El prejuicio de la edad en Hollywood: recibir un papel para hacer de abuela al cumplir los 40

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El paso natural del tiempo lleva siendo el enemigo número uno de las actrices de Hollywood desde tiempos inmemorables. Llegar a los 40 en la industria del cine supone una sentencia profesional que se traduce en menos personajes protagonistas y muchos papeles de madre y abuela. Es decir, en la meca del cine los hombres maduran mientras las mujeres envejecen. 

Y si hace dos décadas muchos arqueamos la ceja con extrañeza al ver a una Catherine Zeta-Jones de 30 años siendo el interés romántico de Sean Connery a los 69 en La trampa (1999), ahora lo hacemos de nuevo al conocer que a Carrie-Anne Moss le ofrecieron un papel de abuela el día después de cumplir los 40.

Carrie-Anne Moss (AP Photo, Chris Pizzello, Gtres)
Carrie-Anne Moss (AP Photo, Chris Pizzello, Gtres)

Años después del éxito de la trilogía de Matrix la actriz llegó a los 40 con la esperanza de estar iniciando una etapa de madurez ante la gran pantalla, anhelando la llegada de personajes profundos e interesantes que le permitieran explorar las vivencias y emociones de la vida adulta. Sin embargo, lo que sí encontró fue que el prejuicio de la edad femenina en Hollywood no era ninguna leyenda urbana.

Durante una charla con la directora Justine Bateman publicada en The Hollywood Reporter, Carrie-Anne Moss confesó que le ofrecieron un papel de abuela “el día después de cumplir 40”. 

La intérprete revela que había oído que llegar a los 40 solía cambiar todo para una actriz, pero que no creía que fuera a sucederle solo porque le había sucedido a otras personas. “Pero literalmente el día después de mi 40 cumpleaños, estaba leyendo un guion que me habían enviado y hablando con mi manager al respecto. ‘Oh, no, no, no, no, no es ese papel [que estás leyendo], es el de la abuela’ dijo” contaba Carrie-Ann. “Sucedió de la noche a la mañana. Pasé de ser una chica a madre a más lejos que la madre”.

Reconoce que en aquel momento, con 40 años recién cumplidos, fue una realidad “brutal” que tuvo que afrontar, sobre todo al ver que sus compañeros masculinos no sufren el mismo prejuicio, como es el caso de muchas películas de Tom Cruise, Richard Gere o George Clooney. Pero también porque ella esperaba con ganas llegar a ese momento de su vida y plasmarlo en su carrera. “Veía a esas actrices francesas y europeas que tenían algo tan especial que las hacía tan seguras en su propia piel. No veía la hora de ser eso. Me esforcé por ello. Pero no es fácil estar en este negocio. Hay mucha presión externa” sentencia la actriz de 53 años.

Lamentablemente, la historia de Carrie-Anne Moss es una más en un mar de actrices que han padecido el mismo prejuicio. Sin ir más lejos, Helen Mirren definió la discriminación femenina por la edad como una práctica “indignante”. “Todos vimos como James Bond se hacía más y más geriátrico y sus novias más y más jóvenes. Es tan molesto” sentenciaba en 2015 (vía The Wrap). 

Jamie Denbo, conocida por su papel de Ginsberg en Orange is the New Black, dio a conocer hace un par de años que a los 43 años la habían tachado de “demasiado mayor” para interpretar a la esposa de un hombre de 57. La actriz compartió su historia en Twitter donde detallaba, sin dar nombres, que se trataba del papel de una madre de un personaje de 18 años y primera y única esposa del rol masculino, pero que el proyecto quería a alguien de 38 para el papel. "Viejos hombres blancos, disfruten de su última carrera. Todas estamos hartas de ustedes, lagartos" concluía enfadada.

Maggie Gyllenhaal compartió en una ocasión que a ella también le dijeron que era “demasiado vieja” para interpretar al interés amoroso de un hombre de 55 años, a pesar de tener 37 por entonces. “Me hizo sentir mal, luego me hizo sentir enojada y luego me hizo reír” confesó a The Wrap en 2015. 

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Incluso Dakota Johnson expuso sus frustraciones alrededor de esta realidad en la industria del cine poniendo como ejemplo a su madre, Melanie Griffith, y su abuela, Tippi Hedren. En una entrevista para Vogue se preguntaba por qué su madre no estaba en más películas cuando “es una actriz extraordinaria”, al igual que su abuela, y tachaba a la industria de ser “brutal”. “No importa lo dura que seas, a veces hay una sensación de que no te quieren. Es absurdo y feroz. Siempre que estoy inactiva, no estoy segura si volveré a trabajar” comentaba.

Sin embargo, gracias a movimientos como Time’s Up, a la continua labor de actrices como Meryl Streep y Geena Davis, y muchas otras que han optado por convertirse en productoras, esta percepción poco a poco está cambiando. Lo vemos reflejado en las exitosas y variadas carreras que actualmente disfrutan Reese Witherspoon (46), Kate Winslet (45), Amy Adams (46), Julianne Moore (60), Meryl Streep (71) o Glenn Close (74), aunque todavía queda camino por recorrer para que esto mismo lo puedan disfrutar actrices sin el mismo recorrido plagado de éxitos.

En el caso de Streep, fundó un curso para escribir guiones pensado para escritoras mayores de 40 con la intención de generar más proyectos para ellas, mientras la segunda fundó el Instituto Geena Davis para el Género en Medios en 2004, que analiza la representación de género, raza, incapacidades, edad, tamaño corporal y la comunidad LGBTQ+ en la pantalla. Por ejemplo, en 2019 analizó la representación de las mujeres mayores de 50 a lo largo de 30 películas taquilleras descubriendo que ninguna tenía una mujer protagonista mayor de esa edad, y que solo 1 de 4 películas incluía una mujer mayor de 50 con un papel importante en la historia. 

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