¿Qué tiene de malo El Tirón? El concurso que sustituye a Pasapalabra no termina de convencer

El pasado 1 de octubre el Tribunal Supremo ordenó a Mediaset España cesar de manera fulminante la emisión de Pasapalabra. El clásico de las tardes de Telecinco se despidió por la puerta de atrás repentinamente tras un largo conflicto contra ITV Global Entertainment por los derechos de emisión. Una sentencia que ha abierto un importante agujero en el grupo de comunicación.

Christian Galvez en El Tirón (Mediaset, Fuente: Twitter/Telecincoes)

Y es que la cadena de Fuencarral ha rellenado este hueco en la parrilla televisiva con El Tirón, un concurso que pretende conservar la esencia del fallido formato mediante algunos elementos similares, pero que se queda en el intento. Y aunque las comparaciones son odiosas, los datos de audiencia hablan por sí solos. En su primera toma de contacto con los espectadores el pasado viernes 18 de octubre ya se veía venir la hecatombe: marcó un 14,3% (1,8 millones de fieles), es decir, arrancó sin tanta fuerza como arrastraba habitualmente su antecesor (que solía alcanzar los 2 millones de espectadores).

Pero, ¿por qué El Tirón no es un buen sustituto de Pasapalabra?

Así de primeras, un programa de tanto calado entre los espectadores es difícil de sustituir. Pasapalabra encumbró el género de los concursos de conocimientos mientras que El Tirón sigue dando palos de ciego, contribuyendo en pocos días a denigrar nuestros recuerdos colectivos del clásico de Telecinco y sus sucedáneos. Y es que desde hace más de una década la sabiduría ha eclipsado al azar en la pequeña pantalla con concursos que triunfan en las diversas cadenas de televisión como Saber y ganar, ¡Ahora caigo! o La ruleta de la suerte que actualmente hacen las delicias de los espectadores como en su día también lo hicieron Cifras y letras, ¿Quién quiere ser millonario? o ¿Sabes más que un niño de primaria?

En el caso de Pasapalabra se emitió por primera vez en España el 10 de julio de 2000, aunque su etapa en Telecinco no arrancó hasta 2007. Desde entonces, durante doce años ininterrumpidos, el exreportero de Caiga quien caiga, Christian Gálvez, se ha convertido en un rosto habitual de las tardes de la cadena de Fuencarral, de la misma manera que el encabezado musical y las pruebas.

Christian Gálvez en Pasapalabra (©Mediaset)

Por esto, a mí al menos no me sorprendió que la red se inundara de mensajes de decepción de los seguidores del programa tras conocerse que Pasapalabra desaparecería de la parrilla televisiva. De hecho, el enfado generalizado dio paso a una preocupación colectiva por si el concurso no se sustituiría por otro que guardara su esencia ya que era uno de los pocos formatos de contenido cultural que se emitía actualmente en la televisión generalista.

El pánico cundió entre los espectadores de Pasapalabra el 2 de octubre cuando los programadores de la cadena principal de Mediaset España optaron por alargar una hora más Sálvame, el magacín vespertino que se mantiene en el aire desde 2009. Eso sí, para dicha franja el programa adquiere la denominación de Sálvame Banana siguiendo la división del formato que de 16:00 a 17:00 horas se conoce como Sálvame Limón y de ahí a las 20:05 horas se nombra como Sálvame Naranja, teniendo más restricciones debido al horario protegido para la infancia.

Y en este contexto nace El Tirón. El error precisamente reside en que el nuevo concurso es una sección más del último tramo de Sálvame, que además ya no tiene tantas limitaciones. Da la sensación por tanto de que se ha pasado por alto la consideración de que ambos programas mantenían un público distinto y, de hecho, el informativo liderado por Pedro Piqueras se nutría de la audiencia del concurso más mítico de la televisión, pero desde su desaparición los números han empezado a flojear.

Ya el primer programa, emitido el pasado viernes, pese a los esfuerzos de los concursantes y el propio Christian Gálvez, no obtuvo el aprobado del público. Aunque el presentador desveló que se retomaba “lo que dejamos pendiente tanto con Orestes como con Rafa” y que había “mucho dinerito”, la cultura y entretenimiento que se presumía quedaron reducidos a la mínima expresión como también las pruebas preliminares con los invitados famosos que brillaron por su ausencia.

“Creo que hay muchísima gente en casa que estaba esperando que llegase ese momento, volver a ver ese duelo”, pronunció como homenaje el presentador antes de arrancar con la nueva mecánica del concurso donde dos participantes deben enfrentarse a un total de doce preguntas de cultura general con el objetivo de acumular aciertos o, en el mejor de los casos, conseguir el premio máximo si adivinan la docena de cuestiones que se plantean. Cabe destacar que el marcador se para en seco con cada fallo y que se hace un recuento de aciertos de cada concursante hasta agotar el tiempo que disponen desde el inicio. Además, si superan mínimo los veinte aciertos regresarán al siguiente programa acumulando 1.000 euros de premio.

El Tirón mantiene por tanto a los dos concursantes frente a un atril respondiendo a las preguntas del conductor pero apenas resulta atrayente porque se ha reducido media hora la escaleta habitual de Pasapalabra, es decir, el nuevo concurso se emite de lunes a viernes de 20:30 a 21 horas y si a esto le sumamos los cortes de publicidad apenas tiene ese tirón que lleva por título ya que dura 16 minutos mientras que su antecesor llenaba una hora.

Estos detalles no han pasado inadvertidos por los espectadores que, ante la pérdida de un clásico de la televisión, consideran El Tirón como un parche, un programa metido con calzador que lejos de contentar a la audiencia ha provocado que ésta responde mediante una lluvia de críticas.

Y es que por mucho que se haya intentado rescatar la esencia de la última prueba de Pasapalabra, que ahora evidentemente prescinde del rosco, e incluso se cuente con el presentador Christian Gálvez y con los dos últimos concursantes, Orestes Barbero y Rafa Castaño, que se disputaban el bote en la última entrega del extinguido formato (que por cierto ahora ha arrancado más bajo con 50.000 euros), los espectadores sienten que forma parte de un programa que es considerado el propulsor de la telebasura. Es más, El Tirón se graba obviamente en el mismo plató de Sálvame, es decir, en el mismo entorno donde Kiko Hernández, Belén Esteban, María Patiño y demás colaboradores suelen alzar la voz cada tarde. lo que no ayuda a la resurrección de Pasapalabra pues hasta se evita emular los grafismos y colores del hasta ahora concurso estrella de Telecinco.

Considero que El Tirón, que ya se conoce en redes sociales como “el Pasapalabra de Hacendado”, responde más a la necesidad de lanzar un programa de urgencia que a la consideración de transformar un formato tan exitoso que, para seguir triunfando en pantalla, necesita al menos de una vuelta de tuerca que incluya más intriga y emoción y que, en definitiva, no pretenda ser un Pasapalabra en miniatura.

En otras palabras, El Tirón, es un ejemplo perfecto que, por pésimo, nos sirve para sentenciar que no todos los programas que se sacan de la manga y que presumen de su bajo coste tienen calidad sino que más bien responden a una forma desesperada de atrapar a la audiencia. Salvando las distancias, me recuerda a varios programas fallidos como Top 50, emitido en Antena 3, un título sin alma ni personalidad hecho deprisa y corriendo, con Cristina Pedroche al frente del mismo, que se dio el batacazo igual que Nuria Roca en el efímero dating show Singles XD emitido en Cuatro en 2017.

Y es queda claro que las prisas nunca son buenas.

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