Si tienes que ver una sola serie policíaca, que sea ‘Line of Duty’

Pedro J. García
·9 min de lectura

Había oído hablar de la británica Line of Duty, pero nunca me había animado a verla. Las series policíacas simplemente no son lo mío y a pesar de las buenas críticas y la insistencia de mis amigos seriéfilos, seguía sin llamarme la atención. Y entonces ocurrió la pandemia. Durante el confinamiento del año pasado decidí darle una oportunidad y fue cuando entendí por qué me la recomendaban tan insistentemente. No solo es una buena serie, es una obra televisiva monumental y una absoluta lección de suspense, construcción de personajes y tensión.

Tras una espera de dos años, la sexta temporada llega por fin a Movistar+ con siete nuevos episodios (uno más de los que suele tener). Y esta es la ocasión perfecta para hacer lo mismo que otros hicieron por mí, recomendarla a cualquiera que quiera ver una de las mejores series de la actualidad. No importa si el policíaco no es tu género o si sueles huir de las típicas ficciones de investigación, Line of Duty es otra cosa. Es una serie sublime que te atrapa y no te suelta hasta que termina, que trasciende etiquetas para alzarse como televisión de calidad e imprescindible.

Line of Duty (cortesía de Movistar+)
Line of Duty (cortesía de Movistar+)

Antes de adentrarme en el fascinante mundo de Line of Duty había visto otra serie de su creador, Jed Mercurio, que me había conquistado por completo: Bodyguard, el absorbente thriller de Netflix protagonizado por Richard Madden que causó auténtica sensación entre los espectadores de la plataforma en 2018. Esa es otra de las razones por las que me lancé a ver Line of Duty desde el principio. Me dijeron, “Si te ha gustado Bodyguard, definitivamente tienes que ver Line of Duty”. Tardé en hacerles caso, pero cómo me alegro de haberlo hecho.

Line of Duty es anterior a Bodyguard. De hecho ya es toda una veterana de la televisión británica, donde bate récords de audiencia en su emisión original en BBC y es una de las series más vistas de la cadena pública, además de una de las ficciones mejor valoradas de su historia, que ya es decir. La primera temporada se estrenó en 2012, y para quien esté pensando que seguro que son demasiados capítulos para engancharse a estas alturas, nada más lejos de la realidad. Hay que recordar que estamos hablando de unas serie británica, y ya sabemos que suelen tener temporadas reducidas y van muy a su ritmo.

De hecho, siempre que pienso en Line of Duty me acuerdo de un genial chiste de la comedia The Good Place, en la que la británica Tahani (Jameela Jamil) habla de una serie de su país y dice completamente orgullosa que “se emitió durante 16 años en la BBC e hicieron casi 30 episodios”. Y es una broma, pero también es real. Line of Duty comenzó su andadura hace ya nueve años y acumula precisamente solo 30 episodios (sin contar los nuevos). Es decir, un número muy factible para ponerse al día con ella en cualquier momento, sin miedo a que se convierta en una tarea interminable.

Pero, ¿de qué va exactamente Line of Duty y que la separa del resto de series policíacas?

Pues bien, la historia se centra en la unidad anticorrupción de la policía inglesa AC-12, liderada por Ted Hastings (Adrian Dunbar). Junto a él, los agentes de esta unidad, Kate Fleming (Vicky McClure) y Steve Arnott (Martin Compston), investigan casos de corrupción dentro del propio cuerpo de policía, a menudo vinculados a crímenes sin resolver y conspiraciones mucho mayores de lo que parece al principio. Cada temporada abarca un caso diferente, disponiendo las piezas del misterio en su primer episodio, que suele empezar con una operación policial y da paso a una trama enrevesada y llena de sorpresas que va destapando cada vez más capas de una situación que siempre es mucho más compleja y llega más arriba de lo que creíamos.

Si la serie se ha convertido en un éxito tanto para el público como para la crítica es sobre todo por sus brillantes guiones y diálogos, así como por la forma en la que están escritos sus personajes. Más allá de sus impecables escenas de acción, Line of Duty se caracteriza sobre todo por tener las escenas de interrogatorio más tensas y taquicárdicas de la televisión, todo un trabajo de orfebrería narrativa. Cada vez que los protagonistas entran en la sala de interrogatorios y suena la alarma que indica que empieza, el espectador sabe que llega el momento más intenso del capítulo, mucho más que cualquier persecución o peligrosa operación policial, que ya de por sí suelen ser enervantes.

Pero además de los interrogatorios de infarto, Line of Duty destaca por sus impactantes giros de guion, con los que la serie nos mantiene constantemente alerta y sospechando de cualquiera que se cruce en nuestra mirada. En Line of Duty nadie se libra (incluidos los protagonistas). Cualquiera puede esconder un secreto que cambie por completo la investigación y todo lo que creíamos saber sobre el caso al comienzo de la temporada. La forma en la que los guionistas planifican y retuercen cada arco argumental es magistral, un trabajo de escritura que se traduce en una serie en la que cada detalle es crucial y donde no podemos pestañear si no nos queremos perder algo. Es decir, Line of Duty no es una de esas series para ver de fondo como otras policíacas, aquí se requiere nuestra atención al 150%. Y se compensa con momentos que dejan con la mandíbula desencajada.

