Por qué no siempre compensa operar una pérdida de visión como la de Lolita

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(Imagen: Telecinco - Mediaset)
Con su testimonio Lolita quiere llamar la atención sobre un trastorno del que apenas se habla y anima a la gente a acudir al oftalmólogo cuando noten síntomas típicos del desprendimiento de vítreo ya que puede ser la antesala de problemas mucho más importantes, como un desprendimiento de retina. (Imagen: Telecinco - Mediaset)

"Veo borroso porque se me ha desprendido el humor vítreo, tengo la mácula un poco rota", así fue como Lolita confesó a Jorge Javier Vázquez en Sálvame que tiene degeneración macular y que está preocupada tras haber perdido sensiblemente la visión en el ojo derecho.

El desprendimiento de vítreo es un trastorno ocasionado por el deterioro de la consistencia gelatinosa del líquido que rellena el interior del globo ocular. Es transparente, ya que tiene que dejar pasar la luz a través de la retina y además cumple con otras misiónes, como es la de mantener la forma del globo ocular. En cuanto a su composición, el humor vítreo contiene agua, fibras de colágeno, ácido hialurónico y algunas células, todo ello envuelto por una membrana denominada 'hialoides'.

Cuando el humor vítreo se vuelve más líquido de lo normal y pierde firmeza, termina 'colapsándose'. Como consecuencia, la membrana que lo envuelve (hialoides) se separa de la capa a la que se encuentra unida, la retina, pudiendo generar una rotura en este tejido.

Esto puede ocurrir debido al paso de los años, que hace que el vítreo vaya envejeciendo y perdiendo sus propiedades de gel. Poco a poco va desecándose y contrayéndose haciendo posible la aparición de unas pequeñas hebras flotantes dentro él, es decir, se producen moscas volantes.

Según explican desde la Clínica Universitaria de Navarra (CUN): "Generalmente, no revierte importancia, pero, en algunas ocasiones las moscas volantes asocian pequeños desgarros y/o hemorragias en la retina que pueden requerir tratamiento con láser para prevenir un desprendimiento de retina (patología más grave que precisa tratamiento quirúrgico)".

Junto a la edad avanzada, la miopía, la cirugía de cataratas y los traumatismos oculares son los principales factores de riesgo para padecer esta patología que puede ser operada. Sin embargo, los médicos le han apuntado que debería ser consciente de que podría perder aún más visión después de su operación.

"Me han dicho que espere diez o quince días y me han mandado un tratamiento. Pero me dicen que el postoperatorio puede ser mucho peor", continúa Lolita.

Es más, según los datos de los expertos, si las cosas no fueran bien podría pasar de un 60 por ciento de visión a un 40 por ciento. Y es que a pesar de ser molesto, los oftalmólogos no recomiendan el desprendimiento de vítreo porque consideran que no compensa los riesgos de la cirugía intraocular.

En concreto, los oftalmólogos no son partidarios de operar las moscas volantes ni el desprendimiento de vítreo, excepto en casos puntuales donde se afecte la visión de forma significativa. Y es que el desprendimiento de vítreo no es grave en sí; el problema surge cuando, al desprenderse, tira de la retina causando un agujero o desgarro en la retina.

Por tanto, no debemos alarmarnos si las moscas volantes son pequeñas, translúcidas, aisladas, y siempre presentan la misma forma y patrón. Aún así se recomienda una revisión oftalmológica programada.

Cuando las manchas volantes aparecen de forma brusca y numerosa, en forma de red o telaraña que ocupa gran parte del campo visua y sobre todo, si se acompañan de destellos luminosos (fotopsias), debe ser motivo de consulta urgente con un oftalmólogo ya que en estos momentos el desprendimiento puede no estar instaurado todavía.

Si el desprendimiento ya estuviera presente además de los síntomas anteriores podríamos notar una “sombra” o “telón” que nos impide ver por una parte del ojo.

En ambos casos, sí es importante un buen seguimiento oftalmológico para evitar problemas más graves. En algunos casos muy concretos, en que las condensaciones vítreas son importantes, y los pacientes están muy incómodos por la afectación de su calidad visual, se puede plantear la cirugía.

La técnica quirúrgica se llama 'vitrectomía', que consiste en eliminar toda la gelatina del interior del ojo, que es la causante de la mala visión y la aparición de moscas volantes. El objetivo de esta técnica es extraer parte del gel vítreo para después sustituirlo por una solución de agua, burbija de gas o aceite de silicona.

No obstante, como cualquier cirugía, la vitrectomía puede tener complicaciones como sangrado en el postoperatorio, desprendimiento de retina, un pequeño riesgo de infección intraocular (uno de cada 1.000 casos), un riesgo elevado de desarrollar una catarata (70 por ciento de los casos) o aumento de la presión intraocular.

Por eso, para reducir al mínimo estos riesgos, es básico realizar la operación en un centro especializado y de la mano de un cirujano oftalmológico reconocido.

Por supuesto debe haber un motivo médico 'consistente' para realizar esta cirugía, que consiste en extraer el humor vítreo porque impide la correcta visión. Por ejemplo, porque se haya producido una hemorragia vítrea debido a patologías como la retinopatía diabética o complicaciones de trombosis venosas retinianas.

Así pues, hay varias patologías oculares que pueden requerir una vitrectomía:

  • Retinopatía diabética.

  • Desprendimiento de retina.

  • Heridas oculares o traumatismos.

  • Agujeros maculares, degeneraciones maculares u otras enfermedades de la mácula.

  • Problemas secundarios o inflamaciones del ojo.

  • Patologías relacionadas con la alta miopía

  • Complicaciones después de operaciones de cataratas.

  • Complicaciones derivadas de la uveítis.

Durante la cirugía en función de la patología que se va a tratar, al paciente se le puede introducir en el ojo líquido parecido al que rellena la parte anterior del ojo, gas o aceite de silicona. Esto favorece el proceso de reparación de la retina y se va absorbiendo progresivamente. En otras ocasiones, en lugar de gas se usa aceite de silicona, que no desaparece naturalmente y que puede tener que extraerse en una segunda operación, pasados unos meses, siempre y cuando el oftalmólogo lo aconseje.

Una vez finalizada la cirugía, durante el postoperatorio, serán necesarias varias consultas de seguimiento, al menos, durante un mes.

Al día siguiente, el paciente podrá retirarse el parche oclusivo, no obstante, puede haber alguna molestia leve tras la intervención, sobre todo al parpadear. También puede tener el ojo rojo o sensación de cuerpo extraño. En los casos en los que se inyecta gas o aceite de silicona, la presencia de estas sustancias provoca mala visión, que va mejorando de manera gradual.

Por último, se recomienda no hacer movimientos bruscos con la cabeza y ejercicio físico intenso al menos durante la primera semana.

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