Fallos técnicos y bromas sin gusto: el bochorno de los Premios Feroz

Incómodos. Muy incómodos. Así nos sentimos al ver la gala de los Premios Feroz celebrada en la noche del pasado jueves entregados a lo mejor del cine y las series por la Asociación de Informadores de Cine de España. Y no porque Dolor y Gloria haya sido la gran vencedora con 6 lobitos, con esa victoria no podíamos estar más de acuerdo, sino por la retransmisión de una ceremonia desorganizada. Movimientos inseguros de cámara, problemas de sonido que se hicieron latentes desde el primer plano y unas cuantas filtraciones de micrófono cuanto menos bochornosas. Un dudoso directo que, como era de esperar, puso a los televidentes más feroces en mode on inundando las redes sociales con críticas y burlas.

(Jesus Briones; Copyright : GTRES)

Todo olía raro, mal o desorganizado desde el primer minuto cuando la cámara entraba a la sala en Alcobendas con un movimiento brusco, acompañada de un audio distorsionado y la aparición de Paco León y María Hervás como presentadores, cuando al actor y director se le escapó una frase por tener el micrófono abierto cuando ni siquiera habían dado la bienvenida. Ya, desde el comienzo, algo no iba bien. María Hervás, conocida por sus papeles en Gym Tony o La que se avecina, debutaba como presentadora y la pobre tuvo que apaleárselas con un público que no reaccionaba a sus bromas ni siquiera con el Ribera de Duero en la mesa, con un silencio casi abrumador que traspasaba esa incomodidad a través de la pantalla. Hizo lo que pudo, no fue su culpa, sino la de un guion que quiso recurrir a las bromas pesadas o sobreactuadas para expresar incomodidad irónica con la intención de ganarse la reacción de la industria presente. Pero ella tampoco estuvo a la altura para salir del paso. Al fin y al cabo era su debut y ni es Ricky Gervais ni tampoco Tina Fey o Amy Poehler.

Cabe destacar que muchos colegas de profesión que estaban presentes han celebrado la ceremonia en sus redes, siendo curioso que la retransmisión vista por televisión haya provocado otra reacción. Es probable que los desniveles de volumen en los micrófonos nos dieran la sensación de falta de interés entre los invitados y el escenario, con un sonido enfocado más en aquellos con micrófono que en el audio de ambiente, creando esa disparidad vista desde casa.

Aun así, los fallos fueron tan continuados que pasaron a convertirse en los protagonistas de la noche. Llevábamos unos 20 minutos de ceremonia y de repente pusieron un vídeo de Penélope Cruz ganando el Óscar sin avisar a la presentadora, oyéndose como preguntaba “hola, ¿se me oye?” mientras Paco León decía detrás de bambalinas “ay, qué subidón tío” y los ruidos de un micrófono abierto demostraban falta de cuidado amateur. El vídeo entró sin venir a cuento, sin presentación alguna, solo para hacer mención de que la primera actriz española en ganar la estatuilla dorada a mejor actriz (y la única todavía) había reconocido a Alcobendas en su discurso, donde se celebraba la ceremonia. Un homenaje un poco paleto, si somos sinceros, que dio pie a un agradecimiento muy bonito de Hervás a Penélope por demostrar a otros actores “que se puede volar muy alto manteniendo los pies en el suelo”, para arruinarla paso siguiente dejando a la actriz consagrada con cara de “dónde me han metido”.

Básicamente la presentadora decidió dar paso a una anécdota personal, contando que Penélope había chismeado su perfil en Instagram dándole like a tres fotos, pero no la seguía. El momento se convirtió en un ruego de que la siga, poniendo a Penélope entre la espada y la pared pero logrando el cometido. ¿Qué iba a ser con la cámara enfocándola? Al final, todo culminó en un bochorno fan que de divertido o simpático tuvo muy poco.

Pero ese no fue el único bochorno con Penélope como protagonista forzada. Los guionistas no tuvieron mejor idea que incluir una broma sobre la supuesta borrachera de César Vicente cuando recibió un premio por Dolor y Gloria de Los40, dejando a la actriz otra vez con cara de circunstancia. “Las gafas de sol las llevas tú (decía a Almodóvar), pero el que últimamente va ciego es César Vicente”, dijo dirigiéndose a la mesa que compartían Pedro y Penélope. El manchego ni se inmutó al chiste contra uno de sus intérpretes, mientras la actriz se sorprendía ante el atrevimiento quedándose los dos pasmados ante la broma de mal gusto.

Pero la cosa siguió y los Feroz ya nos daban retorcijones de barriga imaginando la preocupación y stress que estarían viviendo los responsables detrás de cámaras. Y más cuando estos premios estrenados hace seis años siempre habían destacado por sus ceremonias distendidas, espontáneas y amenas. Y es que no solo el guion de María Hervás tuvo la culpa, hubo varios personajes que tampoco supieron estar a la altura. Como Eva Llorach que hacía una broma al afirmar quedarse helada porque estaba junto a Gisela (que participó en Frozen… ¿entienden?) o el pobre Miguel Ángel Trudu que intentó pedirle matrimonio a su pareja cuando recibía el premio a Mejor Tráiler por Adiós para quedarse en un momento de silencio extraño haciendo que ella ni siquiera le respondiera aunque tuviera una cámara delante.

Mientras las cámaras bailaban sin coreografía aparente entre las mesas y los invitados no reaccionaban a las malas bromas del guion, la gala iba de mal en peor por culpa de fallos técnicos que hicieron que el audio de otros micrófonos se colase en el directo. El más bochornoso ocurrió cuando Julieta Serrano recibía su galardón a mejor actriz de reparto (arrebatándoselo a Penélope por cierto). Su discurso fue de los más bonitos de la noche, pero mientras la veterana actriz agradecía a Pedro Almodóvar y aplaudía al equipo de Dolor y gloria porque sin ellos “no existe nada”, se oían voces que decían “me estoy bebiendo el agua”, un “¡qué bonito!” y un “joder, qué fuerte”.

Leticia Dolera fue la única que supo utilizar la plataforma del directo para una causa más inteligente. La ganadora de mejor serie de comedia por Vida perfecta, animó a los televidentes e invitados a crear espacios de cultura que se enfrentaran a la intolerancia, dando lugar a historias de diversidad donde “los niños y niñas, adolescentes, LGBTI puedan sentirse representados” mientras aplaudía a su madre por “romper estereotipos” en los 80 y culminaba con un mensaje rotundo con referencias directas a Vox: "¡Frente a la cultura del pin parental, cultura antifascista!". Y todo mientras se colaban entradas de otro micrófono abierto. Terrible.

A estas alturas la vergüenza ajena que podríamos haber sentido al principio ya se había convertido en el hazmerreír de las redes. No sabemos si los realizadores optaron por cubrir la gala a cámara en mano como si fuera un rodaje de la secuela de La bruja de Blair o REC o si sencillamente faltaba organización en la sala de realización y edición del directo. Pero la verdad es que los continuos cambios a cámaras que estaban entre las mesas, con planos temblorosos e inseguros, nos marearon más que una tiovivo. La cosa fue bochornosa, desde el guion a las bromas, los silencios y los fallos técnicos, haciendo que la red no deje ni un títere con cabeza.

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