominaciones, Parásitos ha hecho un fantástico promedio llevándose cuatro: Mejor Película, Mejor Película Internacional, Mejor Director y Mejor Guion Original. Esto marca el final de una temporada de premios en la que se ha impuesto de forma imparable, así como un excelente recorrido comercial que la sitúa como un éxito mundial con más de 150 millones de euros recaudados a nivel global (BoxOfficeMojo). A lo largo de 2019 Parásitos conquistó a la crítica, ha arrasado en los premios y ha sido una de las películas más comentadas y recomendadas del año. Un fenómeno indiscutible.

¿Por qué su victoria en los Oscar es tan importante y significa tanto de cara al futuro de estos premios, y del cine en general? Para empezar, porque se trata del primer film de habla no inglesa en llevarse el Óscar a Mejor Película (y por tanto, también el primero en ganar en la categoría principal y la de habla no inglesa). Solo 11 películas “extranjeras” han sido nominadas a Mejor Película en los 92 años de historia de los premios más importantes del cine (Quartz) y ninguna se había acercado tanto como Parásitos a lo largo de estos últimos meses. La penúltima, Roma de Alfonso Cuarón, logró el año pasado unas impresionantes diez candidaturas, de las que se llevó tres estatuillas, entre ellas Mejor Película de Habla No Inglesa. Sin embargo, no la de Mejor Película, reservada siempre para películas en inglés. Parásitos parecía destinada a correr la misma suerte, pero finalmente ha roto con una de las tradiciones más aparentemente inquebrantables de la Academia.

Es muy significativo que Parásitos haya sido coronada la mejor película del año en la edición que ha rebautizado la categoría Película de Habla No Inglesa como Película Internacional. Está claro que algo está cambiando en la Academia de Hollywood. El mismo Bong Joon-ho ha mostrado su felicidad por ser el primero en recibir el premio con la nueva denominación. Un premio que ya sabía a gran victoria para él. Tanto que creía que después de recibirlo se podía relajar porque ninguno de los siguientes iba a recaer en su película. Se equivocaba, claro. Poco después le esperaban los premios a Mejor Director y Mejor Película.

Parásitos (cortesía de La Aventura Audiovisual)

Como decía, el cambio se puede sentir en el ambiente. El discurso de Joon-ho en los Globos de Oro, donde Parásitos también se hizo con el premio a Mejor Película de Habla No Inglesa, nos dejó la clave: “Una vez superéis la barrera de un centímetro de los subtítulos, descubriréis muchas más películas increíbles” (Variety). Ese es el problema que ha arrastrado la Academia durante mucho tiempo. Unos votantes a los que les cuesta mucho salirse de su burbuja conservadora y hacer caso al cine que se hace más allá del idioma inglés, al que requiere leer subtítulos en pantalla.

Resulta paradójico que los Oscar siempre se hayan preciado de ser un evento con una audiencia millonaria global (que en muchos casos, como en España, trasnocha para no perderse la gran noche del cine), pero casi nunca hayan sido capaces de abrazar plenamente la cinematografía internacional. Sí, a lo largo de su historia ha habido películas de habla no inglesa que se han colado en categorías habitualmente reservadas para el cine norteamericano y británico, fenómenos de audiencia como Amélie, La vida es bella, Tigre y dragón o Roma. Pero a la hora de la verdad, la Academia siempre barre para casa. Por eso resulta tan refrescante lo que ha pasado este año con Parásitos. Porque por fin los votantes se han salido de su zona de confort. Por fin han decidido no elegir la opción conservadora, sino la más emocionante. Por fin han reconectado con un público que avanzaba mientras ellos se quedaban obsoletos. Parásitos es algo completamente distinto. Totalmente actual. Es una sátira feroz sobre el capitalismo, la diferencia de clases y el privilegio. Es una comedia brillante. Es un thriller impactante. Es una de las películas más originales e inteligentes de los últimos tiempos. Ha sido la película del año para cinéfilos y publicaciones, y finalmente los Óscar la han reconocido también como tal.

El cine de Hollywood se consume en todo el mundo y ya va siendo hora de que en Estados Unidos abran horizontes y nos correspondan haciendo más caso al que se hace fuera de sus fronteras lingüísticas, que superen esa barrera de un centímetro de la que hablaba Bong Joon-ho y descubran que otro cine es posible. Tal vez me esté dejando llevar por la emoción del momento, pero que un año después de las diez nominaciones de Roma, una película surcoreana haya ganado el Óscar a Mejor Película me dice que al menos la Academia ya está en el camino que lleva hacia un futuro más diverso, multicultural e internacionalParásitos ha abierto esa puerta, esperemos que no se cierre.

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