¿Qué opciones tienen las 9 nominadas de ganar el Óscar a mejor película?

El 9 de febrero se celebra la gran noche del cine con la 92 ceremonia de los premios Óscar. Una gala que volverá a prescindir de la figura del presentador para dar más protagonismo a sus nominados (y de paso evitar críticas añadidas) y en donde varias películas parten como favoritas para el premio máximo. Este año hay para todos los gustos. Desde la candidata del gusto clásico de la Academia a opciones que podrían suponer un riesgo más que acertado si se atreven a premiarlas. Por eso hemos pensado qué características de cada cinta nominada a mejor película podría convencer a los académicos. No se trata de un pronóstico, sino de imaginar si alguna película da la sorpresa, por qué sería.

Joker (Warner Bros.), Jojo Rabbit (Cortesía de 20th Century Fox), Parásitos (Cortesía de La Aventura Audiovisual), Mujercitas (Wilson Webb; © 2019 CTMG, Inc. All Rights Reserved.), Le Mans 66 (Merrick Morton; TM and © 2019 Twentieth Century Fox Film Corporation. All rights reserved), Érase una vez en... Hollywood (Andrew Cooper, © 2018 CTMG, Inc. All Rights Reserved), El irlandés (Netflix), Historia de un matrimonio (Wilson Webb; Netflix), 1917 (Francois Duhamel / Universal Pictures and DreamWorks Pictures)

Que 1917 podría alzarse en la madrugada del lunes con el premio máximo no hay dudas. A juzgar por su éxito en el circuito de premios de sindicatos -cuyos miembros en su mayoría pertenecen a la Academia- se podría decir que Sam Mendes tiene el Óscar casi en sus manos. Pero Parásitos también. Joker podría dar la nota. Incluso Érase una vez en… Hollywood podría darle a Quentin Tarantino la primera estatuilla a mejor película de su carrera. Sin olvidar que Historia de un matrimonio o Él irlandés podrían cobrarse la revancha tras ser relegadas en muchos premios, mientras que una victoria de Jojo Rabbit cambiaría la historia. Todo puede pasar, así que analizamos con mi compañero Pedro J. García por qué cada una tiene opciones o ninguna.

ÉRASE UNA VEZ EN… HOLLYWOOD
No es un secreto que la Academia siente debilidad por Quentin Tarantino. El aclamado cineasta de Knoxville tiene dos premios Óscar en su haber, ambos por su labor como guionista (Pulp Fiction y Django desencadenado), pero nunca se ha llevado la estatuilla como director ni mejor película. Este año marca su tercera nominación en la categoría de dirección con Érase una vez en… Hollywood, que ha cosechado nada más y nada menos que 10 nominaciones (igualando a 1917 y El irlandés y solo por detrás de Joker, que tiene 11). ¿Será este el año en el que por fin se lleve la estatuilla en las categorías principales?

La novena película de Tarantino tiene fuertes competidoras, pero su número de candidaturas y su éxito en los Globos de Oro, donde se llevó los premios a Mejor Película de Comedia o Musical, Mejor Guion y Mejor Actor de Reparto para Brad Pitt, la sitúan en la mitad aventajada de la lista y si la noche decide dar un giro inesperado, podría dar la sorpresa. Tarantino ha expresado en muchas ocasiones su intención de dirigir una décima y última película antes de retirarse. ¿Se esperará la Academia a darle el Óscar como regalo de despedida o lo hará antes, con el film más nominado de su carrera?

¿Por qué puede dar la sorpresa? Porque Érase una vez en… Hollywood es una carta de amor al cine y una celebración de Hollywood como fábrica de sueños y oportunidades, por lo que los votantes podrían considerarla una ganadora muy apropiada. Pero si esto no ocurre, sabemos que no se irá de vacío, puesto que el Oscar de Brad Pitt está prácticamente asegurado después de haberse llevado todos los premios habidos y por haber en su categoría. (Pedro J. García)

1917
Hay quien diría que 1917 ya tiene el Óscar bajo el brazo. Después de todo, las historias de heroísmo bélico (aunque aquí sean británicos) siempre han sido del beneplácito de la Academia (La lista de Schindler, En tierra hostil, Platoon, El cazador, Patton, El puente sobre el río kwai son algunos ejemplos ganadores). No solo porque a nivel técnico -vestuario, coreografías, escenografía, fotografía- son un desafío enorme, sino porque representan a la humanidad dividida entre sus miserias más horribles contra sus virtudes más extremas (como lo es dar la vida por el prójimo).

