El príncipe Andrés y la princesa Beatriz se harán cargo de los corgis de la reina Isabel II

·2 min de lectura
Reina Isabel II credit:Bang Showbiz
Reina Isabel II credit:Bang Showbiz

El príncipe Andrés y la princesa Beatriz se harán cargo del cuidado de Muick y Sandy, dos corgis que regalaron a la reina Isabel II después de la muerte del príncipe Felipe, en 2021.

Su Majestad se había resistido a adoptar nuevos perros en los últimos años porque no quería dejar a ninguno tras su muerte. Sin embargo, aceptó a los cachorros con la condición de que Andrés o Beatriz los cuidaran en algún momento.

Es probable que Candy, el último dorgi de la Reina -un cruce de perro salchicha y corgi- se una a Muick y Sandy, ya que están acostumbrados a estar juntos.

También se dice que Candy podría ser entregada a un miembro del personal de la realeza, ya que, en el pasado, cuando la reina criaba camadas de cachorros, ellos competían por estar al cuidado de algún cachorro.

Todavía no se ha decidido el destino de Lissy, otra de las perras de la difunta reina, cuyo nombre de pedigrí es Wolferton Drama, y es la actual campeona de cocker spaniel gundog del Kennel Club. Lissy, que lleva el nombre de la difunta reina, vive con su adiestrador Ian Openshaw.

Se espera que el rey Carlos III tome una decisión sobre su futuro en las próximas semanas.

La reina era una destacada criadora de perros de caza en Sandringham, y aunque Carlos heredará la finca de Norfolk, aún no se sabe si mantendrá las perreras de cría.

La reina Isabel II tuvo al menos 30 corgis en su vida, con diez generaciones de cachorros descendientes de Susan, el corgi que le regaló su padre, el difunto Rey Jorge VI, cuando cumplió 18 años.

También se le atribuye la invención del "dorgi" en 1971, cuando su corgi, Tiny, se cruzó con Pipkin, el perro salchicha de su hermana, la princesa Margarita.

Sus perros recibían un trato más que digno, con su propia habitación y cestas de mimbre elevadas. Las comidas de ternera, pollo, conejo, hígado, col y arroz solían ser preparadas por un chef, pero a veces por la propia reina.

Se dice que el príncipe Felipe "detestaba" los ladridos de los perros. En 1989 se dijo que llamó a un experto en comportamiento animal para que curara a los corgis de su costumbre de morder a los miembros de la Familia Real. Sin embargo, dos años más tarde, la reina trató de interrumpir una pelea de corgis y necesitó tres puntos de sutura tras ser mordida en su mano izquierda.