¿Por qué apenas se habla en España del proyecto de Errejón?

Asier Martiarena
·4 min de lectura
El líder de Más País, Íñigo Errejón. EFE
El líder de Más País, Íñigo Errejón. EFE

'España pondrá a prueba la semana laboral de cuatro días'. 'España pondrá en marcha una prueba de la semana laboral de cuatro días'. '¿Funcionará la semana laboral de cuatro días en España?'. 'España experimentará con una semana laboral de cuatro días, una novedad en Europa'.

Es probable que a alguno de ustedes les suene ligeramente el tema, pero a la mayoría no. Lo que acaban de leer son algunos de los titulares que le ha brindado la prensa extranjera al proyecto piloto que el Gobierno va a impulsar durante los próximos tres años. Concretamente los del medio alemán Deutsche Welle, el británico The Guardian, el semanario norteamericano Time o el afamado Washington Post, respectivamente. Otras aproximaciones al tema, como el realizado por Euronews, son aún más audaces y elevan la trascendencia del asunto preguntándose ¿Podría salvar el planeta la semana laboral de cuatro días en España?

Sorprende la relevancia mediática cosechada por el proyecto impulsado por el diputado de Más País, Íñigo Errejón, fuera de nuestras fronteras y lo desapercibido que ha pasado el asunto en nuestro país. ¿Cómo puede haber tanta diferencia? y ¿Cómo es que un ensayo de este tipo haya pasado desapercibido en nuestro país?

Puede ser que sea el tradicional complejo del español, por el que se aprecia más lo que viene de fuera que lo que surge dentro sus fronteras. De hecho, una experiencia similar con resultados parciales de los beneficios de la semana laboral de 4 días fue publicado en 2018 por la Auckland University of Technology Business School. Y en los años venideros fue mencionado en infinidades de artículos como un caso de éxito al incluir, como novedad, que no existiera una contrapartida en forma de reducción proporcional del sueldo o de un aumento de la jornada laboral los cuatro días restantes.

También existe la posibilidad de que apenas haya tenido recorrido porque en España nos hemos acostumbrado a que la política sea una batalla campal en la que apenas hay espacio para brotes verdes en forma de propuestas sociales.

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O también puede ser porque el experimento, mediante una enmienda parlamentaria, lo lidera Íñigo Errejón. Un portavoz de un partido minoritario del Congreso al que tampoco ayuda su pasado en Podemos. El mismo que le granjeó la animadversión de la bancada de la derecha y de la de su propio expartido en la bancada de la izquierda.

El proyecto piloto, sin embargo, no es menor. Cuenta con 50 millones de euros de presupuesto. Un montante nada desdeñable para un proyecto que el Gobierno ha dejado en exclusiva en manos de un socio minoritario -la coalición de Más País con Equo y Compromís apenas suma tres diputados-. Algo que no suele ser habitual. No hay muchos ejemplos de proyectos de semejante envergadura para partidos con poca representación.

No deja de ser una especie de compensación por el trabajo indirecto realizado por Íñigo Errejón restando apoyos a Podemos. Si lo recuerdan, Errejón contó con el espaldarazo del PSOE cuando decidió dar el salto desde Más Madrid a la política nacional. Todo se orquestó en un momento en el que su partido acababa de triplicar los escaños de la formación morada en las elecciones autonómicas de Madrid. Y desde Ferraz entendieron que acompañar de la mano su candidatura a la repetición de las elecciones generales de diciembre podría diluir el voto de Podemos rebajando la fuerza, y exigencias, de Pablo Iglesias para entrar a formar un gobierno de izquierdas. Finalmente, Errejón no replicó en las generales su éxito de las autonómicas y el PSOE no tuvo más remedio que incluir a Podemos en el gobierno de coalición para sacar adelante su investidura. Pero digamos que el PSOE le debía una. Y esta es una forma de pagar los servicios prestados, dando a Errejón una visibilidad y una agenda propia que ya querrían para sí partiros sin grupo parlamentario propio como Nafarroa Bai, el Partido regionalista de Cantabria o Teruel existe.

En vídeo | ¿Es posible implantar la jornada laboral de cuatro días?

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