Por qué el melón puede sentar mal, dar gases o repetirse

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Convendría revisar si esos trastornos digestivos que sientes después de tomar melón podrían estar asociados a otros alimentos, a una situación externa (estrés), a intolerancias personas o a errores en su consumo. Por ejemplo, no es aconsejable tomarlo muy frío, precortado o con grandes cantidades de agua, ya que podría resultar excesivamente laxante. (Foto: Getty)
Convendría revisar si esos trastornos digestivos que sientes después de tomar melón podrían estar asociados a otros alimentos, a una situación externa (estrés), a intolerancias personas o a errores en su consumo. Por ejemplo, no es aconsejable tomarlo muy frío, precortado o con grandes cantidades de agua, ya que podría resultar excesivamente laxante. (Foto: Getty)

Junto con la sandía es una de las frutas más apetecibles en verano porque refresca, hidrata y nos proporciona un buen chute de vitaminas (A, B y C), y betacarotenos, lo cual convierte al melón en un alimento ligero y muy saludable. Sin embargo, en España hay un dicho popular que dice: "El melón por la mañana es oro, por la tarde es plata y por la noche te mata". 

No es que queramos tirar por tierra la sabiduría popular pero, en realidad, este mito tenía sentido hace siglos cuando el melón era un majar reservado para unos pocos elegidos. Una época donde la ostentación estaba a la orden del día y las tremendas bacanales de comida y bebida que se metían entre pecho y espalda causaban no pocos estragos. Puede que de ahí venga este dicho porque el emperador de Austria, Alberto II, en 1358, y los papas Pablo II, en 1471, y Clemente VIII, en 1605, murieron después de un festín con melones.

Hoy en día, salvo unas pocas excepciones, el melón es "un alimento perfecto para tomar en cualquier momento del día", según recoge la I Guía de los Bulos en Alimentación. Repasemos los mitos en torno a esta fruta para ver si lo conseguimos aclarar.

Uno de los mitos que más escuchamos es que, si comemos fruta antes de las comidas, nos es más fácil de digerir y engorda menos. Por el contrario, comer fruta con las comidas ralentiza la digestión y hace que la comida se asiente en el estómago y se fermente o se pudra. Este mito también afirma que comer fruta con las comidas es lo que causa gases, malestar y una variedad de síntomas no relacionados.

Esto no es cierto. Nuestro estómago digiere la comida a medida que la llega y no importa en qué orden comamos: todo termina descomponiéndose para que nuestro intestino pueda absorber los nutrientes. Si bien es cierto que la fibra de la fruta puede retardar la liberación de alimentos del estómago, el resto de estas afirmaciones son falsas.

Hilando muy fino, podría considerarse que la primera parte de este mito es cierto ya que comer fruta al principio de la comida incrementa la saciedad. Si nos quitamos el hambre con la fruta, cuando llega el plato principal, tendremos menos hambre y comeremos menos.

Pero volviendo al tema de la putrefacción de los alimentos, aunque la fruta puede hacer que el estómago se vacíe más lentamente, no hace que la comida se quede en tu estómago por tiempo indefinido. Además, si esto ocurriera, nuestro estómago está diseñado específicamente para prevenir el crecimiento de bacterias, que es lo que causa la fermentación. 

Entonces, ¿por qué hay personas a las que el melón les cae tan mal? Si te duele la tripa o tienes gases después de haber tomado melón puede que sea por otra serie de razones y no por el melón en sí. Quizás has tragado aire durante la comida o te has empachado. También es probable que esas molestias digestivas estén relacionadas con otras cuestiones, como los alimentos con los que combinas el melón y las cantidades que ingieres. 

Es importante prestar atención al tamaño de las porciones, así como a la frecuencia y la rapidez con la que comes. Otro consejo para prevenir la indigestión es consumir pequeñas cantidades de comida durante el día. Así evitarás las contracciones intestinales repentinas que causan las ingestas pesadas.

De hecho, la mayoría de dietas hechas por profesionales recomiendan entre 5 y 7 comidas al día. La idea es comer más veces al día, pero reducir la cantidad. Además, hay que acostumbrarse a comer con más tranquilidad. Esto significa que te detengas y disfrutes de cada pedazo que introduces en tu boca. De este modo podrás prevenir la hinchazón, la diarrea y los gases.

