Después de 35 años alejada del cine, ¿es Pepa Flores la justa ganadora del Goya Honorífico?

Dice la canción que ‘la vida es una tómbola de luz y de color’, pero del dicho al hecho hay un trecho. Que se lo digan a Pepa Flores, más conocida artísticamente como Marisol. La interpretó cientos de veces hasta que dijo nunca más. De eso hace ya 35 años. Se retiró y nunca más supimos de ella, a menos a nivel artístico. Ni una película, ni un cameo, nada de nada. Hasta ahora. La actriz y cantante malagueña ha sido elegida para recibir el Goya de Honor en la ceremonia que tendrá lugar el sábado 25 de enero, un premio otorgado a quienes ostentan una larga y exitosa trayectoria actoral. Si es así, es inevitable hacerse una pregunta, ¿es Pepa la justa merecedora de este galardón? 

Pepa Flores (Marisol) por las calles de Mágada en 2014 (Korpa; GTRES)

He ahí la cuestión. Más de tres décadas de vacío y silencio en las tablas no suele ser lo habitual en el currículum de sus ganadores. Su elección ha sorprendido y mucho. Quizás por eso, y por las dudas que se podrían generar con esta decisión, la Academia de Cine ha destacado que se lo han dado “por sus inolvidables interpretaciones y por ser una de las actrices más queridas y recordadas por el gran público”, como recoge el comunicado.

Es decir, más que su trayectoria, lo que se reconoce es lo que pudo ser y no fue, la nostalgia de otra época y el cariño al recuerdo de esa niña traviesa y pizpireta. Sin duda todo un precedente en la historia de estos premios que nunca antes habían hecho algo así. No es el cuánto, sino el cómo y el qué. Lo que hizo marcó una generación a la que enamoró con sus canciones alegres y esas películas que animaban las sobremesas en familia. Todo ello, eso sí, bajo la supervisión y la lupa del régimen franquista. 

Lo que para unos era un sueño, para ella era una pesadilla. Con este premio se pone de nuevo en la palestra a la actriz de 71 años y esa época de luces y sombras en su vida. Ella ha respondido a este homenaje con la educación y a la vez el misterio al que nos tiene acostumbrados, quizás temerosa y reticente de volver a lo mismo. Tras conocer la noticia reconoció sentirse “muy honrada y agradecida por este reconocimiento y por ello quiero darle las gracias a la Academia y desearle mucha salud a nuestro cine”, comunicó a la institución.

Poco más. El galardón también ha dado de qué hablar por otro asunto. Ni siquiera sabemos si este sábado 25 de enero, día de la celebración de los premios, estará presente su receptora para recogerlo. Su asistencia es una gran incógnita. “Se verá el día de la gala”, ha contestado Mariano Barroso, presidente de la Academia de Cine, en rueda de prensa al ser preguntado si Pepa Flores irá a recibirlo personalmente. Hasta la presente ningún cheque en blanco ni propuesta indecente han podido traer de vuelta a la artista a los escenarios o platós televisivos. Las únicas imágenes que tenemos de ella es la de sus paseos por su Málaga natal y poco más.

¿Romperá su silencio mediático esta vez? De momento se ha saltado toda la liturgia que implica ser ganadora de este premio. Cero entrevistas, cero ruedas de prensa y mucho menos sesiones fotográficas. Ni rastro de Pepa por ningún lado. Para guardarse un poco las espaldas y quizás para que no se especule en exceso, la Academia ha justificado este comportamiento asegurando que ninguno de los premiados “tiene un cláusula para hacer todas esas cosas. Por supuesto que no es obligatorio. Es un premio honorífico. Se da independientemente de que el galardonado vaya o no”, aclaró a Vanitatis.

Pero seamos sinceros, salvo en contadas ocasiones como fue el caso de Chicho Ibáñez Serrador, Goya de Honor del año pasado, que por motivos de salud no pudo asistir a la gala, lo normal es que acudan y disfruten de este homenaje. Si nos tenemos que dejar llevar por las palabras de su hermana Vicky Flores, despediros porque la inolvidable Marisol brillará por su ausencia una vez más. “Lo va a recibir quien sea, ella no. No va a ir a por él, eso te lo aseguro”, dijo convencida al programa El Madroño, de Telemadrid. 

Quienes más la conocen ven poco probable que salga de su felizmente elegido anonimato. Su amigo, el pintor Antonio Montiel, reconocía hace tiempo que en caso de recibir un premio honorífico no creía que asistiese a recogerlo. “Agradece que la gente se acuerde de ella, pero no iría. Me sorprendería si lo hiciera. En Málaga le pusieron una calle y no fue”, expresó también a Vanitatis. Facilidades las tiene todas pues la 34º edición de los premios Goya se celebra este año en su amada Málaga, así que todo puede pasar, la esperanza es lo último que se pierde. 

Los lugareños de su ciudad han aprendido a respetar esa privacidad y ni siquiera le piden selfies. Pepa enterró el mito para dar paso a la persona. No es que reniegue de lo que hizo pero tampoco quiere volver a la misma cantinela. Es parte de un pasado muy lejano, incluso doloroso para ella, una etapa tan feliz como infeliz. De ahí la pregunta y las dudas de si se trata de la justa merecedora del Goya de Honor. Desde luego méritos los tuvo y muchos.

A los 12 años llegó su primer bombazo con la película Un rayo de luz, bajo la supervisión de Manuel J. Goyanes, su descubridor, un papel que le valió el premio a mejor actriz infantil en la Mostra de Venezia. A partir de ahí, la locura y una infancia perdida, igual que la de su coetáneo, Joselito. La máquina de hacer dinero ganaba adeptos por milésima de segundo con cintas como Ha llegado un ángel, Tómbola o Marisol Rumbo a río, entre otras, con las que dio el salto a una Latinoamérica que le recibía con los brazos abiertos. Sus películas no se entienden sin sus inolvidables canciones, auténticos himnos de aquella época. La actriz y cantante iban de la mano, dos en uno. 

Temas como Muchachita, Tómbola o Me conformo, ya en su etapa más adolescente, se convertían en la banda sonora de esa generación que hoy aplaude este premio. Su presencia en la famosa gala ha generado más expectación que el propio Pedro Almodóvar, que ya es decir. Dolor y gloria, la película del director manchego está nominada en 16 categorías, y aún así, todos los ojos están puestos en Pepa. Para ella el premio ya lo tiene, el amor de ese público que, pasen los años que pasen, jamás la olvida. 

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