Las mujeres duermen (cada noche) 30 minutos más que los hombres

¿El truco? Ellas se acuestan más temprano y madrugan menos

Las mujeres gestionan mejor su tiempo de descanso porque ‘escuchan’ su reloj interno. (Foto: Getty Images)

Las mujeres tienen más probabilidades de conciliar el sueño por la noche que los hombres, según revela un estudio global sobre patrones de sueño.

El estudio, publicado en Science Advances, utiliza datos recogidos por una aplicación móvil creada para realizar un seguimiento de los patrones de sueño de casi 6.000 personas. Los investigadores responsables del proyecto, de la Universidad de Michigan (EEUU), querían saber cómo la edad, el género, la ubicación y otros factores influyen en los hábitos de sueño.

Los investigadores descubrieron que, cada noche, las mujeres duermen unos 30 minutos más de promedio que los hombres porque se van a la cama antes y se despiertan algo más tarde. 

Una tendencia especialmente pronunciada en el grupo de edad que va de los 30 a los 60 años. 

Además, según los los datos obtenidos, las mujeres son más propensas a dormir durante periodos más largos y sus hábitos de sueño cambian menos con la edad.

Los datos también revelaron que “las personas expuestas a la luz natural se van a dormir más temprano y duermen más" en comparación con los que pasan más tiempo en espacios cerrados, expuestos a la luz artificial.

Según la investigación la edad es el factor que determina la hora de irse a dormir, y la hora de acostarse de un país (no la hora de despertarse) es lo que predice la duración del sueño.

El estudio ha revelado que los hombres de mediana edad duermen menos y peor que las mujeres y otros grupos de edad; a menudo, por debajo de las siete u ocho horas mínimas recomendadas.

No obstante, según los investigadores, los hábitos convergen a medida que se envejece: los horarios de sueño son más similares entre las personas mayores de 55 que en el grupo de los menores de 30 años.

La geografía también influye en nuestras horas de descanso. En este sentido, los datos indican que los países culturalmente similares y cercanos geográficamente tienen patrones de sueño parecidos

Por ejemplo, Italia y España son dos de los países que más tarde se acuestan y con tiempos de sueño similares.

Los países que menos duermen son Singapur y Japón, con una media de 7 horas y 24 minutos, y el que más duerme, los Países Bajos, con 8 horas y 12 minutos.

“Aunque las diferencias no son abismales, cada media hora sueño supone una gran diferencia para las funciones cognitivas y la salud a largo plazo”, afirman los investigadores. 

Las obligaciones como el trabajo o la escuela determinan la hora de levantarse, que sí sigue un patrón más ajustado al reloj circadiano, al contrario que la hora de acostarse. (Foto: Getty Images)

Además, los autores apuntan que la presión cultural es responsable de haberle ido restando horas al sueño ya que las señales biológicas que recibimos cuando se acerca la hora de irse a dormir se “han debilitado o ignorado por motivos sociales”, y al retrasarse globalmente la hora de acostarse se “trunca la duración del sueño del individuo”.

De hecho, esta presión cultural puede llegar a anteponerse a los ritmos naturales circadianos a la hora de irse a dormir y alterar así el hábito del sueño. Es como si  tuviéramos la necesidad de demostrar que somos capaces de vivir con pocas horas de sueño. 

Los ritmos naturales circadianos son aquellas fluctuaciones en las funciones y comportamientos del cuerpo que van ligadas a las 24 horas del día y que son fijadas por unas 20.000 neuronas ubicadas detrás de los ojos que responden a la cantidad de luz que reciben.

Según esta investigación, parece que la sociedad decide cuál es la hora adecuada para irse a la cama, pero es el reloj interno de cada uno el que nos dice cuándo debemos despertarnos. Por lo que, irremediablemente, “irse a dormir más tarde va asociado con la pérdida de tiempo de sueño", explica Michigan Daniel Forger, coautor del estudio.

Las responsabilidades de la mañana, como ir trabajar y llevar a los niños al colegio, son factores determinantes que reducen el tiempo que pasamos durmiendo.

“Los relojes biológicos de los usuarios, no solo las alarmas, tienen un papel muy importante en el despertar. Estos hallazgos ayudan a cuantificar la ‘guerra’ entre el tiempo social y el tiempo solar”, añade Forger.

Para lograr estos resultados, los investigadores se sirvieron de Entrain, una aplicación para teléfonos móviles, que les permitió recoger datos de miles de personas en 100 países distintos y compararlos en base a criterios de edad, sexo y país de residencia.

La aplicación, desarrollada inicialmente para comprender mejor los efectos del jet lag, recomienda “horarios óptimos de iluminación” para ayudar a las personas a adaptarse a las diferentes zonas horarias. Los usuarios también pueden optar por un programa de que envía sus patrones de sueño al equipo para su posterior análisis.

Al registrarse en la app, los usuarios responden un breve cuestionario acerca de sus tiempos de sueño, su zona horaria local y la iluminación con la que suelen dormir; y eligen si enviar sus datos anónimos a los servidores de los investigadores. 

Los expertos aconsejan no utilizar ningún dispositivo tecnológico antes de irse a dormir porque mantienen el cerebro alterta, y la luz que emiten nos desvela. (Foto: Getty Images)

Según los datos de la aplicación móvil, la media de la duración del sueño se sitúa entre un mínimo de siete horas y un máximo de ocho al día.

“La reciente revolución en la tecnología móvil nos permite estudiar estos efectos sociales a gran escala, lo que permite, de un modo rápido y barato, adquirir datos de muchos usuarios y países”, cuentan los investigadores.

De manera que la tecnología podría ayudar a comprender los patrones de sueño y los efectos que tienen sobre nuestra salud.

La falta de sueño se ha relacionado con una serie de problemas de salud, incluyendo la depresión, el aumento de peso, e incluso, el cáncer. 

Un estudio de la Universidad de Oxford ha descubierto recientemente que estamos perdiendo “al menos una hora de sueño cada noche”, algo que puede conducir a problemas de salud física y mental.

En 2014, los investigadores ya alertaron de que el uso de “pantallas reflectantes” antes de acostarse puede causar sueño interrumpido y de mala calidad.

“Dormir es más importante de lo que las personas se creen”, dicen los investigadores. “Pasar muchos días sin dormir lo suficiente disminuye el rendimiento”, afirma Olivia Walch, una de las autoras del estudio.

Los resultados corroboran encuestas realizadas anteriormente a gran escala y estudios de laboratorio, lo que avala la eficacia de la tecnología móvil como metodología fiable para generar y comprobar hipótesis científicas en el mundo real.