La cinta de Sam Mendes sigue la misión de dos soldados en la Primera Guerra Mundial que deben advertir a un pelotón que el ataque que están a punto de perpetrar contra los alemanes es una emboscada. Al igual que Birdman -ganadora a mejor película en 2015- la película está rodada en un solo plano secuencia (o dos, debido al único corte en la mitad de la historia), siguiendo la misión en tiempo real y transmitiéndonos la adrenalina y el peligro constante de la guerra. ¿Por qué podría ganar? Porque no solo ha arrasado en la temporada de premios y en las galas de la mayoría de sindicatos -indicándonos un favoritismo evidente en Hollywood- sino porque es una proeza dramática y técnica en todos los sentidos. 1917 brilla por donde se la mire. La banda sonora compuesta por un genio como Thomas Newman (nominado a 15 premios Óscar ¡y todavía no ganó ninguno!) contagia la intensidad del metraje convirtiéndose en un protagonista más de la historia. Al igual que la increíble fotografía de Roger Deakins (ganador casi seguro) y una dirección de Sam Mendes que demuestra que la colaboración es la clave de un buen director. El británico deja que cada departamento brille por sí solo, sirviendo como coreógrafo de una historia que mantiene un ritmo in crescendo, que no recae en el patriotismo fácil del género, para permitirse contar un drama que se adentra en la valentía del ser humano. 1917 es sencillamente brillante y si no gana, será porque alguna otra da la sorpresa. Incluso no sería de extrañar que termine siendo la producción con más estatuillas de la noche (parte con 10 nominaciones). (Valeria Martinez)

JOKER
Ay… Joker, Joker. Si hubiéramos confeccionado esta lista en octubre, cuando el hype estaba por las nubes, seguramente hubiéramos dicho que era la ganadora definitiva. Y esto es porque Joker es una película de impulsos inmediatos. Es imposible verla y no reaccionar al instante. Las sensaciones encontradas perviven durante días, revolviéndonos por dentro con su bofetada crítica a la realidad social. Pero -y es que hay un pero- las emociones se calman, y poco a poco comenzamos a digerirla dándonos cuenta de que, una vez pasado el tiempo, su brillantez comienza a apagarse. No solo porque comenzamos a darnos cuenta que de todo su conjunto, solo recordaremos la actuación de Joaquin Phoenix para siempre, sino también porque los déjà vu comienzan a hacer mella, descubriendo que esa originalidad que vimos en pantalla era superficial.

El impacto inicial de una película hecha para sacudirnos por dentro logra nublar nuestra mente al principio, pero con el tiempo los recuerdos vuelven y comenzamos a ver a Joker más como un homenaje a Martin Scorsese o como la gran película de Joaquin Phoenix que como producto en sí mismo. Y es por eso que muchos creemos que el lugar de Todd Phillips en la categoría de mejor director debería ser ocupado por Greta Gerwig.

Dicho esto, Joker llegará a la ceremonia siendo la película más nominada del año con 11 candidaturas, aunque la más asegurada es la de Joaquin Phoenix a mejor actor. ¿Podría ganar el Óscar a mejor película? Si, y explico por qué. A pesar de todo lo expuesto, la industria del cine está fascinada con la cinta. Por un lado, porque demuestra que el género de comics sigue encontrando vías diferentes para expresarse y seguir amasando millones en todo el mundo dando más seguridad a aquellos que siguen apostando por él (no olvidemos que hasta Bradley Cooper se sumó a la moda y es uno de sus productores). Darle el Óscar cementaría ese afán de negocio con la aprobación final de la industria. Pero también sería un riesgo aplaudido -no tanto como si premian a Parásitos-. Joker podría ganar por ser una película arriesgada que sabe jugar sus cartas para despertar al espectador, darnos una sacudida emocional y mandarnos para casa con la conciencia hecha un lío. Si gana marcaría un antes y un después en la historia de la Academia. (Valeria Martinez)

PARÁSITOS
Y llegamos a la película que podría desbaratar las quinielas más conservadoras de la noche. Aunque si lo consiguiera, no sería exactamente una sorpresa. Parásitos es, sin lugar a duda, uno de los mayores fenómenos cinematográficos del año a nivel mundial. Este thriller cómico dirigido por Bong Joon-ho (Memories of Murder, The Host) ha arrasado entre el público y la crítica, acumulando premios allá por donde ha pasado: Globos de Oro, BAFTA, SAG, multitud de círculos de la crítica… la lista es interminable.

