La última moda: vuelve la compra a granel

Hace algunas décadas no era tan común eso de ir a un hipermercado, cargar el coche hasta arriba de víveres y volver a casa. Ni tampoco lo de hacer la compra por Internet y que llegue en apenas unas horas hasta la puerta de nuestra casa. No, lo que había antes eran tiendas de ultramarinos de barrio, colmados en los que no había ni ofertas de última hora en las cajas, ni packs de 16 litros de leche, ni ensalada verde metida en bolsa… A ellos acudía uno a comprar al peso legumbres, frutos secos, harina y casi cualquier cosa. Pues bien, esa forma de comprar ha regresado y es tendencia. Las tiendas al granel vuelven a formar parte del paisaje de nuestras calles.

Granel Madrid, Casa Ruiz (en Madrid y Barcelona) o Asalto de mata (Madrid) son ejemplos de que puede volverse a esa manera de hacer la compra sin exceso de paquetes de plástico y sin acumular cantidades absurdas de comida que luego no se consume. Pero, ¿de dónde nace este ‘revival’?

“Vimos que había tiendas tradicionales de granel que aún seguían funcionando en Barcelona y nos juntamos tres socios para montar un negocio que se materializó en una primera tienda que abrimos en la calle Hermosilla de Madrid en mayo 2014″, explica Josemaría Torregrosa, de Casa Ruiz que, actualmente, cuentan con tres locales en Madrid y uno en barcelona.

En las tiendas de Casa Ruiz uno podía encontrar al peso arroz, cereales, legumbres, harinas… “Ahora hemos ampliado la gama de productos, incluyendo chocolates, algas, setas deshidradatas y café, que es nuestra última incoporación. Le damos una vuelta al concepto de ultramarinos o colmado de toda la vida, con locales en los que todo está perfectamente ordenado”, añade Torregrosa. Un vistazo lo corrobora: sacos perfectamente dispuestos, tarros llenos de especias, una báscula antigua para pesar la mercancía…

El éxito de este tipo de establecimientos de venta a granel tiene que ver con la preocupación de una parte de la sociedad por el despilfarro de comida. “Lo bueno es que aquí la gente viene, compra 125 gramos de semilla de chía, por ejemplo, para una receta y así evita quedarse con medio sobre que quizá no vaya a utilizar próximamente y termina dando tumbos por casa”, explica Torregrosa. La otra baza a favor de las tiendas a granel es la ecológica: los clientes llevan su propia bolsa para las legumbres o los frutos secos o sus tarros para las especias, como el pimentón.

La filosofía de las tiendas de granel es también la de ofrecer a sus clientes un producto de la máxima calidad. Las legumbres, por ejemplo, que se venden no se parecen en nada a las de los supermercados. “Las que te encuentras ahora en una gran superficie pueden haber sido envasadas en 2011 con el lógico deterioro del producto”, dice Torregrosa.

Respecto al perfil del cliente hay una sorprendente variedad. “Por un lado, están los padres de niños entre cuatro y 10 años que están preocupados por dar un buen producto a sus hijos, pero también hay personas mayores que vuelven a esta forma de comprar porque era lo que conocían de siempre. Otro nicho son los deportistas, que vienen a por los frutos secos en crudo o los alérgicos, ya que vendemos  muchísimas harinas sin gluten también harina, como la de quinoa, la de garbanzos o la de kamut”. ¿Nos acabaremos desenganchando del súper para volver a la tiendita tradicional con sus sacos de lentejas y de garbanzos?