Otro motivo por el que el melón podría esta sentándote mal es que lo tomas demasiado frío, y cuando hace demasiado calor se podría provocar un 'choque térmico' en el cuerpo. Sucede lo mismo con las bebidas frías, no las tomamos de golpe queriendo aplacar el calor y la sed, pero lo que conseguimos es una indigestión. De manera que si engulles las rodajas de melón prácticamente heladas (sacadas directamente de la nevera a la boca) no es de extrañar que notes dolor estomacal, molestias abdominales e incluso cortes de digestión y náuseas. La razón es que las bajas temperaturas del alimento que estás ingiriendo producen la contracción de los vasos sanguíneos y provocará que la digestión se haga de una forma ineficiente.

El melón también pueden sentarte mal si no está maduro del todo o si ya se ha pasado. Para saber si un melón está en buen estado deberá estar duro al tocarlo y no presentar grietas o defectos. Si al presionar la parte opuesta al tallo o pedúnculo, este se abomba, significa que el melón está en su punto perfecto para consumir.

Igualmente, si al agitar el melón por dentro suena como un chapoteo, desde la OCU señalan que probablemente la hortaliza esté pasada o demasiado madura. También explican que el melón tiene que oler a fruta madura y fresca, mientras que si desprende un aroma fuerte, con una ligera similitud a medicamento, hay que desecharlo y apostar por otro.

En este punto hay que advertir que la cosa podría ponerse fea de verdad si no has guardado bien el melón; entonces sí que podría ser un fruta potencialmente peligrosa. ¿El motivo? La composición química y biomolecular del melón podría convertirlo en el caldo de cultivo perfecto para microorganismos, patógenos y enfermedades como la salmonella o la E.Coli.

Para que un alimento sea catalogado como 'potencialmente peligroso' debe tener tres características básicas: debe ser húmedo, es decir, alto en agua; tener una cantidad significativa de proteínas; y su pH debe ser neutral o ligeramente ácido.

Cuando se habla de alimentos que pueden poner en riesgo la salud humana, la mayoría pensamos en lácteos, carne, pollo, pescado o huevo. Pero hay algunos alimentos de los que no solemos sospechar, como el melón, compuesto por un 80 por ciento de agua. Hay que recordar que el agua crea y atrae la vida.

Al tener mucha agua, el melón recrea el hábitat ideal para el desarrollo microbiano. Además, como es bajo en azúcar -un regulador del pH que se utiliza como conservador de alimentos- se estropea enseguida. Dos factores que unidos convierten al melón en el lugar preferido de bacterias y microorganismos. Por eso un melón abierto y pre-cortado puede ser tan peligroso como la carne, los lácteos o un huevo en mal estado. Tenlo en cuenta la próxima vez que vayas a darle un mordisco a una rodaja de melón, si se ve feo o deshidratado, mejor deséchalo.

Por último, algunas personas pueden estar sensibilizadas frente a esta fruta -que pertenece a la familia de las cucurbitáceas junto a otras hortalizas como la sandía, el pepino, la calabaza o el calabacín- y, aunque no lo creas, les puede salir caro comer melón. Hablamos de los alérgicos al polen, que curiosamente también pueden serlo al melón y a otras frutas del mismo grupo, como la sandía, o de otra familia, como el kiwi, el higo o el melocotón.

En otras ocasiones, los síntomas gastrointestinales que aparecen después de comer melón pueden responder a una intolerancia a la fructosa, a intolerancias personales o a una manifestación de colon irritable. Puede que también tenga que ver con algún otro alimento ingerido (intolerancia al gluten o a los lácteos). Para salir de dudas conviene acudir a un especialista.

Ahora ya sabes que para tomar melón a cualquier hora del día y que te siente bien debes asegurarte de que esté en buen estado, tomarlo a la temperatura adecuada (sácalo del frigo un poco antes de consumirlo para que se atempere) y no pasarte de cantidad. 

Si respetas estas normas podrás tomarlo incluso por la noche; recuerda que nuestro estomago está más que capacitado para digerir esta fruta, como cualquier otra. Eso sí, en la moderación está la clave, siempre será mejor cenar dos rodajas recién cortadas de esta fruta que pegarse un banquete pantagruélico.

También se ha dicho, que por la cantidad de agua que posee esta fruta, el ácido del estómago podría diluirse, pero lo cierto es que los alimentos no afectan a la acidez o alcalinidad de nuestros órganos. Por su alto contenido en agua, "el único inconveniente que podemos encontrar a este consumo es que rompamos nuestro ritmo de sueño debido a una mayor micción", concluye la nutricionista Paula Fernández, de la clínica Nutrium.

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