Su Óscar a Mejor Película Internacional (anteriormente conocida como Película de Habla no Inglesa) está garantizado, relegando a nuestro Pedro Almodóvar y su Dolor y gloria al segundo puesto de las favoritas en la categoría. Pero muchos analistas y aficionados al cine dan el triunfo de Parásitos en Mejor Película como una fuerte posibilidad. En la recta final de la carrera, los pronósticos sitúan como ganadora a 1917 de Sam Mendes, pero la película surcoreana podría dar el campanazo. Sería desde luego una decisión impactante que rompería con la tradición de la Academia, que en los últimos veinte años no ha arriesgado demasiado nombrando a las ganadoras, cintas que a menudo han caído en el olvido

Si Parásitos ganase el gran premio de la noche, sería la primera película de habla no inglesa en conseguirlo en los 92 años de historia de los premios más importantes del cine. Ante las críticas por su conservadurismo, no sería de extrañar que los votantes hayan decidido demostrar que son capaces de salirse de su cuadriculada forma de entender el cine para resintonizar con el público y premiar algo diferente. ¿Por qué puede ganar? Porque además de ser una ácida crítica sobre la lucha de clases y el privilegio, es igual de impactante como divertida e impredecible. Es una obra salvaje pero elegante que demostraría una valentía en la Academia que lleva mucho tiempo brillando por su ausencia. Aunque 1917 es una gran película, la sátira sobre el capitalismo, la diferencia de clases y el privilegio de Parásitos representa mucho mejor el momento en el que vivimos. Además de ser para muchos la película del año. (Pedro J. García)

EL IRLANDÉS
Cuando El irlandés aterrizó en Netflix a finales de noviembre, más de uno dijimos: “aquí está la ganadora del Óscar”. Pero luego llegaron las críticas, la falta de premios y el auge de Historia de un matrimonio y 1917. Es una de las películas más olvidadas en cuanto a galardones se refiere cuando es una verdadera obra maestra y ejemplo de buen cine. Es probable que el olvido sea inconsciente debido a que existen otras producciones más dinámicas en competencia, pero no podemos descartar que sea todo lo contrario. No olvidemos que El irlandés es una película de Netflix. Es “la” película que pone al gigante streaming entre los estudios más grandes de Hollywood. De premiarla estarían abriendo la puerta de par en par al mercado online. Ya se negaron el año pasado al no premiar a Roma como mejor película, y no sería de extrañar que El irlandés simplemente esté repitiendo la misma historia.

¿Por qué podría ganar? Es difícil responder a esta pregunta. Porque es más que seguro que no lo hará. La Academia la habrá nominado a diez candidaturas, pero de ahí a que se marche con una estatuilla es otro cantar. Incluso me atrevería a sugerir que se marchará sin ninguno. Pero si dejamos a un lado este pronóstico, El irlandés debería ganar porque es una obra maestra y un ejemplo de que el cine de la vieja escuela sigue haciéndonos vibrar. Es la muestra de que hacer cine es un talento, que Martin Scorsese puede jubilarse mañana y habrá culminado su carrera por lo más alto. Porque es una película épica, cuidada al detalle, con momentos para masticar despacio y digerir con el paso del tiempo. (Valeria Martínez)

LE MANS ’66
Con excelentes críticas, más de €200 millones de recaudación mundial (la mitad en la taquilla estadounidense) https://www.boxofficemojo.com/release/rl990348801/ y el beneplácito del público, Le Mans ’66 puede ser declarada oficialmente como un éxito. Y a pesar de esto, la película dirigida por James Mangold apenas ha formado parte de la conversación cinéfila del último año. Sus indudables méritos han sido reconocidos por la Academia con cuatro nominaciones a los Óscar, incluida la de Mejor Película, pero aun así, casi nadie se acuerda de ella a la hora de hacer su quiniela. Es como una nominada invisible, un fenómeno curioso que quizá puede explicarse por la naturaleza abiertamente tradicional de la propuesta, una película deportiva basada en un hecho real y contada con respeto, pericia técnica y dramatismo hollywoodiense. Y todos sabemos lo mucho que le gustan los biopics a los votantes de los Oscar. Tanto es así que casi todos los años se cuela alguno en la categoría principal, llegando a llevárselo en varias ocasiones (Una mente maravillosa, El discurso del rey, Doce años de esclavitud…).

