El ‘humo de segunda mano’, una lacra social que se suma a la enfermedad de los fumadores

En el Día Mundial Sin Tabaco, los expertos alertan del peligro del tabaquismo (también del pasivo)

Respirar el humo de los demás también mata. (Foto: Shutterstock)

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el tabaco está vinculado al 65 por ciento de todas las muertes en la Unión Europea. Esto supone 1,9 millones de fallecimientos cada año por cáncer y la misma cantidad por enfermedades cardiovasculares. 

 En España, esta adicción provoca al año 60.000 muertes, 164 cada día. Y es que, según datos extraídos del “Eurobarómetro sobre consumo de tabaco” (junio de 2015), el 29 por ciento de la población española fuma y de ellos, el 32 por ciento ha hecho un intento por dejar de fumar en el último año.

Para concienciar a la población sobre las consecuencias del  tabaco y fomentar hábitos de vida saludables, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) ha creado la página dejar de fumar, una microsite donde puedes encontrar información y ayuda para dejarlo tanto de forma presencial como usando la aplicación gratuita para móviles RespirApp. También hay consejos para el fumador indeciso y para el no fumador pero que tiene un fumador en su entorno más cercano al que quiere ayudar a dejar de fumar.

Según datos de la OMS a nivel mundial, 600.000 muertes ocurren entre personas no fumadoras expuestas al humo del tabaco. (Foto: Getty Images)

Además, los neumólogos advierten que el tabaco causa directa de las principales enfermedades respiratorias. En concreto,  el tabaco está detrás del 90 por ciento de los casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), y es uno de los principales motivos por los que las enfermedades respiratorias ocupan el tercer puesto en el ranking de causas de mortalidad, por detrás de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

A pesar de los esfuerzos legislativos, el tabaquismo se sigue iniciando a edades precoces en España, entre los 12 y 13 años, de forma que el 80 por ciento de los casos se inicia en el consumo de tabaco antes de los 18 años. 

Para el Dr. Juan Antonio Riesco, coordinador de Separ EPOC y Tabaco 2015-2016, el mayor porcentaje de fumadores se sigue dando en el estrato de edad entre 25-35 años, donde está el mayor porcentaje de fumadores con EPOC sin diagnosticar. 

“Muchos fumadores presentan síntomas respiratorios crónicos y no consultan a su médico porque desconocen qué es la EPOC; de ahí que exista un infradiagnóstico de un millón y medio de casos; ya que los estudios epidemiológicos indican que en España hay 2 millones de pacientes de EPOC, pero se diagnostican poco más de medio millón de personas. El resto, continúan sin ser detectados y sin recibir tratamiento, por lo que su pronóstico es peor“, explica el experto.

Por este motivo, todos los fumadores con síntomas respiratorios y una edad superior a 35 años deberían consultar con su médico para descartar la existencia de EPOC, que se desarrolla en uno de cada cuatro fumadores.

A pesar de saber que la causa principal de la EPOC es el tabaco, hasta un 35-50 por ciento de los casos diagnosticados continúan fumando. 

“Esta prevalencia es muy elevada y se correlaciona con peor pronóstico de supervivencia, ya que los productos del humo del tabaco generan procesos inflamatorios en los pulmones, alteraciones y pérdidas de elasticidad pulmonar, que desemboca en tos, expectoración y disnea que conduce a pérdida de calidad de vida y exacerbaciones“, señala el Dr. Riesco.

Por si no fuera suficiente con los daños directos del tabaco (lo que sufren los fumadores),  los neumólogos advierten que la exposición pasiva al humo del tabaco puede causar múltiples enfermedades respiratorias y cardíacas en los niños.

La exposición prenatal como postnatal al humo del tabaco daña gravemente la salud respiratoria de los niños y niñas, aumentando la probabilidad de presentar síntomas y enfermedades respiratorias agudas o crónicas. 

Además, dicha exposición pasiva al humo del tabaco no solo afecta a los niños durante la infancia, sino que también puede tener consecuencias negativas en su vida adulta. 

La temprana edad de inicio de los fumadores agrava los síntomas y las enfermedades en la edad adulta. (Foto: Getty Images)

“Lamentablemente, y a pesar del volumen de evidencia científica disponible, es alarmante la alta proporción de población que persiste en el hábito de fumar, incluso con niños y niñas en el entorno más próximo, aun sin ser plenamente conscientes del daño realizado a uno mismo y a los demás”, afirma el Dr. José Francisco Pascual Lledó, neumólogo y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). 

El humo inhalado por los no fumadores que contamina los espacios interiores y los ambientes exteriores se conoce como ‘humo de segunda mano’ o ‘humo de tabaco ambiental’. 

La inhalación de este humo por parte de los no fumadores se denomina ‘tabaquismo pasivo’ o ‘tabaquismo involuntario’. La exposición pasiva al humo del tabaco no es simplemente un comportamiento dañino, si no que puede ser mortal, especialmente en niños y bebés. 

Esta exposición involuntaria es la causa de múltiples enfermedades respiratorias infantiles, como el asma y la neumonía, y de patologías cardíacas graves además de muerte súbita del lactante. También conlleva múltiples hospitalizaciones evitables.

Exponer a los niños al humo de tabaco es un ‘atentado’ contra su salud y sienta un mal precedente (ejemplo). (Foto: Getty Images)

Acorde con los resultados de estudios científicos, la exposición durante el periodo gestacional y en la infancia se asocia con un aumento del 40 por ciento de probabilidad de desarrollar fibrilación auricular en la edad adulta. A este efecto nocivo también se puede añadir que la exposición al humo de segunda mano estimula el crecimiento de las bacterias que causan las caries, así como la predisposición a sufrir diabetes. 

Según los datos de 2011, el número total de muertes atribuibles a la exposición de humo de segunda mano en los hogares y en los ambientes profesionales en España se situó en 1.028 fallecidos (586 hombres y 442 en mujeres).

“Dadas las consecuencias nocivas en la salud, es necesario acelerar las estrategias de protección de los niños a la exposición al pasiva al humo de tabaco. Es posible pensar en el tabaquismo pasivo infantil como una forma de maltrato a menores dado el daño sobre su salud que éste inflige”, asegura el Dr. José Francisco Pascual.

Por eso cada vez se están implantando medidas más restrictivas, ya que la regulación del consumo de tabaco en sitios cerrados, como en el hogar o en el coche, protege a los menores de dicha exposición involuntaria al humo del cigarro.

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