Un precioso piso que luce su arquitectura modernista aderezada con un estilo retro y ecléctico

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Photo credit: Montse Garriga
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En el corazón del Eixample de Barcelona, en un edificio modernista de 1910, nos enamoramos de este encantador piso que ha retado al desgaste y al tiempo. Su distribución original, los fantásticos y coloristas suelos de baldosa hidráulica, las cristaleras decoradas, los techos con molduras... mantienen su encanto, a la vez que brindan autenticidad. Además, este escenario arropa una decoración muy singular, repleta de frescura y dinamismo. ¿Los autores? El equipo de Wanda Barcelona. "En nuestro taller de diseño –explican– realizamos habitualmente trabajos de interiorismo para instalaciones efímeras o permanentes en restaurantes, hoteles y locales públicos". Pero en esta ocasión, su cometido ha sido algo diferente: una casa particular que requería una decoración en sintonía con la estructura "y con un inquilino de excepción: ¡Dani!, uno de los nuestros".

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Ellos lo tenían claro. La pasión de los tres por los clásicos de los años 50 y el diseño escandinavo les tentó desde el primer momento para acometer esta obra. "Nos gusta, sí, ¡qué mono! Pues lo ponemos", nos cuentan, con una nota de humor, su natural manera de crear y decidir, siguiendo siempre un elegante instinto. Lo cierto es que las estancias encajaron a la perfección con el desenfadado look de Wanda Barcelona: "Un proyecto debe buscar siempre la coherencia con el contexto y el entorno en el que se produce. Nos encanta convertir lo ordinario en extraordinario". Como guinda, algunas piezas de cartón diseñadas por ellos, enormes fotografías y bustos clásicos. El resto del espectáculo lo aporta la maravillosa luz natural que recorre de este a oeste la vivienda, así como el paisaje urbano que se cuela por la galería del comedor.

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Ideas del proyecto. Wanda Barcelona

El suelo, un factor influyente. Las baldosas hidráulicas modernistas que recorren todo el piso fueron la guía indiscutible a la hora de elegir la paleta de colores en la decoración. Predominan los neutros, la madera y los tonos serenos que dejan protagonismo a los preciosos mosaicos y al blanco de las paredes.
Amor incondicional por el estilo retro. La cultura vintage y el diseño de los cincuenta les enloquece. Y, sin duda, esta tendencia, en dosis sutiles y serenas, encaja a la perfección con la arquitectura. Así, las molduras de los techos y las vidrieras parecen relajar su aspecto clásico gracias a los guiños de humor aportados por algunos muebles y objetos.
www.wandabarcelona.com


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