Sin embargo, en el caso de Le Mans ’66, como en el de tantas otras películas biográficas, su presencia en los Óscar es meramente testimonial, la recompensa a un trabajo bien hecho. Más allá de eso, la película sobre el piloto de carreras Ken Miles y la rivalidad entre Ford y Ferrari no tiene prácticamente ninguna posibilidad de alzarse con el mayor galardón de la noche. Como tampoco Christian Bale (excelente como siempre) tiene nada que hacer frente al favorito para llevarse a casa el Oscar a Mejor Actor, Joaquin Phoenix. Le Mans ’66 es una buena película, pero nunca estuvo destinada a ganar la carrera. (Pedro J. García)

HISTORIA DE UN MATRIMONIO
Si no fuera porque 1917 es la más sonada en las quinielas, confieso que este drama marital de Noah Baumbach es mi favorita personal. Historia de un matrimonio nos adentra en los dolores, rencores pero también en el amor que habitan en la separación de una pareja. Nos habla de la transición del amor, ese sentimiento que no muere sino que muta, cambia sin que a veces nos demos cuenta.

Si hubiera un Óscar a la mejor pareja, ese sin dudas sería para sus protagonistas. Scarlett Johansson y Adam Driver brillan con una química que traspasa la pantalla, contagiándonos sus frustraciones y sentimientos a través de lágrimas, risas, canciones y silencios (los dos están nominados).

¿Por qué podría ganar? Si ganara sería una sorpresa absoluta debido al peso de otras favoritas como 1917 y Parásitos. Pero si ganara sería por su poderío dramático. Por ser uno de los mejores ejemplos del cine de Noah Baumbach, íntimo, cercano, humano, sutil y reflexivo. Un drama para recordar con una historia que jamás pasará de moda. (Valeria Martinez)

MUJERCITAS
Después de numerosas adaptaciones cinematográficas y televisivas a lo largo del tiempo, parecía que Mujercitas ya no se podía contar más veces, pero entonces llegó Greta Gerwig y nos demostró lo contrario. Su versión de la popular novela de Louisa May Alcott ha resultado ser una de las películas más aclamadas de la temporada, además de superar las expectativas de recaudación en taquilla. La película protagonizada por un reparto estelar encabezado por Saoirse Ronan, con quien repite después de su opera prima, Lady Bird, cuenta con seis nominaciones. Pero entre ellas no se encuentra la de Mejor Dirección https://es.vida-estilo.yahoo.com/premios-oscar-error-olvidada-greta-gerwig-mujercitas-mejor-director-095449765.html, una decisión no exenta de polémica que ha desatado una ola de críticas a la Academia por volver a nominar únicamente a hombres en esta categoría (solo cinco mujeres han sido nominadas, entre ellas la propia Gerwig por su anterior trabajo).

A pesar de estar nominada a Mejor Guion Adaptado, la ausencia de Gerwig en la lista de directores candidatos al Óscar reduce las posibilidades de ver a Mujercitas coronándose como mejor película, aunque tampoco debemos descartarlo por completo. ¿Por qué podría dar la sorpresa? Porque, al fin y al cabo, es una obra prácticamente redonda en todos sus aspectos, tan feminista como imprescindible, con una dirección de actores maravillosa, además de haber gustado mucho en general. Eso sí, por si acaso, no contemos con ello. A menos que la Academia decida compensar el vacío a Gerwig en la categoría de dirección dándole a cambio el premio principal, algo poco probable, por no decir imposible, Mujercitas no tiene demasiadas posibilidades. (Pedro J. García)

JOJO RABBIT
Si ganara… ¡cómo me gustaría! Si esta sátira sobre Adolf Hitler llegara a ganar el Óscar a mejor película sería todo un acontecimiento. Pero si no lo hizo Charles Chaplin con El gran dictador en 1941 (en una ceremonia que se negó a premiarla dándole la estatuilla máxima a Rebeca de Alfred Hitchcock), dudo que lo consiga Taika Waititi.

Reconozcamos que Jojo Rabbit no es la mejor película de las nueve nominadas, siendo más bien un comodín inesperado que completa la categoría. A pesar de ser un riesgo magnífico en la carrera del director de Thor: Ragnarok -asumiendo incluso el papel del dictador nazi como reflejo infantil de un niño alemán durante la Segunda Guerra Mundial- el filme lo tiene más difícil que ninguno en convencer a la mayoría de los votantes. ¿Por qué? Porque Jojo Rabbit es una película que divide. O te encanta o la detestas, pero no te deja indiferente. Y este tipo de apuestas suelen tenerlo más difícil a la hora de conseguir la aprobación mayoritaria. Sin embargo, las características que la harían vencedora radican en la picardía del guion de Waititi para adentrarnos en una parte de la historia pocas veces retratada en cine (los campamentos de entrenamiento nazi juvenil) para revelarse en el tercer acto como un verdadero drama emocional. (Valeria Martinez)

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