Por qué 'Minari' no es la nueva 'Parásitos'

Cine 54
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Por Alberto Cano.- Tras conocerse las nominaciones de los Óscar 2021 son muchos los que comparan las candidaturas de Minari. Historia de mi familia con el fenómeno triunfal que protagonizó Parásitos el año pasado. Y no los culpamos, después de todo ambas producciones centran su trama en una familia coreana y parten con seis nominaciones, incluyendo los premios a Mejor Director y Mejor Película.

Sin embargo, no podían estar más equivocados...

Minari. Historia de mi familia vs. Parásitos
Minari. Historia de mi familia vs. Parásitos

Cómo olvidar el éxito de Parásitos en los premios de la Academia de 2020. Los cines aún estaban abiertos y no estábamos seguros de la realidad pandémica que tan solo unas semanas después nos caería encima, y mientras tanto los que amamos el cine nos volcamos de lleno en el fenómeno de esta cinta surcoreana. Dirigida por Bong Joon-ho, la película hacía historia en los Óscar al convertirse en la primera cinta de habla extranjera en ganar la estatuilla máxima. Y no solo eso, también se posicionaba como un fenómeno de masas al obtener excelentes resultados en taquilla (258,8 millones de dólares en todo el mundo) y al estar muy presente en la conversación social. 

Sin embargo, mientras Bong Joon Ho triunfaba en Hollywood, otro director de ascendencia coreana comenzaba a hacer ruido en el Festival de Cine de Sundance. Se trataba de Lee Isaac Chung, quien lograba el Premio a la Mejor Película, el Premio del Público y obtenía infinidad de elogios que hablaban de que su película sería la gran sensación de la próxima temporada de premios.

La cinta en cuestión era Minari: Historia de mi familia, y en ella el cineasta remitía a sus experiencias personales en la infancia, cuando vivió con su familia en una granja de Arkansas. A través de los ojos de un niño, narra la historia de un padre coreano en busca del sueño americano en el Estados Unidos rural de los 80. Un relato que ha ido conquistando festivales de todo el mundo y que finalmente se ha coronado como una de las favoritas a los Óscars de 2021.

Mejor película, Mejor dirección, Mejor guion original, Mejor actor, Mejor actriz de reparto y Mejor banda sonora conforman las seis nominaciones que ha obtenido Minari en los premios de la Academia de Hollywood, todo un logro que hacen pensar que su camino está cerca del fenómeno de Parásitos. Pero nada más lejos de la realidad.

Lo cierto es que la película de Lee Isaac Chung no tiene nada que ver con la de Bong Joon Ho, ni su éxito sería tan reivindicable como el del film que el pasado 2020 arrasó en los Óscar. Por un lado, Minari es una película producida en Estados Unidos con personajes coreanos, que cuenta con el respaldo de una reconocida productora como A24 (productores de Moonlight o Hereditary), a diferencia de Parásitos que fue una producción surcoreana. Y, principalmente, cuenta con una temática estadounidense apoyada en el anhelo de una familia de inmigrantes en conseguir el sueño americano.

Su narrativa y estilo cinematográfico con ese tono tan contemplativo y ese foco íntimo hacia la familia y sus vivencias si que remiten al cine asiático, sobre todo a cineastas como al japonés Hirokazu Kore-eda, pero al ser una cinta tan arraigada en Estados Unidos su posible victoria no sorprendería tanto como lo hizo una producción puramente coreana, ubicada en el cine de género y con una temática foránea como fue la de Parásitos. De hecho, aunque el director de Minari sea de ascendencia coreana, nació y pasó toda su vida en territorio americano.

Sería fácil establecer una conexión argumental entre Minari y Parásitos al enfocarse ambas en familias coreanas, pero ni en este aspecto se asemejan. La gran vencedora de los Óscar de 2020 hablaba de la lucha de clases y tenía de fondo el mensaje anticapitalista que siempre ha tratado el cine de Bong Joon Ho (Okja, Snowpiercer,…). Por su parte, Minari parece rendirse ante aquello que precisamente criticaba Parásitos.

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Su enfoque nostálgico hacia el mundo rural estadounidense se traduce en una visión muy idealizada de la sociedad y de la búsqueda del sueño americano, que en el fondo viene a representar el capitalismo más extremo. Se pretende dar un punto de vista escéptico y menos entusiasta, pero ese preciosismo con el que el relato es decorado no hace más que romantizar ese anhelo.

También choca lo mucho que poetiza esa América profunda de los años 80, donde, por ejemplo, resulta increíble que una familia coreana sea recibida con los brazos abiertos en ámbitos religiosos. Y es que en el fondo Minari es una historia de rendición ante la hegemonía estadounidense y su cultura. Se deja de lado los problemas de la inmigración o el choque cultural para ofrecer una mirada puramente romántica, lo cual no supone un problema, puesto que la intención de su director pasa por plasmar los recuerdos de su infancia y de su familia desde su más pura admiración, pero demuestra ser una película muy en la línea de lo que la Academia de Hollywood siempre ha estado dispuesta a premiar.

Parásitos conquistó por su loca mezcla de géneros, por su crítica social, por ser una película muy accesible al público que poco a poco fue ganando alabanzas hasta que finalmente los Óscar acabaron rendidos ante ella. Nunca los académicos habían tenido tanta consideración hacia un film de estas características. En cambio, Minari ya nació como una producción acomodada a lo históricamente premiable.

En resumen, por más que la superficialidad pueda llevar a las comparaciones, lo cierto es que estamos ante dos producciones extremadamente diferentes. 

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