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Aparte del trío habitual compuesto por los detectives Hastings, Fleming y Arnott, cada año se introduce uno o varios personajes vinculados con la nueva trama principal alrededor de la que gira la temporada. En la cuarta tuvimos a Thandie Newton (Crash, Westworld) y en esta sexta que comienza ahora nos encontramos con la actriz escocesa Kelly MacDonald en el papel de la inspectora jefe Joanne Davidson, probablemente la sospechosa más enigmática a la que la unidad se ha enfrentado hasta ahora.

Como suele ocurrir en todas las temporadas, un caso criminal da paso a una conspiración en la que miembros de la propia policía se convierten en sospechosos de corrupción al encubrir asesinatos o manipular pruebas con un propósito oculto. Y la sexta temporada va por este camino con el personaje de MacDonald, aunque siendo Line of Duty, nunca se sabe qué nos depara el resto del viaje.

Además del caso de cada temporada, la serie ha estado trazando durante todos estos años una trama central sobre un complot mucho mayor que llega a las altas esferas del poder, desde donde un grupo de peces gordos anónimos mueven los hilos, desvelando así a la propia organización policial como el gran villano de la serie. Es algo muy similar a lo que hizo recientemente la española Antidisturbios (también en Movistar+), que al igual que Line of Duty, partía de una operación policial que sale mal para dar paso a una investigación interna a los agentes involucrados que a su vez sirve para destapar la corrupción del poder (se nota que Rodrigo Sorogoyen es fan de la serie británica).

Y esto nos invita a hacer una reflexión sobre las series policíacas en 2021, en torno al debate sobre el papel de la policía hoy en día, que ha alcanzado un punto de ebullición tras los casos de brutalidad racista, corrupción y complicidad con la ultraderecha que hemos visto en los últimos años, tanto en Estados Unidos como en España.

En este panorama de tensión, una comedia policíaca amable como Brooklyn Nine-Nine se ha visto obligada a tomarse un descanso para replantear su propia naturaleza y su función social en los tiempos que corren. Y por el contrario, son series realistas como Line of Duty, Antidisturbios o su predecesora en HBO, The Wire, las que reciben el aplauso por atreverse a destapar los trapos sucios de la policía y el orden en lugar de mostrar a los agentes como superhéroes, un cliché que se ha quedado completamente desfasado.

'Line of Duty' (cortesía de Movistar+)
Kelly Macdonald, la nueva incorporación de 'Line of Duty' (cortesía de Movistar+)

En un revelador artículo de la web Vulture, publicado en 2020, varios guionistas, productores, directores y otros miembros del equipo en diferentes series policíacas se sinceraban sobre el conflicto moral que supone para ellos trabajar en una serie de televisión en la que se propaga ese mito de los policías como héroes, e incluso se glorifican prácticas que deberían ser ilegales. Series principalmente en abierto como Ley y Orden, que tratan de evitar temas controvertidos como la corrupción interna, la brutalidad o el racismo (o que los abordan de forma superficial), y que suelen recibir notas desde arriba para suavizar las historias y seguir perpetuando la idea de que la policía es intrínsecamente buena y heroica.

Con el rol de la policía en nuestra sociedad puesto en tela de juicio, una sitcom como Brooklyn Nine-Nine es acusada de propaganda, a pesar de sus evidentes buenas intenciones. En respuesta al clima social actual en Estados Unidos y el auge del movimiento Black Lives Matter, ellos han decidido hacer algo al respecto tratando de reenfocar la serie, lo cual los honra. Pero en este panorama, es una serie como Line of Duty la que se antoja más oportuna y acertada que nunca -a pesar de que lleva desde 2012 rascando (y arañando) en la superficie para adentrarse en los rincones más oscuros de las fuerzas de seguridad, enseñándonos que, como en todos los ámbitos, no existe el blanco o negro, sino la escala de grises.

Line of Duty es una de esas series que no son lo que parecen a simple vista. Bajo su fachada de thriller policíaco al uso, se encuentra una de las ficciones más apasionantes y adictivas de la televisión actual. Ver un capítulo crea la necesidad urgente de devorar el resto y llegar hasta el final de cada temporada, que suele resolver cada caso de forma explosiva y sorprendente. Las temporadas segunda y tercera son quizá su cima creativa, pura dinamita televisiva. Pero la serie entera merece la pena y, nueve años después mantiene el nivel con este nuevo arranque de temporada que promete volver a dejarnos sin uñas y al borde del asiento. Prometo que merece la pena.

La sexta temporada de Line of Duty se emite en Movistar+ con un episodio semanal cada miércoles. Las temporadas 1-5 están asimismo disponibles en Movistar+. Las primeras cuatro temporadas también se pueden encontrar en Netflix.

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