Por qué necesitamos una nueva temporada de Firefly, la serie de Joss Whedon que terminó demasiado pronto

Antes de dirigir la primera entrega de Los Vengadores (2012) y su secuela, Vengadores: La era de Ultrón (2015), Joss Whedon ya tenía en su haber varios éxitos televisivos y títulos de culto. El guionista y productor norteamericano es el creador de Buffy, cazavampiros, una de las series más queridas (y analizadas) de los 90, la cual a día de hoy sigue teniendo una legión de fans que se encargan de mantener muy vivo su legado. Su universo se expandió con el spin-off centrado en el vampiro sin alma Angel, que con Buffy sumó en total 12 apasionantes temporadas de Buffyverso.

Además de sus series vampíricas, Whedon ha desarrollado otros títulos venerados por el público, como la webserie autofinanciada Doctor Horrible’s Sing-Along Blog, comedia musical de ciencia ficción protagonizada por Neil Patrick Harris que tuvo una gran acogida en 2008, o la cult movie de terror La cabaña en el bosque, cuyo guion corría a su cargo aunque de la dirección se encargaba Drew Goddard (Malos tiempos en El Royale). Su trayectoria también incluye varias incursiones en el mundo de los cómics, donde ha guionizado X-Men o Runaways de Marvel y ha supervisado las múltiples colecciones editadas sobre sus creaciones televisivas, lo que se conoce entre su comunidad fan como el Whedonverso.

No obstante, la carrera de Whedon, que comenzó como guionista de sitcoms como Roseanne y continuó en films como Toy Story, Alien: Resurrección o Atlantis: El imperio perdido, también incluye más de un sonado fracaso. Empezando por la mismísima película de Buffy en 1992, que fue un batacazo comercial, siguiendo con la serie Dollhouse, que no logró enganchar a la audiencia ni conquistar a la crítica, siendo cancelada con solo dos temporadas (de cinco que había planeado), y terminando con su co-dirección de la vapuleada Liga de la Justicia. Pero sin duda, la espinita clavada que más duele al autor es Firefly, ambiciosa serie de ciencia ficción que en su emisión original tuvo incluso peor suerte que Dollhouse –a la que al menos dieron tiempo para cerrar su historia tras la cancelación.

20th Century Fox Television

Whedon depositó todo su talento y esfuerzo en el desarrollo de Firefly para Fox, creando con ella un universo futurista al estilo de míticas sagas sci-fi como Star Wars o Star Trek, pero con su inconfundible sello personal y algo más arraigada en la realidad (en Firefly no hay apenas criaturas fantásticas y el idioma común de la galaxia es el chino). La serie gira en torno a un veterano de la Guerra de Unificación y cazarrecompensas, Mal Reynolds (Nathan Fillion), que se dedica a desempeñar misiones al margen de la ley junto a la variopinta tripulación de su nave, la Serenity, en la que se incluye una adolescente con un misterioso poder que está huyendo del gobierno autoritario de la Alianza.

Firefly bebía tanto de la ciencia ficción como de los westerns que el autor adoraba de pequeño. Combinando estos géneros, Whedon dio con una serie fantástica clásica a la vez que original, repleta de personajes inolvidables y una mitología llena de potencial que no pudo explorar a fondo. Los problemas comenzaron antes de que se estrenase y condenaron a la serie a una muerte anunciada en 2002. Fox decidió que el piloto de doble duración que Whedon había filmado no era un buen punto de partida para el espectador y optó por emitir primero el segundo, The Train Job, que incluía una misión autoconclusiva. A partir de ahí, la cadena siguió emitiendo los capítulos desordenados, pasando por alto la visión del autor y confundiendo a una audiencia que no llegó a engancharse a la serie. Finalmente, Firefly fue cancelada con 11 episodios emitidos (el último fue el piloto), dejando 3 sin estrenarse y otros tantos sin llegar a producirse.

Comprensiblemente, la frustración se apoderó de Whedon, que vio como la cadena en la que había confiado trastocaba sus planes sin poder evitar que la nave se hundiese. Pero a pesar de todo, Firefly siguió volando. La serie encontró una segunda vida en DVD, convirtiéndose en uno de los sets más vendidos tras la cancelación. Esto, junto a la pasión de un fandom que se organizó para salvar su serie favorita con convenciones y actos benéficos, llevó a que Universal Pictures le diera una segunda oportunidad en forma de película para el cine titulada Serenity. El film llegó a las pantallas en 2005 (se llegó a estrenar en España, donde no se había emitido la serie), con planes de expansión al estilo Star Wars que volvieron a frustrarse debido a la escuálida recepción en taquilla. Los fans de Firefly, conocidos como browncoats, eran muy apasionados, pero para que una saga así tuviera futuro hacía falta el apoyo de un público generalista que no fue capaz de encontrar.

Casi 15 años más tarde, Firefly es objeto de culto (con una nota de 9.0 está entre las 30 mejores series de la historia según los usuarios de IMDb) y su universo ha seguido expandiéndose en las páginas de los cómics y a través de novelas oficiales que han mantenido la franquicia viva. Sin embargo, los fans siguen deseando una continuación en la pantalla con el reparto original, algo que ni Whedon ni su reparto ven muy posible. Aunque podría haber miles de historias que contar y misiones que cumplir, hace tiempo que el productor pasó página y descartó un revival. En una entrevista con The Hollywood Reporter en 2017, Whedon habló sobre la “fatiga de los reboots”, indicando que traer Firefly de vuelta podría ser contraproducente. En sus palabras: “Incluso si es exactamente igual de buena que antes, la experiencia no puede serlo. Ya lo has vivido, y parte de lo que fue tan bueno fue experimentarlo por primera vez. Tienes que cumplir expectativas y ajustarte al clima actual, lo cual no es fácil”.

Por otro lado, está el problema de volver a reunir al reparto, formado por nueve personajes principales, siete si no contamos a los dos que murieron en la película. Ron Glass, que interpretaba a uno de ellos, el Pastor Book, falleció en 2016 a los 71 años. El resto ha continuado con sus carreras, con mayor o menor éxito. Summer Glau (River), Sean Maher (Simon), Adam Baldwin (Jayne) y Jewel Staite (Kaylee) siguen activos en televisión, pero no han despuntado demasiado. Otros han tenido más suerte, como Gina Torres (Zoe), a la que hemos visto en Hannibal, Suits o Westworld, Alan Tudyk (Wash), icono geek y voz habitual de Disney, Morena Baccarin (Inara), que ha participado en Homeland, Deadpool y Gotham, y por último, Nathan Fillion, quien ha desarrollado la carrera más sólida, con éxitos televisivos como Castle (en antena durante 8 temporadas) y su actual serie, The Rookie, lo que lo ha convertido en uno de los rostros catódicos más reconocidos.

La apretada agenda de varios de sus protagonistas complicaría una reunión, pero hay precedentes que nos indican que es posible, como los revivals de Arrested Developmet o Veronica Mars. Otra cosa muy distinta es que estos quieran volver, y parece que no hay mucha intención de tocar algo que, según ellos, está perfecto como está. Si bien es cierto que sería difícil reproducir la magia de la serie y a pesar del relativo cierre que aporta la película, esa sensación de que la historia está inacabada no se va de la cabeza de los fans, que desean ver a la tripulación de Mal Reynolds de nuevo a bordo de la Serenity. Siendo realistas, si una continuación de Firefly todavía no se ha materializado, es muy difícil que lo vaya a hacer algún día, pero no perdemos la esperanza. Porque como cualquier browncoat sabe, la Serenity sigue volando y “la señal no se puede parar”.

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